El sol se ocultaba tras las murallas de King's Landing, tiñendo el cielo de un rojo ardiente. En los pasillos del Red Keep, los rumores sobre la legitimidad de los hijos de Rhaenyra se extendían como un fuego incontrolable. Harwin Strong, el fiel guardia de Rhaenyra, se encontraba en el centro de la tormenta, defendiendo el honor de su señora y de sus hijos.
En el patio de entrenamiento, Harwin se enfrentaba a un grupo de nobles que murmuraban y señalaban a Jacaerys y Lucenya. Con una voz firme y una mirada de acero, Harwin proclamó:
-¡Cualquiera que cuestione el honor de la princesa Rhaenyra y de sus hijos, deberá responder ante mí!-
Los nobles retrocedieron, intimidados por la presencia imponente de Harwin. Jacaerys, observando desde la distancia, sintió una mezcla de gratitud y admiración por el hombre que siempre había estado a su lado.
La situación en King's Landing se volvía insostenible. Rhaenyra, temiendo por la seguridad de sus hijos, decidió abandonar la ciudad. En sus aposentos, se despidió de Harwin con un abrazo cargado de tristeza y gratitud.
-Cuida de ellos, Rhaenyra. Sabes lo que significan para mí- susurró Harwin con lágrimas en los ojos-
Rhaenyra asintió, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. Lucenya, observando la escena, sintió un nudo en el estómago. Sabía que Harwin era más que un guardia; era su padre.
Antes de partir, Lucenya se dirigió a la sala del trono para despedirse de su abuelo, el rey Viserys Targaryen. El anciano rey, debilitado por la enfermedad, la recibió con una sonrisa triste.
-Cuida de tu madre y de tus hermanos, Lucenya. Eres fuerte, como tu abuela- dijo Viserys, acariciando su mejilla.-
Lucenya asintió, conteniendo las lágrimas. Luego, se dirigió a los aposentos de sus tíos, Haelena, Aemond y Aegon.
En los aposentos de sus tíos, Lucenya se encontró con Aegon, quien no perdió la última oportunidad de burlarse de ella.
-Así que la bastarda se va- dijo Aegon con una sonrisa burlona.- ¿Qué harás sin la protección de King's Landing?-
Lucenya lo miró con desprecio. -Sobreviviré, Aegon. Algo que tú no podrías hacer sin tus títulos y riquezas.-
Haelena, que siempre había sentido un cariño especial por su sobrina, intervino.
-Aegon, basta. Lucenya es nuestra familia.-
Aegon bufó, pero se alejó, dejando a Lucenya y Haelena solas. Haelena abrazó a su sobrina, susurrándole palabras de consuelo.
Mientras se preparaban para partir, Aemond Targaryen, con su habitual desdén, se acercó a Lucenya, está vez una expresión diferente se encontraba en su rostro, nostalgia tal vez.
-Así que la pequeña Lucenya se va- dijo tratando de esconder su tristeza detrás de una pequeña sonrisa.- Espero que encuentres tu lugar lejos de un lugar tan cruel como este.-
Lucenya lo miró sin poder contener unas lágrimas, dejó sus cosas y fue directamente a abrazarlo, después de todo, el siempre había sido su amigo de travesuras y ella era la única quién lo defendía de las constantes burlas.
Aemond correspondió al abrazo, pero no dijo nada más. Lucenya sintió una mezcla de rabia y tristeza al no poder llevarse a Aemond consigo, pero se mantuvo firme.
Finalmente, Lucenya se encontró a solas con Harwin. El hombre que había sido su protector y, en secreto, su padre. Se miraron en silencio, compartiendo un entendimiento tácito.
-Cuida de tu madre.- dijo Harwin, con la voz quebrada.
-Siempre lo haré.- respondió Lucenya, abrazándolo con fuerza.
Con el corazón pesado, Lucenya se unió a su madre y a su hermano, dejando atrás la ciudad que había sido su hogar. Mientras el carruaje se alejaba, miró hacia atrás una última vez, sabiendo que su vida nunca volvería a ser la misma.
Desde una de las ventanas más altas del Red Keep se encontraba Aegon, mirando como su objeto de burla durante tantos años se marchaba. Molesto por sus sentimientos contradictorios susurró para sí mismo:
-No entiendo por qué ahora que te vas, siento que algo importante se va contigo?, después de todo, solo eres una niña mimada- suspiró alejándose de la ventana y volviendo al interior del castillo.
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Crowns Of Fire
Ciencia FicciónUna historia de dolor, redención y el futuro de la Casa Targaryen. En medio de la guerra y la traición, Lucenya debe encontrar la paz para su corazón dividido, mientras el destino de su familia y su legado penden de un hilo.
