La noche había sido un desastre.
Kagome volvió del bosque arrastrando —literalmente— a un hombre enorme, musculoso, cubierto de heridas y con una expresión de haber peleado contra la muerte y de haber ganado por puro orgullo.
Toji Fushiguro.
Lo había encontrado desangrándose y, aunque él insistía en que podía seguir, se desplomó justo delante de ella. Así que Kagome hizo lo que siempre hacía: ayudar.
Y ayudar significaba… bueno.
Quitarle la ropa, porque tenía cortes demasiado profundos.
—No me mires así —le dijo ella mientras desataba su cinturón con un suspiro—. Es para curarte, no para otra cosa.
Incluso inconsciente, Toji gruñó algo como “Podría hacerlo yo solo…”.
Claro. Si pudiera mantenerse despierto cinco segundos.
Kagome lo limpió, lo vendó, lo acomodó en una cama dentro de la cabaña. La mitad del tiempo intentó no mirar demasiado sus abdominales. La otra mitad intentó no pensar en lo ridículamente grande que era todo él.
—Qué tipo raro… —murmuró antes de quedarse dormida en un sillón.
---
A la mañana siguiente…
Kagome despertó con un portazo.
—¡KAGOMEEEEE! —Inuyasha entró al cuarto furioso—. ¿Dónde estabas anoche? ¡Mierda, me preocup—!
Se detuvo.
Los ojos dorados de Inuyasha se abrieron como platos.
Su nariz tembló.
El olor de hombre desconocido llenaba la habitación.
Y justo en ese exacto instante…
Toji abrió la puerta del cuarto donde lo había dejado dormir.
Completamente desnudo.
Sin toalla.
Sin vergüenza.
Sin ninguna intención de taparse.
Un monumento humano con cicatrices, músculos… y bueno, una presencia muy intimidante para un medio demonio celoso.
Toji bostezó, rascándose el pecho.
—Oh. ¿Ese es tu perro? —preguntó, mirando a Inuyasha como quien mira un inconveniente menor.
Inuyasha casi se cayó de espaldas.
—¿¡QUIÉN CARAJO ES ESTE HUMANO!? —gritó señalándolo con una garra temblorosa—. ¡¿Y POR QUÉ LO TENÉS TAN GRANDE?!
Kagome se tapó la cara con ambas manos.
—¡TOJI! ¡Por favor, ropa! —le gritó sin saber dónde mirar.
Toji levantó una ceja.
—Vos me la sacaste anoche, ¿o no? —dijo tan tranquilo que Kagome quiso morir de vergüenza.
Inuyasha explotó.
—¿¡QUÉEEE?! ¡KAGOME! ¡¿QUÉ LE SACASTE QUÉ?! ¡TE DEJO SOLA UNA NOCHE Y—!
Toji lo interrumpió caminando hacia ellos como si nada.
—Celoso —comentó, mirándolo con diversión.
Y luego miró a Kagome.
—Y bastante ruidoso.
—¡NO ESTOY CELOSO, ESTOY ENFUR—!
—Sí estás celoso —dijo Toji con una sonrisa de lobo—. Puedo olerlo.
Inuyasha abrió la boca.
Luego la cerró.
—…no lo estoy.
Toji se encogió de hombros, todavía sin ropa.
—Entonces dejá de mirar mi entrepierna.
Kagome casi se atragantó con su propia alma.
—¡¡TOJI, POR FAVOR, VESTITE YA!!
Toji suspiró, entró al cuarto y cerró la puerta como si nada.
Inuyasha se le acercó a Kagome, rojo de furia.
—Kagome… —logró decir, con voz rota por el trauma—. Nunca más te dejo sola con un humano así.
Kagome se palmó la frente.
—No pasó nada. Solo lo curé.
Inuyasha la miró con el ceño fruncido.
—Vos siempre atraés a los tipos peligrosos… pero este… este… ¡ESTE ES EL PEOR!
Toji volvió a salir. Ahora sí vestido, pero con la misma sonrisa arrogante.
—¿Estás hablando de mí, perrito?
Inuyasha gruñó.
Kagome suspiró.
Esto iba a ser un día muy, muy largo.
ESTÁS LEYENDO
Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
