Demyan miraba a su hermanita dormir y él no podía hacerlo del todo; por más que deseara estar con ella en ese momento o, mejor dicho, en su lugar, no se podía. Era tan raro estar con tanto silencio, ya que Leyna siempre era la persona que siempre hacía ruido donde sea que se encontraba.
Zeus se estaba bañando en el baño de esa misma habitación y la única paciente en todo el hospital era su hermana. Lys había tenido que ir a otros hospitales para ver el asunto, dejando en claro que tenían donaciones para dichos pacientes y familiares o algo así, fue lo que escuchó. Todavía, el hospital estaba lleno de guardias por parte de su abuelo Kinian, quien no se había movido de ahí por nada en el mundo.
—Hola, pequeño —la esposa de Kinian entró con una bolsa de comida—. Te traje esto de la casa —también levantó un termo con agua—. Me dijeron que te gusta mucho el dulce de coco.
—Muchas gracias. —Demyan subió al sofá—. ¿Cómo está usted ahora?
—Yo estoy muy bien —asintió—. Supongo que tú no estás así.
Ella se quedó con él durante un buen rato, tratando de sacarle conversación, pero toda su atención estaba en su hermanita, que ahora tenía su respiración más calmada, solo que no había despertado. Se suponía que ella era la que tenía que estar cuidando a él, no al revés. Siempre fue así y solo pensar que Leyana fue herida por su culpa le dejó un enorme vacío.
Su madre no estaba, y aunque le decían que había salido, su corazón no mentía, porque la vio salir junto con Leyna antes de que todo se descontrolara.
—Hola —Lys entró a la habitación—. ¿Y Zeus?
—Estoy aquí. —Él salió del baño secando su cabello—. ¿Pasó algo? ¿Me necesitan en los demás hospitales?
—No, ellos están bien —Lys negó con la cabeza—. Me dijeron que tú eres la persona que decide si se hace o no lo que te voy a preguntar.
—¿Yo?
—Sí, tú —la doctora asintió—. Quiero que sepas que ahora mismo, y lo sabes, el medicamento que creé tiene fecha de caducidad, al menos por el momento —miró a Demyan—. No hay pacientes aquí; sin embargo, es necesario que le hagamos la transfusión lo antes posible.
—Mi hermano no está aquí...
—Lo sé, lo sé, pero es indispensable que avancemos con esto —ella levantó la vista hacia él—. No sé si podemos esperar más tiempo, pero ya que estamos aquí, podemos avanzar y esta área no fue afectada del todo, por lo que está bastante estéril.
—Creo que tiene razón —Zeus miró a su sobrino—. Es momento de hacerlo; de todos modos, a mi hermano le gustaría que todo estuviera bien ahora y la verdad es que me temía eso.
—En ese caso...
—¿Y no estaré con mi hermana? —Demyan los cortó—. No me quiero ir de aquí. Estaré con Leyna todo el tiempo y no me parece justo que no me hayan preguntado tampoco.
—Podemos poner aquí mismo la cama para que estés con tu hermana. —Lys caminó hacia la mesita—. ¿Ves cómo tu hermano le puso este medicamento? —Él asintió—. Será igual, no hay de qué preocuparse realmente, solo es colocarlo donde es debido, y listo.
—¿Me va a doler?
—No, incluso es posible que tengas un poco de sueño y será únicamente por el tiempo que dures aquí —Lys se agachó a su altura—. Si no vemos ningún cambio en tus órganos, tendremos que hacer lo que menos queríamos y es operarte para colocarte otro medicamento.
—¿Qué?
—Sí, pero como sé que eres un niño de mucha fe, esto no pasará y vamos a salir adelante a partir de este momento —prometió ella—. ¿Nos permites prepararte ahora?
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El placer de corromperla
RomanceÉl no olvida, menos a un traidor. Sin embargo, las deudas se pagan y más aún cuando llega a ese pueblo abandonado por Dios y se encuentra algo más que un traidor que se hace pasar un padre y a una mujer despreciada por todos y que está dispuesta a...
