El ambiente en el Moby Dick estaba más tenso de lo habitual.
Ace no podía dejar de mirar a Kagome y Marco desde donde estaba. Demasiado cerca. Demasiado cómodos.
Kagome se reía con suavidad, inclinándose un poco hacia Marco mientras hablaban. Y Ace sintió que algo dentro de él ardía más que sus propias llamas.
—¿Te pasa algo, Ace? —preguntó Thatch con una sonrisa burlona, apoyándose en la mesa.
—Nada —gruñó Ace, apartando la mirada.
Thatch soltó una carcajada.
—Oh, sí, claro. No estás molesto porque Marco y la "hija dorada" del viejo se llevan demasiado bien.
Ace chasqueó la lengua, cruzándose de brazos. Él no tenía derecho a sentir celos.
Kagome era la hija adoptiva de Barbablanca, la única mujer que había sido aceptada en la tripulación con ese título. Era fuerte, inteligente y tenía un espíritu tan feroz como el mar.
Y él… él no podía sacársela de la cabeza.
Cuando Kagome se despidió de Marco y caminó en su dirección, Ace trató de relajarse, pero su expresión lo delató.
—¿Te pasa algo? —preguntó ella con curiosidad, inclinando la cabeza.
Ace frunció el ceño.
—¿Desde cuándo te llevas tan bien con Marco?
Kagome parpadeó, sorprendida por el tono en su voz.
—¿Desde siempre? Crecí con él en el barco, Ace.
Él apretó la mandíbula.
—Parecían demasiado cercanos.
Kagome soltó una risa suave, pero luego lo miró con más atención. Se dio cuenta de algo.
—Ace… ¿acaso estás celoso?
Ace sintió que su cara se calentaba, pero no por su fuego.
—¡No digas tonterías!
Kagome sonrió con diversión, acercándose un poco más.
—Entonces no te importaría si paso más tiempo con Marco, ¿verdad?
Ace sintió una punzada de irritación.
—Haz lo que quieras.
Pero Kagome solo rió, disfrutando de la reacción.
—Ace… no tienes que ponerte así.
Él la miró fijamente, su corazón latiendo con fuerza.
—Entonces dime que solo me miras a mí.
Kagome abrió los ojos con sorpresa. No esperaba que él fuera tan directo.
Pero entonces, sonrió suavemente y se inclinó un poco más, lo suficiente para susurrar en su oído:
—Siempre te miro a ti.
Ace se quedó helado por un segundo antes de sonreír ampliamente. Porque esta vez, el fuego que ardía en su pecho no era de celos, sino de algo mucho más profundo.
Ace sintió que su corazón latía como un tambor. "Siempre te miro a ti."
Esas palabras quedaron grabadas en su mente, repitiéndose una y otra vez mientras miraba a Kagome, que seguía demasiado cerca, con una sonrisa traviesa en los labios.
—¿Qué pasa? —preguntó ella, inclinando la cabeza—. ¿Acaso te quedaste sin palabras, Ace?
Él chasqueó la lengua, intentando recuperar la compostura, pero era imposible. No cuando Kagome lo miraba así, como si estuviera disfrutando de hacerlo perder el control.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
