Kagome x Alucard (Hellsing)

143 15 0
                                        

La lluvia caía como cuchillas sobre la ciudad, bañando las calles vacías de Londres en un brillo rojo oscuro.
Kagome corría, sus botas golpeando el adoquinado.
La respiración le dolía, pero sabía que no podía dejar que la atrapara.

—¡Kagome…! —la voz profunda y juguetona de Alucard resonó entre las sombras—.
¿Por qué corres? ¡Sabés que no me hago daño… si querés jugar conmigo!

Kagome no se detuvo. Sabía perfectamente que no podía confiar en él… aunque algo dentro de ella temblaba cada vez que lo escuchaba hablar.

—¡Alucard, ya basta! —gritó, girando una esquina—. Esto no es un juego.

Pero él estaba allí, como siempre. Sus ojos rojos brillaban en la oscuridad, y su sonrisa… esa maldita sonrisa que mezclaba amenaza y diversión.

—¿De veras pensás que podés escapar de mí? —dijo, deslizándose silencioso sobre los charcos, más rápido de lo que la mente humana podía seguir—. Yo no persigo… atrapo.

Kagome tropezó con un cable tirado, rodó y casi cayó sobre una pila de barriles.
—¡Maldición! —se quejó, incorporándose rápidamente—. Esto parece una película hentai… ¡pero sin risas de fondo!

Alucard apareció a su lado en un parpadeo.

—¿Eso fue un “¡AHHH!” de miedo o de excitación? —preguntó, apoyando su mano en la pared, bloqueando su paso—. Sabés que podría atraparte en un instante.

Kagome respiró hondo y usó sus poderes espirituales.
Sintió cómo la energía pura envolvía la zona, como un sol concentrado en sus manos.
Alucard retrocedió un poco, divertido, pero no se detuvo.

—Ah, veo que sos más difícil de lo que pensaba. Eso me gusta —murmuró, con un toque de admiración y peligro—. Sos un juguete… delicioso.

Kagome corrió hacia las escaleras de emergencia de un edificio cercano, subiendo varios pisos, pero Alucard la seguía, flotando como una sombra roja y negra.

En la azotea, finalmente se detuvo, respirando con fuerza.

—Esto termina aquí —dijo Kagome, mirando al vampiro que brillaba bajo la luna—. No voy a dejar que me marques… ni me intimides.

Alucard se inclinó hacia ella, su sonrisa ensanchándose.

—Kagome… eso es lo que hace que quiera más.
Escapás… y eso me vuelve loco por vos.

Kagome lo miró con una mezcla de miedo y fascinación.
—Sos… un loco… y no pienso dejar que me toques.

—Ah, pero ya lo hice… y no lo olvidás, ¿verdad? —susurró, dejando que un mechón de cabello cayera sobre su rostro, tocándolo apenas—. Me pertenece aunque no quieras admitirlo.

Kagome retrocedió, con los ojos brillando de determinación.
—Si tanto querés jugar… vas a tener que correr más que yo.

—Eso será divertido —dijo Alucard, rascando levemente el suelo con sus botas—. Pero sabés que no importa dónde corras… siempre voy a encontrarte.

Ella soltó un suspiro, cansada pero desafiante, mientras saltaba al vacío de la azotea… y desaparecía entre las sombras de la ciudad, dejando atrás la risa maliciosa de Alucard y la sensación de que, aunque quisiera escapar, nunca podría realmente huir de él.

Kagome crossover Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora