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Kagome nunca pensó que terminaría atrapada entre los dioses. Todo comenzó con una visita inocente a un templo antiguo en Grecia, pero al tocar una piedra negra cubierta de inscripciones, el mundo se volvió oscuro.
Despertó en un salón de mármol, rodeada de sombras danzantes y una figura alta con ojos como obsidiana la observaba con devoción… y posesividad.
—¿Quién… eres? —preguntó Kagome, aún mareada.
—Hades. Dios del Inframundo. Tu nuevo hogar —respondió, con voz profunda y calmada.
—¡¿Qué?! ¡Quiero volver!
—No. —La respuesta fue seca, pero luego suavizó el tono—. Has tocado mi piedra. Me elegiste. Ahora eres mía.
Kagome se estremeció, pero su corazón latía rápido no solo por miedo… había algo fascinante en su mirada, en cómo la trataba como algo valioso.
—No soy una cosa —murmuró.
Hades se acercó y le acarició el cabello suavemente.
—No, eres mi flor. Mi Kagome. Y no dejaré que ningún dios, humano o semidemonio te arrebate de mí.
De pronto, se giró bruscamente. Un alma errante había osado mirarla. Con un gesto frío, lo convirtió en cenizas.
—¿Lo ves? Nadie toca lo que es mío. Ni siquiera el destino.
Kagome tragó saliva… pero había algo retorcidamente cálido en su pecho. ¿Cómo podía un dios tan temido tratarla como algo tan… sagrado?
—Está bien —susurró al fin, acercándose—. Pero si soy tuya… tú también eres mío.
Hades sonrió. No con ternura, sino con esa oscuridad dulce que envolvía cada rincón del Inframundo.
—Siempre lo he sido.
¿Quieres que otros dioses intervengan o una escena donde Kagome empiece a descubrir sus propios poderes como diosa?
¡Vamos con eso! Aquí tienes una continuación donde Hades convierte a Kagome en su reina, con tono romántico, oscuro y un poquito místico:
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Título: "La Reina del Inframundo"
Kagome no sabía cuánto tiempo había pasado en el Inframundo. Días. Semanas. O quizás solo horas. El tiempo era extraño allí, como un susurro eterno. Pero lo que sí sabía era que algo en ella había empezado a cambiar.
Ya no sentía miedo. Sentía poder.
—Estás floreciendo —dijo Hades una noche, mientras la observaba desde su trono de obsidiana—. El Inframundo te acepta.
—¿Floreciendo? —preguntó ella, con una leve sonrisa. Su cabello brillaba más oscuro ahora, sus ojos destellaban con una intensidad nueva. Incluso los espectros la miraban con respeto... y temor.
—Kagome... he decidido —Hades se puso de pie, y su presencia pareció llenar todo el palacio—. No solo serás mi consorte. Serás mi igual.
Con un movimiento de su mano, una corona hecha de ónix, flores negras y hojas de plata flotó hacia ella. En el centro, un fragmento de su alma, de su poder.
—¿Aceptas ser mi reina? No como una prisionera. No como una humana. Sino como diosa. Como la guardiana de las almas perdidas. Mi compañera eterna.
Kagome lo miró. No como antes. Ya no era la chica que saltaba entre épocas. Era alguien más.
—Acepto. Pero no por obligación… —extendió su mano y la corona flotó hasta su cabeza—. Sino porque te elegí, como tú me elegiste.
El Inframundo tembló.
Las sombras susurraron su nombre.
Y Hades la besó, uniendo no solo sus labios, sino sus esencias.
Desde aquel día, cuando los muertos hablaban de su rey… hablaban también de ella.
Kagome, Reina del Inframundo. La Flor que floreció entre tinieblas.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
