Mathias
- A ver...A ver... A ver si he entendido bien... - dije todavía intentando asimilar todo lo que me había contado - Yo... por decirlo así no estoy vivo ¿No? - dije levantando una ceja.
- No... - dijo llevándose una mano en la cabeza - Estas atrapado en tu cabeza por culpa de Pogo - me respondió.
- Vale, vale, ya lo he entendido, entonces ese tal Gustabo me remplaza en el mundo "real" - dije haciendo el gesto de las comillas con los dedos.
- Si, y el es... - me dijo para que le respondiera.
- ¡Mi otra parte del cerebro que quedó activa en el otro mundo! - le respondí con seguridad.
- ¡Muy bien! - me felicitó.
- ¿Y lo de cómo volver? - pregunté.
- Ahí viene lo complicado... - dijo rascándose la cabeza. Yo me acomodé y le escuché atentamente.
- Un alma en un cerebro, ¿vale? - yo le asentí dándole a entender que lo estaba comprendiendo - Un demonio, llamémoslo por su nombre... Pogo encierra ese alma en su cerebro, en ese caso tu y crea otra para sustituirla en el mundo normal para que tu cuerpo no muera - me dijo haciéndome dibujos en el suelo con una tiza que había sacado anteriormente de su mochila.
- Vale, ¿Entonces como vuelvo a ser yo mismo? - le pregunté.
- Tienes que traer a Gustabo a este mundo y acabar con Pogo, si no estáis los dos no podéis conseguirlo. Pero no es tan fácil como parece, Pogo intentará matar a Gustabo si lo ve aquí, porque este no es su sitio y tampoco podéis matar a Pogo - me dijo.
- ¿Por qué? - le pregunté.
- Los tres estáis conectados, si muere uno morís todos...Vale, volvamos a donde estaba, dejáis inconsciente a Pogo o algo parecido venís al mismo lugar en el que nos encontramos ahora mismo... - hizo una pausa repentinamente.
- ¿Qué pasa? - pregunté preocupado.
- Uno de los dos tendrá que atarse a Pogo y tirarse con él por ahí - dijo señalando el final de la calle - El que no se tire volverá al mundo normal - terminó.
- ¿Y que pasará con el que se tire con Pogo? - dije tragando pesado.
- Tu primero trae aquí a Gustabo, tienes que hablar con él - me respondió levantando del suelo.
- Te puedo hacer una pregunta... - le dije al niño - ¿Tú como has entrado aquí? - le pregunté cuando el niño me asintió para que le preguntara.
Este se volvió a sentar y me miró fijamente.
- Me paso lo mismo que a ti, estaba atrapado en mi cabeza por culpa de una mujer llamada Bet - me respondió cabizbajo.
- Pero si sabías cómo salir de aquí, ¿Por qué no lo hiciste? - pregunté poniendo una mano en su hombro, este levantó la vista cuando lo hice.
- Yo todo lo que se es por este libro - dijo sacando el mismo libro que le vi leer aquella vez en el parque - Antes de entrar aquí me gustaba leer, tanto fuera como dentro nuestros gustos no cambian... Una vez en la biblioteca buscando que leer encontré este libro y empecé a sospechar. Bet empezó a tener un comportamiento extraño, llegue a contactar con mi otro alma, pero no nos pusimos de acuerdo... -
- ¿No te dejó volver? -
- No, no es eso... al final llegamos a una conclusión, el día que teníamos planeado liberarme... no pude contactar con él. A Bet se le paralizó medio cuerpo, a mí la pierna. Te preguntarás, ¿Por qué pasó eso?. Jacob mi otra alma... cayó en un coma, todo lo que les pase a ellos nos afecta a nosotros. Al parecer un día mi familia o la de Jacob, como lo quieras ver, le desconectaron, no tuvieron esperanza de que Jacob despertara del coma y este murió. De alguna forma mi cerebro se conecto con el tuyo y aquí estoy... - dijo soltando alguna que otra lágrima.
- Lo siento, no tendría que haber preguntado - dije acercándome a él limpiando las lágrimas que caían por su rostro.
- El mismo día que te conocí pensaba tirarme por el abismo y acabar con este infierno. Pero pensé, "si estoy aquí es por qué tarde o temprano alguien acabará encerrado" y efectivamente, decidí quedarme para ayudarte, para que no vivieras lo mismo que yo -
- ¿Cómo supiste de tu vida allí afuera? -
- Aunque entremos aquí sin acordarnos de nada, si investigas acabarás recordando - dijo levantándose de nuevo - Ya te he explicado todo lo que necesitas, también he apuntado cosas en un diario que hay en la mochila - poco a poco se iba acercando más al abismo hasta quedar a espaldas de él.
- ¡Espera!, ¡¿Qué haces?! - le pregunté levantándome y posicionándome enfrente de él.
- Prométeme que harás lo correcto, que te encontrarás a ti mismo -
- Te lo prometo, pero aléjate del borde por favor - le rogué acercándome a él lentamente.
Este me sonrió, sus lágrimas empezaron a caer de sus ojos, este estiró sus brazos y se inclinó hacia atrás.
- ¡NOOO! - dije corriendo hacía el, intenté agarrarle pero no llegué a tiempo quedándome de rodillas al borde del abismo. Viendo como su cuerpo caía al agujero uno que parecía no tener fin.
Sin importarme estar a un paso de la muerte me quedé ahí llorando por la muerte de una persona que acababa de conocer pero sin saber porque me dolió, como si acabara de ver a un ser querido suicidándose en mi cara.
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No se cuanto tiempo pasó de eso, apartir de ese día empecé a investigar encontrando pistas sobre mi pasado. Leí los apuntes de aquel muchacho, aprendí mucho con ellos y también aprendí mucho de su vida. Al parecer la persona que le sustituía en el otro mundo tuvo un hijo llamado Connor que este otro tuvo otro hijo, pero ya no sabía cómo se llamaba.
Pasado unos cuantos años no se como pude contactar con Gustabo, sin saber ni siquiera como entro, como escapamos de Pogo y como acabé descubriendo mi pasado.
Todos los días agradezco a aquel chico que me explico y me dio todo lo que tengo para poder salir de aquí, para terminar con Pogo.
Le debo la vida, pero no en esta.
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¿Gustabo o Pogo?
RomanceToda esta locura empieza con el asesinato de una familia hace varios años, que provoca que el niño menor de esta viva en la calle provocándole serios problemas mentales. ...
