maomao y Jinshi

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(Basado en el mundo de "Kusuriya no Hitorigoto" / The Apothecary Diaries)

En medio del caos de una investigación sobre veneno en el Castillo del Oeste, Kagome —invitada extranjera y experta espiritual— es confundida con una cómplice y encerrada por error en una celda oculta… junto a Maomao, quien cayó en una trampa, y a Jinshi, que quiso sacarlas y terminó encerrado con ellas.

La celda era angosta, con un futón tirado al fondo y una lámpara que apenas parpadeaba. Las horas pasaban, y el calor comenzaba a instalarse, volviendo el espacio más íntimo de lo que deberían permitir las normas imperiales.

—Si nos vamos a morir aquí, al menos confiesen quién se robó mi estuche de perfume —gruñe Maomao, cruzada de brazos.

Kagome sonríe.
—No creo que muramos… pero si morimos, será por culpa del joven señor que definitivamente no parece un eunuco.

Jinshi, nervioso, intenta mirar a otro lado.
—Eso es… irrelevante.

Maomao lo fulmina con la mirada.
—¡Ya no es gracioso! ¡Estoy harta de fingir que no sé! ¡Te he visto sonrojarte cuando Kagome te roza!

Kagome, un poco sonrojada, mira a Jinshi con sorpresa.
—¿Es verdad?

Jinshi suspira, la voz más suave.
—No soy lo que dicen. He llevado ese disfraz por años, por seguridad. Pero tú… Kagome, tú llegaste de otro mundo, y me viste como soy. No como lo que fingo.

Maomao lo mira con recelo, pero luego baja la guardia.
—Lo mismo me pasa a mí, Kagome. No confío en nadie, pero vos… me haces sentir menos sola. Hasta me pongo nerviosa cuando te me acercás. Es molesto.

Kagome se ríe, entre tímida y feliz.
—Entonces estamos los tres atrapados… literal y emocionalmente.

Un silencio denso. Jinshi se acerca, arrodillado frente a Kagome.
—Si salimos de aquí, quiero dejar de esconderme. Quiero… intentar algo real contigo.

Maomao resopla.
—Yo no voy a competir. Pero si vos la elegís, Jinshi, no te lo voy a perdonar tan fácil. Yo también quiero… al menos una oportunidad.

Kagome los mira a ambos. Su corazón late rápido. Ellos no podrían ser más diferentes: uno, bello y carismático; la otra, aguda, intensa, impredecible. Y ambos… la miran como si ella fuera algo más que una extranjera atrapada.

—Si salimos de aquí vivos, les daré una cita a cada uno. El resto… que lo decida el destino—

Tras su liberación, la vida dentro del Castillo volvió a su ritmo… al menos, en apariencia. Pero para Kagome, Maomao y Jinshi, nada era igual. El recuerdo de esa celda, las confesiones entre susurros, aún flotaban en el aire.

Una tarde, Jinshi pidió a Kagome que lo acompañara al invernadero privado. Allí, entre flores de loto y el sonido suave del agua, la esperaba... sin maquillaje, sin adornos, solo él. El verdadero él.

Kagome se detuvo, asombrada.
—Así que… este sos vos.

—El único que quiero que me vea así… sos vos —dijo él, dando un paso hacia ella.

Pero antes de que pudiera tocar su mano, una voz familiar interrumpió.
—Tch. Qué cursi. ¿No podías invitarme también?

Maomao apareció con las manos en los bolsillos y una expresión entre fastidio y… timidez.
—Si me van a excluir de la cita, al menos háganlo bien. Pero si no…

Kagome sonrió, tomándoles ambas manos.
—No quiero elegir entre ustedes. Los quiero a los dos. Distinto, pero igual de fuerte.

Maomao la miró en shock, las mejillas rojas.
—¿Q-qué?

Jinshi se quedó en silencio un momento… y luego, simplemente asintió.
—Entonces… seremos tres. Si ustedes lo aceptan.

Maomao bufó, mirando a otro lado.
—Ugh. Esto es un lío. Pero no quiero que otra se quede con vos, Kagome.

Y esa noche, bajo la luz de la luna, los tres se quedaron juntos en el jardín, recostados sobre mantas bordadas. Jinshi al lado de Kagome, acariciando su cabello; Maomao, algo más torpe, pero con una mano en la suya, compartiendo el calor.

Un romance extraño para el Imperio… pero perfecto para ellos.


Kagome crossover Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora