El cráter humeaba a sus espaldas, y entre los restos carbonizados de árboles y tierra chamuscada, Kagome apenas podía creer lo que veía.
Dos cuerpos. Dos extraños hombres inconscientes, vestidos con ropas que nunca había visto antes.
Uno tenía cabello plateado y largo, su aura oscura y opresiva incluso estando inconsciente. El otro, con cabello rubio y revuelto, tenía una expresión tensa incluso dormido, como si estuviera acostumbrado a luchar incluso en sus sueños.
Kagome no sabía de dónde habían venido ni cómo habían caído del cielo en medio de un rayo de luz. Pero no podía dejarlos ahí.
—Maldición, esto es una mala idea… —murmuró, pero aun así, se arrodilló y empezó a revisarlos.
Cuando Sephiroth despertó, lo primero que sintió fue una suavidad extraña bajo su cabeza.
Abrió los ojos y vio a Kagome.
Ella estaba sentada junto a él, con una mano apoyada en su frente. Sus ojos eran cálidos, llenos de preocupación genuina. Lo estaba cuidando.
Él, el ángel de la muerte. La estaba cuidando.
Algo oscuro y retorcido despertó en su interior.
—¿Quién eres? —su voz era grave, casi hipnótica.
Kagome parpadeó, sin notar el peligro que emanaba de él.
—Kagome Higurashi. Te encontré herido y te traje aquí.
Sephiroth sonrió, pero no era una sonrisa amable. Era posesiva. Peligrosa.
Antes de que pudiera decir algo más, una voz interrumpió.
—Aléjate de ella.
Kagome giró la cabeza y se encontró con Cloud, despierto y de pie.
Su espada ya estaba en sus manos, su expresión endurecida al ver a Sephiroth tan cerca de ella.
—No la toques —advirtió.
Kagome parpadeó. ¿Tocarla? ¿De qué hablaban?
Sephiroth se levantó con una gracia aterradora, observando a Cloud con una sonrisa burlona.
—Parece que ambos le debemos la vida a esta dulce mujer.
Cloud no bajó la espada. Porque lo sentía.
Ese maldito ya la había marcado en su mente.
Y Cloud también.
Kagome sintió un escalofrío cuando ambos la miraron al mismo tiempo. Con demasiada intensidad.
Como si ambos hubieran decidido, en ese mismo instante, que no la dejarían ir.
Kagome sintió que el aire se volvía pesado.
Los ojos de Cloud eran duros, calculadores, pero había algo más en ellos. Algo protector.
Los de Sephiroth, en cambio, ardían con una intensidad escalofriante. No era solo deseo, ni simple agradecimiento. Era algo mucho más peligroso.
—No entiendo qué está pasando, pero no quiero peleas aquí —dijo Kagome, poniéndose de pie entre los dos.
Cloud tensó la mandíbula. No confiaba en Sephiroth. No después de todo lo que había hecho. Pero ahora estaban en otro mundo.
El problema era que Sephiroth ya se había fijado en Kagome.
—No pelearemos —dijo Sephiroth con una voz aterciopelada, casi divertida—. Pero dime, Kagome… ¿quién te protege en este mundo?
ESTÁS LEYENDO
Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
