Setenta y siete Parte 2

2.4K 214 114
                                        

SETENTA Y SIETE Parte 2

El encuentro con ese tipo le revolvió el estómago o quizás, se trató de ese último trago de cerveza que le supo horrible y le echó la culpa a que se había calentado y perdió el buen sabor.

Yok parecía muy a gusto tras la barra así que Porsche se puso manos a la obra en las mesas junto a los otros meseros. Como un experto tomaba órdenes y evitaba las estupideces de algunos clientes, todo marchaba relativamente bien hasta que se topó con una mesa de chicos que parecían más intoxicados de lo permitido en el bar, así que les pidió pagar la cuenta y retirarse.

El tipo que parecía liderar al grupo se volvió agresivo, algo ya habitual en los borrachos, sin embargo, Porsche notó que su comportamiento era extraño incluso para una persona intoxicada por alcohol. Pidió a los guardias echarlos no sin antes obligarlos a pagar, la situación fue tan incómoda y caótica que dejó a Porsche agotado, sin embargo, su instinto hizo que se encargara de limpiar esa mesa, al principio no notó nada extraño, aunque, algunos vasos tenían algo parecido a la sal en el fondo y, tirada junto a una de las sillas halló una cápsula transparente con esa misma sal.

―¿Qué diablos?― se dijo consternado, jamás permitió drogas en su bar, mantenía mucha vigilancia sobre ese asunto así que ¿cómo fue que llegó algo como eso a su bar?

Media hora después había vuelto a la barra y el ambiente cambió, los clientes bailaban más que bebían y eso les dio un respiro. Fue cuando Kinn apareció con esa sonrisa de perro ególatra atrayendo la mirada de las personas en ese lugar, Porsche rodó los ojos y siguió trabajando como si no conociera a ese hombre, aunque, era obvio que él estaba allí solo para ver a su Omega.

―Hola amor― Kinn se sentó frente a la barra y posó la mirada en Porsche.

―No recuerdo haberte dado permiso de venir― respondió Porsche enviando la bebida que preparaba a la bandeja de uno de los meseros, después, tomó lo necesario para preparar un East India Negroni.

―Bueno, quise visitarte en el trabajo― el Alpha tomó una sombrilla de las que adornan los cocteles de algún lado de la barra y jugueteó con ella.

―¿Y Chay? ¿Cenó?

―Comimos pollo frito, llamó a Vegas para saber cómo está Macao y se fue a dormir, el entrenamiento lo dejó agotado― comentó Kinn tomando el trago que Porsche le ofreció ―Mi favorito― comentó el Alpha, aunque, no pareció que hablase del coctel.

―Más te vale― advirtió Porsche antes de tomar una cerveza y salir tras la barra para sentarse junto a Kinn ―Me duele todo el cuerpo, no recuerdo que preparar tragos fuese tan cansado.

―Pasó un tiempo desde que estuviste trabajando así― comentó el Alpha acercándose para intentar robarle un beso a Porsche, sin embargo, el Omega lo esquivó con habilidad ―Vamos Porsche, solo un beso.

―No aquí.

―Entonces ¿en casa está bien?

―¿Me preguntas cuando ya te la pasas besándome todo el tiempo?― Porsche se cruzó de brazos y negó con la cabeza como si estuviese molesto.

―No me culpes, eres tú el que es demasiado irresistible― una vez más el Alpha intento besar al Omega, logrando su cometido.

―Deja de estorbar― Porsche lo apartó intentando ocultar el sonrojo en sus mejillas ―Si te vas a quedar debes ayudarme, este es el patrimonio de tu hijo así que colabora.

El Alpha fue puesto a trabajar por el dueño, Kinn cargó cajas de mercadería, ayudó con el inventario e incluso barrió la bodega, para cuando el bar cerró parecía más un refugiado de una tormenta de arena y no el perro guapo que entró al bar horas atrás. Se dejó caer agotado junto a Porsche que hacía el cierre de caja junto a Yok, el Omega le pasó una botella de agua y un paquete de toallitas húmedas diciendo:

WOUNDSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora