Él no olvida, menos a un traidor.
Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
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Se había levantado ese día con muchos deseos de poder hacer algunas cosas en el jardín, pero como le faltaban algunos toques, prefería mejor ver desde lejos cómo estaban remodelando nuevamente su espacio. Sin embargo, en su vida había visto tantos hombres trabajando hasta con excavadoras, lo cual le llamó mucho la atención, porque parecía ser más un túnel que otra cosa.
Bajó con mucha calma hasta el primer piso, tratando de caminar lo más recta que podía, pero le resultaba extremadamente imposible debido a lo que ocurrió la noche anterior. Aunque lo disfrutó, a pesar de que de su boca salían muchos no, su cuerpo resentido estaba sufriendo las consecuencias.
—Buenos días, señora —una empleada casi la mata del susto cuando entró a la cocina—. ¿Va a comer algo?
—Sí, por favor —asintió con las mejillas rojas—. Prepárame algo... Iré a ver algunas cosas en el jardín.
—De acuerdo.
Nadja sintió que algo en su pecho se instalaba, puesto que no pensó que en algún momento alguien podría tratarla de ese modo tan privilegiado. Salió por la puerta trasera y se encontró con Kadir y Jasha hablando de a saber Dios qué cosa, puesto que se notaban muy a gusto.
—Hola —se detuvo a unos pasos de ellos, temiendo interrumpir su momento—. Lamento molestarlos.
—Hola, descuida —Jasha se separó de su esposo—. No interrumpes nada.
—Mi esposa ya se iba hacia la casa. —Kadir le dio un pequeño empujón a Jasha—. Ella no puede estar aquí afuera sin protección.
—Solo quería verte, mi amor...
—Me ves todos los días. —Kadir se quitó los guantes—. Ve adentro, iré en un momento.
—Está bien —Jasha hundió los hombros—. Vamos, cariño...
—¿Me permites hablar un momento con tu esposo? —pidió—. Es acerca de lo que se ha estado haciendo en el jardín... Yo iré en un momento a la casa a comer algo.
—Claro, no hay problema —sonrió—. Estaré del otro lado viendo a los niños.
Nadja se hizo a un lado para dejarla pasar y hasta le dio pena verla caminar. Jasha ya se encontraba en término y, por lo poco que había visto, le gustaba mucho caminar y pasar tiempo con su esposo.
—¿De qué quieres hablar?
—No sé cómo están las cosas del jardín...
—Todo va bien, no te preocupes. —Kadir sonrió un poco—. Es mi especialidad, así que antes de irme, estará todo listo para que puedas verlo... aunque me sorprenden un poco los diseños que encontré y las plantas por igual.
—Eran los diseños de la madre de Jadiel... Me prestó esos libros y de ahí hice los cambios —entrelazó sus dedos, viéndose nerviosa a pesar de que Kadir respetaba la distancia y el espacio—. Eran cosas muy bonitas.