Kagome sentía que alguien la seguía. Al girarse, la encontró: sonrisa de chica buena, pero mirada peligrosa.
—Hola. ¿Sabías que tienes una energía muy… explosiva?
—¿Eh?
Reze rió, bajando una flor a su oreja.
—Soy profesora de escuela. Bueno… algo así. ¿Querés venir a estudiar anatomía?
Kagome retrocedió.
—¿Estás coqueteando conmigo?—
—¿Acaso no te gusta?—
Un trueno sonó. Kagome la miró, nerviosa pero… curiosa.
—Quizás quiero saber si sos tan explosiva como decís—
—¿Querés que te lo demuestre en el lago o en el granero?—
Kagome tragó saliva, sin apartar la vista de esa sonrisa que le ponía la piel de gallina. Había algo magnético en ella, como si no pudiera —o no quisiera— mirar hacia otro lado.
—¿Qué pasa si elijo el lago? —preguntó, desafiándola con una media sonrisa.
Reze ladeó la cabeza, juguetona.
—Entonces te prometo que vas a terminar empapada… de conocimiento, claro.—
—Claro… —repitió Kagome, sin creérselo del todo.
Reze se acercó, la distancia entre ambas reduciéndose a un suspiro. El aire entre ellas parecía cargado, estático, como si el trueno de antes no hubiese sido una advertencia, sino una invitación.
—Vamos, Kagome. No muerdo.—
—¿No?—
—A menos que me lo pidas—
Kagome rió, sorprendida por su propio nerviosismo, pero también por la emoción que le recorría la columna. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué le seguía el juego a una completa desconocida con aires de bomba ambulante?
Quizás porque, por primera vez en mucho tiempo, alguien la había sacado de su zona de confort… y eso le gustaba.
—Entonces vamos al lago —dijo finalmente—. Pero si esto termina en una clase… mejor que sea una buena.
Reze guiñó un ojo, tomándola de la mano con una calidez que contrastaba con el misterio que la rodeaba.
—Te prometo una lección inolvidable.
La mano de Reze era firme pero suave, y el contacto envió una oleada de calor a través del cuerpo de Kagome. Sus dedos se entrelazaron, y por un instante, Kagome sintió como si el mundo a su alrededor se hubiera desvanecido, dejando solo la conexión entre ellas.
Mientras caminaban juntas hacia el lago, el aire se sentía más denso, cargado de una expectativa palpable. Cada roce de sus brazos, cada mirada fugaz, encendía una chispa de curiosidad y algo más en el interior de Kagome.
Al llegar a la orilla, la superficie del lago reflejaba el cielo encapotado, creando un espejo oscuro y misterioso. Reze se detuvo, aún sosteniendo la mano de Kagome, y se giró para mirarla directamente a los ojos. Su sonrisa juguetona había desaparecido, reemplazada por una intensidad penetrante que hizo que el corazón de
Kagome latiera más rápido.
—¿Lista para tu lección? —susurró Reze, su voz apenas audible por encima del suave murmullo del viento.
Kagome asintió, con la garganta ligeramente seca. No sabía qué esperar, pero la anticipación era embriagadora.
La forma en que Reze la miraba, con una mezcla de desafío y deseo, despertaba en ella sensaciones desconocidas, un anhelo profundo por explorar lo que había más allá de la superficie.
Reze soltó su mano y dio un paso hacia Kagome, acortando la distancia una vez más. Su aliento cálido rozó la mejilla de Kagome, y esta cerró los ojos por un instante, permitiéndose sentir la proximidad, el aura magnética que emanaba de Reze.
—La primera lección —comenzó Reze, su voz ahora un suave ronroneo cerca de su oído— es sobre la entrega. Sobre dejarte llevar por la curiosidad, por el deseo…
Los dedos de Reze se deslizaron suavemente por el brazo de Kagome, deteniéndose en su mano. La levantó y besó la palma lentamente, con una delicadeza que contrastaba con la intensidad de su mirada.
—¿Estás dispuesta a entregarte, Kagome? ¿A explorar lo que este momento tiene para ofrecer?—
Kagome abrió los ojos y se encontró con la profunda mirada de Reze. Su propio nerviosismo se mezclaba con una excitación creciente, una necesidad de romper las barreras, de descubrir el misterio que envolvía a esta mujer.
Sin decir una palabra, Kagome acercó su rostro al de Reze, sintiendo el calor de su cuerpo, el ligero temblor en sus propias manos. La respuesta estaba en sus ojos, en la forma en que su respiración se aceleraba, en el anhelo que la impulsaba hacia adelante.
Los labios de Reze se curvaron en una sonrisa lenta y sensual.
Sabía que Kagome estaba al borde, lista para sumergirse en lo desconocido. Y ella, Reze, sería su guía en esta inmersión… una lección que ambas recordarían.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
