El bosque estaba en silencio… demasiado silencio.
Kagome avanzó entre los árboles, siguiendo la presencia oscura que había percibido. Un demonio menor se había colado por un portal dimensional y ahora atacaba cualquier cosa que se moviera.
—Lo encontré… —susurró Kagome tensando una flecha espiritual.
Hasta que escuchó un grito:
—¡¡NO ME MATARÁÁÁS, DEMONIOOO!!
—¡¿QUÉ—?!
Un chico pequeño, musculoso, con una espada enorme, salió volando hacia atrás como si hubiera sido arrojado por un gigante. Golpeó un árbol, rebotó, y cayó de cabeza frente a ella.
Kagome parpadeó.
—¿E-estás bien?
Asta levantó el pulgar, completamente empolvado.
—¡¡SÍ, GRACIAS, ESTOY ACOSTUMBRADO A ESTAS COSAS!!
Detrás de él, el demonio rugió.
Kagome suspiró.
—Movete.
Ella avanzó rápido. Su aura espiritual estalló en luz pura. Asta apenas tuvo tiempo de abrir la boca cuando Kagome disparó una flecha purificadora que atravesó al demonio, disipándolo en un parpadeo.
Silencio.
Asta se quedó inmóvil… luego saltó hacia ella con el brillo más ridículo y adorable en los ojos.
—¡¡ERES INCREÍBLEE!! ¿QUÉ FUE ESO? ¿MAGIA? ¿PODER SAGRADO? ¿TE ENAMORASTE DE MI VALENTÍA? ¡PORQUE YO—!
Kagome le puso una mano en la boca para que dejara de gritar.
—Respirá primero.
Asta asintió frenético bajo su mano.
Ella lo soltó.
—¿Qué hacías luchando solo contra un demonio? —preguntó Kagome.
Asta infló el pecho, orgulloso.
—¡¡SOY ASTA DEL TORO NEGRO!! ¡VOY A SER EL REY MAGO!
—Pero no tenés magia…
—¡PERO TENGO MUSCULOS! —flexionó un bíceps que brilló dramáticamente.
Kagome no supo si reír o preocuparse.
De repente, Asta la miró fijamente. Muy fijamente.
—…
—¿Qué? —preguntó Kagome, incómoda.
—SOS…
MUY…
HERMOSAAAAA.
Kagome se sonrojó.
—¿Ah?
Asta agarró sus manos como si se casaran ahí mismo.
—¡¡GRACIAS POR SALVARME!! ¡NO SÉ QUIÉN SOS, PERO YA SOS UNA HEROÍNA EN MI CORAZÓN!
—¿H-héro—?
—¡SÍ! ¿TE GUSTAN LOS HOMBRES MUSCULOSOS? ¿O LOS FUERTES? ¿O LOS GRITONES? ¡PUEDO SER TODO ESO! ¡TE JURO QUE ENTRENARÉ EL DOBLE!
Ella retrocedió, riendo nerviosa.
—Asta, calmate…
Él se puso serio de repente. Una seriedad sincera, intensa.
—En serio… gracias.
Si no estabas vos… capaz yo…
Kagome sonrió suavemente.
—No te iba a dejar morir.
Asta tragó saliva.
—¿Puedo… volver a verte? —preguntó ruborizado.
Kagome se inclinó un poco para quedar a su altura.
—Si dejás de gritar cada dos segundos… tal vez.
Asta explotó en felicidad como si lo hubieran coronado Rey Mago.
—¡¡LO HARÉ!! ¡LO PROMETO! ¡SERÉ EL HOMBRE QUE NO GRITE TANTO!—
—Asta…
—¡¡OK ESTÁ BIEN, INTENTARÉ GRITAR MENOS, PERO SIN PROMETER NADA!!
Kagome rió.
Y Asta no pudo evitarlo.
Se enamoró al instante.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
