Kagome x Elias Ainsworth (The Ancient Magus' Bride / Mahou Tsukai no Yome

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La lluvia caía suavemente sobre la mansión, creando un sonido hipnótico que mezclaba tranquilidad y misterio.
Kagome caminaba por el jardín, sus dedos rozando las hojas húmedas mientras sentía algo extraño, una energía cálida que no lograba identificar.

—Ah, señorita Kagome —dijo una voz profunda y extraña, resonando entre los árboles—. Parece que has sentido la presencia de algo que no comprendes.

Kagome levantó la vista y vio a Elias Ainsworth, su figura imponente con el cráneo de criatura sobre sus hombros y esa aura inquietante, pero al mismo tiempo protectora.

—Elias… —murmuró, un poco nerviosa—. Sí… sentí algo extraño, pero no sé qué es…

Elias se acercó lentamente, sus pasos pesados pero silenciosos, y colocó una mano cerca de su hombro sin tocarla del todo.
—No temas. No es algo maligno. Solo… yo puedo guiarte.

Kagome lo miró, intrigada y un poco asustada.
—Gu… guiarme… ¿a dónde?

—A ti misma —respondió Elias, con un tono que era a la vez solemne y extrañamente tierno—. A veces, lo que uno busca está más cerca de lo que cree, dentro de uno mismo…

Ella sintió un escalofrío recorrer su espalda. Había algo en su presencia que era inquietante, pero también increíblemente seguro.
—Elias… yo… —susurró—. No entiendo… pero me siento… bien contigo.

Elias inclinó la cabeza, estudiándola con esos ojos extraños y profundos detrás de su cráneo.
—Eso es porque no estoy aquí para hacerte daño, Kagome. —Su voz se suavizó, y por un instante, la forma amenazante parecía desaparecer—. Estoy aquí para cuidarte.

Kagome dio un paso hacia él, sintiendo la calidez de su energía.
—Cuidarme… —repitió, un poco sorprendida—. Es… algo que nunca había sentido antes.

Elias extendió una mano, esta vez más cerca, y Kagome la tomó sin dudarlo.
—Sí… y quizá algún día, si me lo permites, puedo mostrarte cosas que van más allá de tu mundo. Cosas… maravillosas.

Kagome sonrió suavemente, apoyando su frente por un instante contra la palma de su mano.
—Me gustaría eso… Elias. Pero… ¿por qué siento que eres tan… misterioso?

Elias inclinó la cabeza, su cráneo apenas rozando su cabello.
—Porque lo soy. Pero no importa. Mientras estés conmigo… nada malo puede suceder.

Kagome cerró los ojos un instante, respirando profundamente y sintiendo la conexión sobrenatural entre ellos.
—Entonces… quiero estar contigo, aunque no entienda todo.

—Eso es suficiente —murmuró Elias—. Más que suficiente.

Y en ese instante, mientras la lluvia seguía cayendo y los árboles susurraban con el viento, Kagome comprendió que había encontrado un refugio y alguien que la protegería… incluso más allá de la comprensión humana.

Kagome crossover Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora