Kagome suspiró, sintiendo el aire salado y húmedo sobre su piel. El sol de mediodía en la isla era intenso, pero la brisa marina lo hacía soportable. Estaba sentada en la playa de una isla que no estaba en ningún mapa que conociera, su reiryoku (poder espiritual) y su instinto guiándola allí después de que el Pozo de Huesos se volviera inestable.
—¿Una sacerdotisa, dices? —una voz grave y resonante rompió sus pensamientos.
Kagome se giró. Maui estaba allí, tan grande como un coco y medio, con su anzuelo de pesca mágico reposando sobre su hombro. Sus músculos brillaban con aceite de coco, y sus tatuajes de hazañas cobraban vida con el movimiento. Su tatuaje más grande, el de su diminuto yo dando un golpe de gracia, parecía mirarla con una curiosidad juguetona.
—Soy Kagome —respondió ella, poniéndose de pie. Su arco y carcaj de flechas purificadoras estaban a su lado. —¿Eres el gran héroe que mueve islas?
Maui se rio, una carcajada que sonó como el chocar de las olas.
—¿Mover islas? ¿Solo eso? —Maui agitó su mano. —Soy Maui, semidiós del viento y el mar, héroe de todos, cambiaformas... y el que atrapó el sol. Y sí, si necesitas una isla en otro lugar, solo dilo.
Kagome sonrió, divertida por su fanfarronería, que le recordaba a cierto hanyō.
—Te creo. No mientes —dijo ella, con una seriedad que hizo que Maui se detuviera.
—¿Cómo lo sabes, niña? —preguntó él.
—Mis flechas —explicó Kagome, señalando una de sus flechas purificadoras que brillaba ligeramente. —Se purifican y brillan cerca del bien puro. Aunque eres muy presumido, tienes un gran corazón y has hecho grandes cosas por la gente. No hay rastro de malicia en ti.
Maui se quedó en silencio, algo raro para él. Se acercó y la miró. Sus ojos oscuros y profundos examinaron los ojos castaños de ella.
—Nadie... nadie me ha dicho algo tan serio sobre mis "grandes cosas". Solo me piden un favor o me miran con miedo, o... ¡espera! —Maui frunció el ceño. —Me recuerdas un poco a una gallina que conozco, muy mandona y con una mirada que te atraviesa.
Kagome entrecerró los ojos. —¿Me acabas de comparar con un pollo?
—¡Un pollo muy valiente, que conste! —Maui levantó las manos en señal de paz. —Pero esa mirada... es como un "abajo" sin el Abajo.
Kagome soltó una carcajada, cubriéndose la boca. Maui tenía una energía contagiosa.
——Solo lo estoy juzgando por lo que veo en tu alma, Maui.
Maui se arrodilló, acercando su rostro. El contraste entre su barba tupida y la piel suave de Kagome era notable.
——Mira, no sé de dónde vienes, "sacerdotisa" que no le teme a un semidiós gigante, pero me agradas. Mucho.
——Tú también me agradas, Maui. Eres... fuerte, y no solo en músculo —Kagome sintió un calor en sus mejillas.
Maui se incorporó de un salto, sintiéndose inexplicablemente ligero.
——¡Bien! Entonces, ¿qué te parece si me enseñas a hacer... esa magia de flechas que haces, y yo te enseño a navegar en mi canoa mágica? —Maui sonrió, mostrando un destello de desafío.
——Me parece un trato justo, semidiós —Kagome recogió su arco, sintiendo que esta nueva aventura en el Pacífico sería igual de emocionante que la Era Sengoku.
Maui miró sus tatuajes. El del pequeño Maui se movió y asintió, como aprobando a la chica de la otra dimensión.
——Por cierto, ¿alguna vez has usado ese arco contra cangrejos gigantes que cantan? —preguntó Maui, golpeando su anzuelo contra su hombro.
——¿Cangrejos? No, pero he purificado un montón de demonios asquerosos que devoran almas —Kagome sonrió.
——Oh, eso es mucho mejor —dijo Maui, y juntos, el semidiós y la sacerdotisa, se dirigieron hacia el mar, listos para su próxima gran hazaña.
El sol ya se estaba poniendo, tiñendo el horizonte de tonos naranja y púrpura sobre el vasto océano Pacífico. La canoa mágica de Maui, Kai-Waka, se deslizaba suavemente sobre las olas.
——¡No, no, no, Kagome! —gritó Maui, con el sudor brillándole en el pecho musculoso. Llevaba más de una hora tratando de enseñarle a la sacerdotisa los fundamentos de la navegación polinesia. —¡Esa no es la amáti! ¡Esa es la cuerda de la vela de estay! Si la tiras así, desequilibras la vela mayor y... ¡Zas! ¡Te vas al agua!
