Kagome x Apolo (mitología griega) – Versión yandere
Kagome (jadeando, atrapada entre columnas doradas):
—¡Esto no está bien! ¡Tú eres un dios, deberías dejarme ir!
Apolo (descalzo, con túnicas de fuego y una sonrisa encantadora pero peligrosa):
—Soy el dios del sol, mi dulce Kagome. ¿A dónde podrías ir sin mi luz?
La observa con ojos dorados brillantes, pero su tono suave oculta algo oscuro. Kagome da un paso atrás, pero el mármol del templo cambia… sellándola en un círculo de fuego dorado.
Kagome:
—¿Por qué me trajiste aquí?
Apolo (acercándose, acariciando su mejilla):
—Las estrellas me hablaron de ti. De tu alma… de tu luz. Eres mía. Nadie más puede tocarte. Ni ese medio demonio. Ni esos cazadores. Sólo yo.
—Y si alguien intenta quitártelo… —su mirada se oscurece mientras una lira comienza a tocarse sola, como si presintiera su furia— …quemaré sus nombres del mundo. Incluso los dioses temen a mi amor.
Kagome (traga saliva):
—Estás… loco.
Apolo (besando su frente):
—Locamente enamorado.
Kagome lleva días —o siglos, no lo sabe— encerrada en el templo dorado de Apolo. No envejece. No siente hambre. Pero sí... soledad. Cada amanecer, Apolo entra envuelto en luz, como un ángel de fuego, pero sus palabras ya no suenan dulces.
Una mañana, ella encuentra un espejo de bronce en su habitación. Al tocarlo, ve reflejado a Inuyasha buscándola, gritando su nombre. Antes de poder llamarlo, el cristal se derrite entre sus dedos.
Apolo (entrando, con ojos fríos):
—¿Buscando a alguien más, Kagome? Qué decepción…
Kagome (mirándolo con rabia):
—¡Devuélveme a mi mundo! ¡No eres dueño de mí!
Apolo no grita. No necesita hacerlo. Con una sonrisa serena, levanta la mano y el sol se intensifica, haciendo que las sombras desaparezcan por completo. Kagome cae de rodillas, su cuerpo sin energía. No puede moverse bajo su luz divina.
Apolo (acercándose, se arrodilla frente a ella):
—El mundo te hizo sufrir. Te usaron. Te rompieron.
—Pero yo te haré perfecta. Eterna. Inquebrantable.
—Mía.
Con dedos ardientes, la toca con devoción, como si fuese una obra de arte sagrada. Su tono se torna suave, pero su mirada… está vacía de cordura.
Apolo:
—El sol no se esconde por los mortales, mi Kagome.
—Tampoco lo haré yo.
Y esa noche, el sol no se pone. Apolo se niega a dejarla dormir. No porque le haga daño… sino porque quiere mirarla cada segundo. Porque si cierra los ojos, puede soñar con alguien más.
ESTÁS LEYENDO
Kagome crossover
Fiksi PenggemarCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
