yujiro hanma

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Anime : Baki
Pareja : Kagome x Yujiro hanma
Advertencias: ninguna


En uno de los torneos clandestinos, el ambiente era un hervidero de testosterona y violencia. Kagome se movía con rapidez entre los luchadores caídos, atendiendo heridas con manos firmes. A pesar de la brutalidad del evento, mantenía la compostura. No le gustaba la sangre ni la violencia, pero tenía un trabajo que hacer.

Yujiro Hanma la había estado observando desde su esquina, con su clásica sonrisa de depredador. No era común ver a alguien como ella en ese mundo: alguien que no se doblaba bajo la presión. Cuando finalmente se cruzaron, fue porque uno de los combatientes, un hombre de casi dos metros con el brazo dislocado, se desplomó cerca de ella.

—Muévete —dijo Yujiro con indiferencia, colocando una bota en el pecho del hombre caído y mirándola desde arriba.

Kagome frunció el ceño, empujando su bota con la mano.

—Quítate de encima. A menos que quieras cargar con un cadáver antes de tu próxima pelea—

El público enmudeció. Nadie hablaba así con el Ogro.

Yujiro levantó una ceja, sorprendido por su atrevimiento. Luego sonrió.

—Tienes agallas—

Kagome bufó.

—Tengo un trabajo. Ahora quítate—

La tensión en el aire era insoportable. Los espectadores esperaban que Yujiro la destrozara ahí mismo, pero, en cambio, se echó a reír. Una carcajada grave, profunda, que hizo temblar las paredes del recinto.

—Interesante… —murmuró, inclinándose un poco, lo suficiente para que sus ojos rojos se fijaran en los de ella—. ¿Cómo te llamas, enfermerita?—

Kagome no respondió de inmediato. Terminó de estabilizar al herido antes de levantar la mirada.

—Kagome Higurashi—

Yujiro la observó por unos segundos más, su expresión ilegible.

—Espero verte más seguido, Kagome—

Y con eso, se alejó hacia el ring, dejando tras de sí una sensación de inquietud y fascinación en el aire.

Kagome suspiró y se frotó las sienes.

—Genial… otro problema más—

Pero en el fondo, no podía negar que algo en la intensidad de su mirada la había dejado inquieta… y curiosamente intrigada.

Esa no fue la última vez que Kagome y Yujiro se cruzaron.

Cada vez que había un torneo, él se aseguraba de aparecer cerca de ella, ya fuera después de una pelea o simplemente para provocarla con comentarios sarcásticos. Kagome intentaba ignorarlo, pero Yujiro Hanma no era alguien fácil de ignorar. Su presencia era como un peso en el ambiente, imposible de pasar por alto.

Una noche, después de un combate particularmente brutal, Kagome estaba limpiando sus instrumentos en la pequeña carpa médica cuando la lona se levantó y una sombra enorme cubrió la entrada.

—Hoy casi te matan con ese golpe —comentó sin levantar la vista. No tenía que voltear para saber quién era—

Yujiro sonrió y dio un par de pasos dentro, su imponente figura llenando el espacio. Llevaba el torso desnudo, con cortes menores y moretones en los brazos y el pecho, pero nada que realmente lo afectara.

—"Casi". Qué palabra tan divertida —dijo con su tono relajado—. ¿Vas a curarme, enfermerita?—

Kagome soltó un suspiro y señaló la camilla.

—Siéntate—

Él no se movió.

—Prefiero estar de pie—

—Pues yo prefiero que mis pacientes me hagan caso—

Yujiro la miró con diversión. Era raro que alguien le diera órdenes sin miedo. Al final, decidió complacerla solo por curiosidad. Se sentó en la camilla, apoyando los antebrazos en las rodillas mientras la observaba trabajar. Kagome tomó un algodón con desinfectante y lo pasó por un corte en su brazo.

—¿Por qué sigues viniendo a verme? —preguntó de repente.

Yujiro sonrió.

—Porque eres interesante—

Kagome rodó los ojos.

—No soy tan interesante. Solo hago mi trabajo—

Él se inclinó un poco hacia ella, reduciendo la distancia entre sus rostros.

—Entonces dime, ¿por qué no tiemblas cuando estoy cerca?—

Kagome se detuvo un segundo, pero luego continuó limpiando la herida como si nada.

—Porque ya he lidiado con tipos más aterradores que tú—.

Yujiro soltó una carcajada.

—Eso quiero verlo—

Kagome levantó la vista, clavando sus ojos marrones en los suyos.

Por primera vez en mucho tiempo, Yujiro sintió algo parecido a… respeto. No miedo, no sumisión. Sino una firmeza real, sin fingimientos. Era refrescante.

Se levantó de la camilla, completamente curado aunque nunca lo había necesitado. Antes de salir, se detuvo en la entrada y le lanzó una última mirada.

—Nos veremos pronto, Kagome.—

Ella no respondió, solo continuó con su trabajo. Pero en el fondo, sabía que ese hombre era como un lobo. Y que cuando un lobo fijaba su mirada en su presa, no la dejaba escapar fácilmente

Kagome crossover Donde viven las historias. Descúbrelo ahora