Kagome resopló, atando un nudo que se parecía sospechosamente a uno de los que usaba Sango para sus herramientas.
——¡Pues en mi época, solo necesitábamos un buen barco de madera o un kappa! ¡No tantas cuerdas! —exclamó Kagome, frustrada. Estaba de pie en el centro de la canoa, tratando de mantener el equilibrio.
Maui se apoyó en el mástil con su gran anzuelo mágico descansando en su hombro. El pequeño tatuaje de Mini-Maui se golpeó la frente en un gesto de exasperación.
——¡Es ciencia, niña! ¡No es magia de demonios! —Maui infló el pecho. —¡Pero no te preocupes, para eso tienes al mejor navegante, al más guapo, al más fuerte y al...
——...más engreído. Ya lo sé —terminó Kagome por él, sonriendo de medio lado.
Justo en ese momento, una ola inesperadamente grande, una cresta de agua traviesa y rápida que se coló bajo la quilla de la canoa, golpeó el costado.
——¡Cuidado! ¡Una ola traicionera! —advirtió Maui, intentando sujetar la vela.
Kagome perdió inmediatamente su equilibrio. Su grito se mezcló con el sonido del agua. En lugar de caer por la borda, su pie resbaló sobre el piso mojado de madera, y ella se lanzó involuntariamente hacia adelante.
Maui se giró para sujetarla, pero fue demasiado lento. El cuerpo de Kagome impactó contra el suyo con la fuerza de un saco de arroz, y la caída la hizo soltar todo el aire de sus pulmones.
El impacto desequilibró a Maui, que era grande, pero que no esperaba el golpe en ese ángulo. Los dos cayeron enredados.
Maui cayó de espaldas, su cuerpo amortiguando el golpe para Kagome. Ella, con los ojos cerrados, aterrizó justo encima de él. Su rostro se hundió en su pecho, pero al levantarse instintivamente, sus labios buscaron apoyo.
Y, sin quererlo, ¡zas!
Sus labios se encontraron. Fue un choque suave, pero definitivo.
Kagome abrió los ojos con una expresión de pánico absoluto. Estaba sentada a horcajadas sobre el pecho del semidiós, sus manos sobre sus hombros, sus bocas aún incómodamente unidas.
Se separaron rápidamente, la sacerdotisa levantándose con la rapidez de un rayo, totalmente avergonzada.
——¡Yo... Oh, por el Pozo de Huesos! ¡Lo siento mucho, Maui! ¡La ola! ¡Perdí el equilibrio! ¡Fue sin querer! —Kagome estaba completamente roja, agitando las manos torpemente.
Maui se quedó un momento tendido en la canoa, sin aliento, con los ojos ligeramente abiertos por la sorpresa. Se llevó una mano a los labios, donde un tatuaje de un pececito parecía guiñar un ojo.
Luego, el semidiós, el gran héroe, se echó a reír. Una risa profunda y poderosa que hizo vibrar el barco.
——¡Jajaja! ¡Vaya! ¡Esa sí que fue una maniobra de navegación! —dijo Maui, sentándose. Su expresión era ahora una sonrisa pícara y descarada. ——Debo admitir, Sacerdotisa, que si así es como practican el abordaje en tu tierra, ¡tengo que visitar Japón!
Kagome lo miró, primero con vergüenza, y luego con una punzada de molestia ante su arrogancia habitual.
——¡No te burles! ¡Fue un accidente! ¡Y yo no soy de esa época! —protestó ella, pero no pudo evitar reírse un poco de la situación absurda.
Maui se inclinó hacia ella, con una mirada más suave.
——Lo sé, lo sé. Un accidente —dijo él, su voz más baja y sexy, el tono de bravuconería desapareciendo por un segundo. ——Pero... si los accidentes son así de divertidos... me gustaría probar algunos más.
Kagome sintió un vuelco en el estómago. Demasiado guapo, pensó.
——¡Enfócate, semidiós! ¡Enséñame a navegar de verdad, o te aseguro que la próxima vez caeré arriba de ti, pero con mi flecha! —amenazó Kagome con una sonrisa.
Maui se puso de pie, su confianza restaurada y su humor por las nubes.
——¡Trato hecho! Pero si me caigo, ¡tú me salvas! —Maui bromeó, lanzándole una cuerda. ——Ahora, agarra la amáti... ¡y esta vez hazlo bien, antes de que te confunda con una sirena intentando besar al gran Maui!
Kagome agarró la cuerda, el corazón todavía acelerado, y devolvió el desafío con una mirada decidida.
——¡De acuerdo, tú solo preocúpate de no perder ese anzuelo, dios del viento!
Y así, la sacerdotisa y el semidiós continuaron su viaje, con una tensión diferente flotando en el aire salado.
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Kagome crossover
Fiksi PenggemarCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
