Gustabo
Ya habían pasado meses desde que Pogo había desaparecido, yo me encontraba muy bien tanto mentalmente como físicamente.
¡Pero qué digo!, ¡Si estoy buenísimo!
Todo iba a mejor, había muchísimas menos muertes al igual que robó y persecuciones. Pero... nunca tenía que faltar una mafia tocando los huevos como de costumbre, eso nunca fallaba y menos en Los Santos.
Mi relación con Volkov había mejorado bastante, el había aprendido a perdonar y a comprender mi situación o la situación que tenía.
Horacio... bueno... él estaba de puta madre.
Ahora es cuando se supone que hablo de Jack... si él o también llamado "papá" para mi, no es que nos lleváramos como todos quisieran vernos, una familia feliz o la parte que quedaba de ella. En verdad no llevábamos la situación muy mal, pero sentí que todo se me derrumbaba encima cuando llegó ese día...
El día del padre
¿Se suponía que le tenía que regalar algo?, siempre he pensado que no ha sido un buen padre.
No, no le pienso regalar nada.
- ¡Oye!, ¡me encanta que me ignoren cuando estoy hablando a alguien! - soltó Horacio molesto.
- ¿Qué?... ah si, lo siento - le respondí metiendo mis manos en los bolsillos del pantalón y dirigí mi mirada hacia el frente.
Caminábamos por los pasillos del CNI hacia la armería, hoy intentaríamos atacar a una de las mafias que había activas en la ciudad, teníamos todo muy bien planeado, ya que las 10 reuniones que hicimos sobre cómo nos organizaríamos este día no las hicimos por gusto.
- ¿Le vas a regalar algo a Jack? - me preguntó repentinamente Horacio.
- No - respondí sin más.
- ¿¡Pero por qué si es tu padre!? - gritó.
- ¿Podrías no gritarlo?, por favor - le intenté calmar.
- ¿Te molesta? - me respondió.
- Si, así que vamos a dejar este tema - cerré la conversación, pero al parecer a Horacio no le pareció bien.
- Deberías regalarle algo, vale si... es papu, pero al menos ten el detalle con él, te dio la vida coño - me dijo.
- ¡Gustabo! - me gritó al ver que no le respondía.
- Eres peor que cuando Pogo estaba en mi cabeza - le respondí.
Horacio frenó en seco y yo hice lo mismo, este me miró indignado y se cruzó de brazos.
- ¡Yo es como si le hablara con una pared cara pinga! - me respondió, cosa que hizo que soltara una carcajada.
Llegamos a la armería y agarramos las armas que Michelle nos dejó en un armario junto a unos chalecos antibalas.
- Deberías hacerme caso - repitió Horacio mientras comprobaba el cargador de su arma.
- Lo que tú digas... ¡Vamos que nos esperan en el aparcamiento! - respondí.
Llegamos al aparcamiento, allí habían 3 coches, cada dúo entró en uno y comenzamos el trayecto hacia la sede.
Una vez allí nos alejamos un poco y bajamos todos para organizarnos, yo siempre intentaba estar lo más lejos de Conway, era muy incómodo y más este día.
Cuando todo estaba organizado, nos dirigimos todos hacia nuestros puestos, pero noté una mano en mi hombro que hizo que me voltease.
- ¿Y tu chaleco? - me dijo Jack.
Mierda, pensé hacía mis adentros, pero creo que no sirvió de mucho ya que mi cara lo decía todo.
- Toma - me dijo mientras se quitaba su chaleco y me lo ofrecía.
Por inercia lo guarde y me quede mirándolo.
- ¿Tu qué vas a hacer? - le dije lo más firme que pude.
- No te preocupes, tú solo acaba con estos capullos - me respondió y se fue corriendo hacia dirección contraria a la que tenía que ir yo.
Estuve mirando unos segundos al chaleco y acabé por ponérmelo e ir corriendo a mi posición. Una vez allí me escondí tras una caja y respiré hondo con la intención de quitarme la tensión de encima.
Me encontraba allí en silencio esperando a que avisaran para comenzar el tiroteo cuando sentí que alguien me tapaba la boca y me ponía un arma en la sien. Solté unos cuantos quejidos, pero lo único que conseguí es que la persona que me sostenía hiciera más fuerza.
- Vamos no te asustes... - dijo mientras me empujaba hacia el medio de una sala.
Me empujo haciendo que cayera al suelo, menos mal que me dio tiempo a poner los brazos antes de que me comiera el suelo.
Escuché un disparo, así que aproveché el momento, agarre la pistola que llevaba en el cinturón y me giré encontrándome con un enmascarado y sin pensármelo dos veces le disparé en la cabeza.
El cuerpo cayó al instante de que la bala le impactara en la cabeza, en cuanto este cayó pude ver más al ante de este otro cuerpo, lo miré mejor y corrí hacia él.
Me agaché y pasé mis manos por encima suya sin llegar a tocarle revisando las heridas, una bala en el estomago.
- ¿¡Papá!? - grité taponando la herida la cual no paraba de sangrar - No debiste haberme dado el chaleco - dije entre lágrimas.
Jack me miró y yo cerré los ojos, no podía verle la cara, estaba en ese estado por culpa mía.
- Gus... mírame - me pidió con una voz débil.
¿Dónde había quedado aquella voz tan característica que tenía?, esta simplemente iba poco a poco perdiendo fuerza.
Hice lo que me pidió y le miré.
- Igual... que tú madre... - En vez de palabras parecían más jadeos.
Comencé a llorar sin parar y vi como poco a poco sus ojos se fueron cerrando. Pero él no dejó de mirarme a los ojos, ni si quiera en sus últimos suspiros. Su respiración pasó de alterada a nula.
Separé mis manos de su herida y las miré aterrorizado.
Lo único que podía hacer era esperar a despertar de aquella pesadilla, una que sin saberlo no terminaría.
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¿Gustabo o Pogo?
RomanceToda esta locura empieza con el asesinato de una familia hace varios años, que provoca que el niño menor de esta viva en la calle provocándole serios problemas mentales. ...
