El Millennium Falcon tembló violentamente al salir del hiperespacio. Han Solo maldijo entre dientes mientras Chewbacca rugía desde el asiento del copiloto.
—Tranquilo, amigo. Solo es un pequeño... ¿desvío? —dijo Han, frunciendo el ceño ante los sensores—. ¿Qué demonios es esto? No hay coordenadas conocidas. Ni siquiera en los mapas viejos de los contrabandistas hutts.
La nave había sido succionada por una anomalía extraña cerca de un planeta sin nombre. Un remolino azul que parecía un pozo giratorio en el espacio. Ahora estaban orbitando un mundo feudal, con castillos de madera, bosques infinitos y... ¿energía mística? Han no creía en esas cosas, pero los instrumentos gritaban "imposible".
Decidieron aterrizar en un claro cerca de un antiguo pozo cubierto de musgo. Han bajó primero, bláster en mano, con su típica chaqueta de cuero y esa media sonrisa confiada.
Y entonces la vio.
Una chica de unos diecisiete años, uniforme escolar japonés (falda plisada y todo), arco en la mano y una flecha ya medio preparada. Cabello negro largo ondeando con la brisa. Ojos azules fieros que lo miraron como si fuera un youkai más.
—¿Quién eres tú? —preguntó ella en japonés, pero de alguna forma Han la entendió perfectamente. ¿Traducción mágica? Genial, justo lo que necesitaba.
Han levantó las manos en gesto de paz, aunque el bláster seguía colgando flojo.
—Tranquila, princesa. Solo soy un tipo que se perdió buscando un cargamento honesto de especias. Me llamo Han Solo. Y tú... ¿eres la guardia local o solo te gusta vestirte de colegiala en medio del bosque?
Kagome parpadeó. Ese hombre hablaba raro, vestía como un mercader de otra época (¿o de otro mundo?), y tenía una arrogancia que le recordaba peligrosamente a cierto hanyou testarudo.
—No soy ninguna princesa —respondió cruzando los brazos—. Soy Kagome. Y ese pozo de ahí... ¿acabas de salir de él?
Han miró hacia atrás. El pozo parecía inofensivo ahora, pero segundos antes había escupido su nave como si fuera un juguete.
—Algo así. Mi chica —señaló al Falcon— no suele meterse en pozos mágicos. ¿Tú sabes qué está pasando aquí?
Kagome bajó el arco un poco.
—Ese es el Pozo del Hueso Devorador. Viaja en el tiempo. Yo vengo del futuro... del año 1996. Bueno, más o menos. —Suspiró—. Es una larga historia.
Han soltó una risa seca.
—¿Viajes en el tiempo? Claro. Y yo soy un Jedi retirado. Mira, chica, solo quiero reparar mi hiperimpulsor y largarme antes de que Jabba mande más cazarrecompensas.
Pero entonces el suelo tembló. Un youkai enorme —una especie de araña gigante con pinzas luminosas— emergió del bosque, atraído por la energía extraña del Falcon.
Kagome preparó otra flecha al instante.
—¡Cuidado! ¡Es un youkai de bajo nivel pero venenoso!
Han sonrió de lado, esa sonrisa que decía "esto va a ser divertido".
—¿Veneno? He lidiado con cosas peores. Chewie, ¡cúbreme!
El wookiee rugió y sacó su ballesta bowcaster. Han disparó primero: un tiro limpio al ojo del bicho. La criatura chilló y cargó.
Kagome soltó su flecha sagrada. Brilló rosa al impactar y el youkai se retorció de dolor. Han aprovechó y disparó varias veces más, apuntando a las articulaciones.
—¡No está mal, colegiala! —gritó Han mientras rodaba para esquivar una pinza.
—¡No me llames así! —replicó ella, pero sonreía un poco—. ¡Y apunta a la cabeza!
Juntos lo acabaron en menos de dos minutos. El youkai se disolvió en polvo oscuro.
Ambos respiraban agitados. Kagome se acercó, revisando si estaba herido.
—¿Estás bien? —preguntó, tocándole el brazo con preocupación genuina.
Han la miró de verdad por primera vez. No era solo bonita; tenía fuego en los ojos, coraje de sobra y... algo puro que no veía desde... bueno, desde hacía mucho.
—Nunca mejor —dijo más suave de lo que pretendía—. Oye... gracias por la flecha mágica. Eso fue... impresionante.
Kagome se sonrojó un poco y apartó la mirada.
—Tú tampoco estuviste mal. Ese... ¿bláster? es muy rápido.
Silencio incómodo. Chewbacca gruñó algo que sonó sospechosamente como una risa.
Han se rascó la nuca.
—Mira, Kagome... no sé cuánto tiempo voy a estar atascado en esta época de samuráis y demonios, pero... ¿te gustaría ver el interior del Falcon? Tiene mejores vistas que este pozo. Y tal vez pueda llevarte a dar una vuelta... cuando arregle el hiperespacio. Sin promesas, claro. Nunca cuento las probabilidades.
Kagome lo miró, dudando solo un segundo. Luego sonrió, esa sonrisa brillante que iluminaba todo.
—Solo si me prometes no llamarme "princesa" ni "colegiala" otra vez.
Han soltó una carcajada genuina.
—Trato hecho. Pero no prometo no coquetear.
Ella puso los ojos en blanco, pero caminó hacia la rampa del Falcon a su lado.
Mientras subían, Han murmuró por lo bajo:
—Nunca creí en el destino... pero tal vez este pozo loco sabía lo que hacía.
Kagome lo oyó y sonrió para sí misma.
Quizá, después de todo, algunos cruces entre mundos valían
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
