Las mazmorras de Orochimaru siempre tenían el mismo olor:
humedad, metal… y sufrimiento.
Pero había un rincón donde ese olor cambiaba.
Un espacio pequeño, iluminado por una lámpara tenue.
Allí estaba ella.
La chica a la que todos llamaban “Experimento 43”.
La única que seguía sonriendo.
Sasuke lo notó desde el primer día que Orochimaru lo llevó allí.
Kagome, encadenada, usando ropa blanca casi transparente por el desgaste, levantó la mirada cuando lo vio entrar.
Sus ojos azules brillaron como si viera a un viejo amigo.
—Hola… —susurró con voz suave, cálida, fuera de lugar en ese infierno—. Sos nuevo.
Sasuke la observó, frío, desconfiado.
—¿Qué sos?
Ella rió muy bajito.
—Una prisionera. Como vos. —Alzó sus manos esposadas— Aunque yo me porto mejor, así que me dan más libertad.
Sasuke frunció el ceño.
—No pareces un experimento.
—Orochimaru dice que soy especial —agregó, sin orgullo ni miedo, solo constatando el hecho—. Que mis poderes no son de este mundo… y quiere saber por qué.
“Poderes”, pensó Sasuke.
Pero antes de poder preguntarle, Kagome caminó hacia él.
Paró cuando él retrocedió.
—Tranquilo —dijo ella, levantando las manos—. Solo quiero ver tus heridas.
Sasuke desvió la mirada.
Había intentado ocultarlas, pero la batalla contra los subordinados de Orochimaru lo había dejado maltrecho.
Kagome extendió su mano.
Una luz rosada, cálida, envolvió su palma.
Chakra purificante.
No era ninjutsu.
No era medicina.
Era… otra cosa.
—¿Eso… cura? —preguntó Sasuke sorprendido.
Kagome sonrió, dulce, honesta.
—Sí. Puedo sanar. Puedo purificar. No sé por qué… solo sé que lo hago desde que tengo memoria.
Se acercó despacio.
Sasuke no se movió.
Cuando la luz tocó su piel, un calor agradable lo recorrió.
Sus músculos tensos se relajaron por primera vez en meses.
Ella continuó en silencio, concentrada.
Sasuke la estudió sin entender.
¿Por qué sonreía?
¿Por qué irradiaba tanta paz en un lugar como este?
—¿Por qué no escapás? —preguntó él de repente.
Kagome lo miró con tristeza.
—Porque… si lo hago, Orochimaru lastimará a otros. A otros experimentos, a otros chicos. —Bajó la vista—. No puedo cargar con eso.
Sasuke sintió un nudo en la garganta.
Odio al villano.
Rabia.
Pero también… admiración.
—Sos idiota —murmuró él.
Kagome rió de nuevo.
—Eso me dicen todos los días.
Terminó de curarlo y retiró su mano.
Sasuke se sintió… más liviano.
Más tranquilo.
—Gracias… Kagome —dijo él, en un tono más suave del que usaba con cualquiera.
Ella parpadeó sorprendida.
—¿Sabés mi nombre? Orochimaru no suele decirlo.
—Lo escuché cuando te llamó para una prueba.
Kagome bajó la mirada, algo avergonzada.
—Las pruebas… no son agradables.
Sasuke apretó los puños.
Ella notó el gesto y, sin pedir permiso, tomó una de sus manos.
Su contacto era suave, tibio.
Demasiado humano para ese lugar.
—No te preocupes por mí —susurró Kagome—. Estoy acostumbrada.
Lo que me preocupa es vos.
Sasuke la miró, confundido.
—¿Por qué te preocuparías por mí?
Kagome sonrió de esa manera que solo la gente buena de verdad sabe hacerlo.
—Porque no quiero que pierdas tu corazón en este lugar.
Las palabras lo atravesaron como una flecha.
Nadie le hablaba así.
Nadie lo miraba así.
Nadie… lo veía así.
Ella le soltó la mano de a poco, aunque parecía que no quería hacerlo.
—Si tenés que venir a entrenar… —murmuró Kagome bajito— vení.
Puedo curarte siempre.
No dejes que Orochimaru te rompa. Yo… puedo ayudarte a recomponer las piezas.
Sasuke no supo qué decir.
Solo asintió.
Mientras se iba hacia los pasillos oscuros, Kagome lo llamó una vez más.
—Sasuke.
Él se giró.
Ella sonrió, radiante.
Como un rayo de luz en una caverna.
—Prometo que vas a salir de aquí. Te lo juro.
Yo voy a ayudarte.
Y por primera vez desde la masacre…
Sasuke creyó en alguien.
---
ESTÁS LEYENDO
Kagome crossover
Fiksi PenggemarCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
