El bosque estaba inquietantemente quieto, cada paso resonaba como un trueno en el silencio sofocante. Un parpadeo de movimiento atrajo su mirada, y allí, entre los árboles retorcidos y nudosos, se encontraba Slenderman. Su imponente forma sin rostro permanecía inmóvil, pero el terror se acumulaba en el aire a su alrededor. La temperatura descendió bruscamente mientras sus extremidades anormalmente largas se estiraban, dedos imposiblesmente delgados se desplegaban hacia ella como sombras que se arrastraban. No caminaba; se deslizaba, silencioso y espeluznante, mientras la oscuridad se doblaba y deformaba a su paso. El espacio a su alrededor parecía cerrarse, como si el bosque mismo se estuviera retirando, dejándola atrapada en su presencia asfixiante. El pánico le arañaba el pecho, todos sus instintos le gritaban que corriera, pero el bosque se distorsionaba, retorciéndose y deformándose en un laberinto de pesadilla con cada uno de sus silenciosos y pesados pasos que se acercaban. El aire mismo se espesaba, dificultando la respiración, como si el mundo contuviera la respiración, esperando el inevitable agarre de Slenderman.
Kagome corría por el bosque, perseguida por ese monstruo desde hacía dos horas. Ella y sus amigas habían estado acampando y haciendo una fogata en el bosque, pero ahora estaba siendo perseguida por ese ser que no sabía qué quería de ella.
Corrió hasta que sus piernas no pudieron más y cayó al suelo, lastimándose. Sintió como dos tentáculos la agarraban con fuerza.
Una estática punzante resonó en su cerebro, haciéndola desmayar.
Cuando Kagome despertó, se encontró en un lugar oscuro y frío. Intentó moverse, pero sus extremidades estaban entumecidas y doloridas. La cabeza le punzaba con una intensidad insoportable, como si mil agujas la atravesaran. Lentamente, sus ojos se acostumbraron a la penumbra, revelando un entorno desconocido y siniestro.
Estaba en una especie de claro rodeado de árboles retorcidos y sombras alargadas. El aire era pesado y estático, impregnado de una sensación de opresión. Un silencio sepulcral envolvía el lugar, interrumpido solo por el latido frenético de su propio corazón.
Con dificultad, se puso de pie, tambaleándose un poco. Sus manos rozaron la corteza rugosa de un árbol cercano, y un escalofrío recorrió su espalda. Había algo profundamente antinatural en ese bosque, una sensación de que estaba siendo observada por algo invisible y malévolo.
De repente, una figura alta y delgada surgió de entre los árboles. Slenderman. Su presencia llenó el aire de terror, paralizando a Kagome. Sus tentáculos se agitaban suavemente, como si la invitaran a acercarse.
Kagome intentó gritar, pero su voz se quedó atrapada en su garganta. El pánico la invadió, nublando su razón. Dio un paso atrás, luego otro, tropezando con las raíces expuestas.
Slenderman se deslizó hacia ella, sin prisa, sin emitir sonido alguno. Sus ojos vacíos parecían perforarla, leyendo sus miedos más profundos. Kagome sintió que su mente se resquebrajaba, que la cordura se desvanecía en la negrura que emanaba de la criatura.
De repente, una ráfaga de viento helado barrió el claro, agitando las hojas y las ramas. Unos extraños símbolos comenzaron a aparecer grabados en los arboles. Kagome sintió una presión en el pecho, como si el aire estuviera siendo succionado de sus pulmones. Slenderman extendió sus tentáculos, y la oscuridad la envolvió por completo.
Slenderman se acercó lentamente a Kagome, su alta y delgada figura proyectando una sombra alargada sobre el suelo del bosque. Se inclinó hacia ella, su rostro sin rasgos a escasos centímetros del de la joven. Un escalofrío recorrió la espalda de Kagome al sentir el aliento frío y estático de la criatura.
Con un movimiento suave y antinatural, Slenderman lamió la mejilla de Kagome. Un susurro gutural resonó en el aire, una voz que parecía provenir de la oscuridad misma: "Mía".
La palabra, cargada de posesión y oscuridad, resonó en la mente de Kagome, paralizándola de terror. Sintió como si una mano invisible apretara su corazón, robándole el aliento. El bosque a su alrededor pareció cerrarse, las sombras retorciéndose y alargándose, aprisionándola en un abrazo de oscuridad.
Los símbolos grabados en los árboles brillaron con una luz tenue y siniestra, pulsando al unísono con el latido frenético del corazón de Kagome. La estática en su mente se intensificó, un zumbido ensordecedor que amenazaba con destrozar su cordura.
Slenderman se enderezó, sus tentáculos agitándose suavemente a su alrededor, como si acariciaran el aire. Kagome sintió una fuerza invisible tirando de ella, arrastrándola hacia la criatura. El miedo la paralizó, incapaz de resistirse a la voluntad de Slenderman.
Con un movimiento lento y deliberado, Slenderman comenzó a despojar a Kagome de su ropa. Sus dedos largos y huesudos se movían con una precisión escalofriante, desabrochando botones y deslizando telas con una suavidad antinatural. Kagome, paralizada por el terror, no pudo ofrecer resistencia.
Una vez desnuda, Slenderman la examinó con sus ojos vacíos, como si estuviera estudiando una pieza de arte macabra. Su mirada recorrió cada centímetro de su cuerpo, deteniéndose en cada curva y cada cicatriz. Un escalofrío helado recorrió la piel de Kagome, sintiéndose expuesta y vulnerable ante la mirada sin alma de la criatura.
El silencio del bosque se intensificó, creando una atmósfera opresiva y claustrofóbica. Los símbolos grabados en los árboles brillaron con una luz tenue y siniestra, proyectando sombras alargadas y retorcidas sobre el cuerpo desnudo de Kagome.
Slenderman extendió un tentáculo, acariciando suavemente la piel de Kagome. Un susurro gutural resonó en el aire, una voz que parecía provenir de la oscuridad misma: "Perfecta".
La palabra, cargada de posesión y admiración macabra, resonó en la mente de Kagome, intensificando su terror. Sintió como si su cuerpo ya no le perteneciera, como si hubiera sido reclamada por la oscuridad que emanaba de Slenderman.
La voz de Slenderman resonó en el aire, fría y distante, pero cargada de una extraña calidez posesiva. "Mía... Esposa..." Las palabras, pronunciadas con una suavidad antinatural, helaron la sangre de Kagome. El terror se mezcló con una confusión abrumadora, creando un torbellino de emociones en su interior.
Slenderman se inclinó hacia ella, su rostro sin rasgos a escasos centímetros del suyo. "El ritual pronto se hará". La frase, pronunciada con una solemnidad inquietante, resonó en el claro, amplificada por el silencio del bosque. Los símbolos grabados en los árboles brillaron con una luz pulsante, como si respondieran a las palabras de la criatura.
Kagome sintió una presión en el pecho, como si una fuerza invisible la estuviera oprimiendo. El aire se volvió pesado y denso, dificultando la respiración. La estática en su mente se intensificó, un zumbido ensordecedor que amenazaba con destrozar su cordura.
Slenderman extendió un tentáculo, acariciando suavemente la mejilla de Kagome. Un susurro gutural resonó en el aire, una promesa oscura y siniestra: "Serás mía para siempre".
El bosque a su alrededor pareció cerrarse, las sombras retorciéndose y alargándose, aprisionándola en un abrazo de oscuridad. Kagome sintió que su mente se desvanecía, que la cordura se perdía en la negrura que emanaba de Slenderman.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
