Película : Mufasa / rey león
Pareja Kagome/scar
Advertencias: ninguna
Au: Kagome leona
Kagome una majestuosa leona estaba en su tierra natal, el vasto y soleado reino de la Sabana, donde las brisas cálidas de la tarde acariciaban el suelo y las sombras se alargaban, marcando el final de un día lleno de vida. Como amiga cercana de Sarabi, Kagome pasaba mucho tiempo con ella, observando desde lejos el crecimiento de los jóvenes leones que llenaban la tierra de su majestad, Mufasa, el rey.
Mufasa, un león majestuoso y digno de su título, era conocido por su fortaleza, su carácter sabio y su aprecio por el reino que gobernaba. Sin embargo, había algo en su mirada, algo que siempre parecía buscar en la distancia. Cuando Kagome le había preguntado, él simplemente sonrió, asegurando que su responsabilidad como rey le impedía pensar más que en su pueblo.
Pero eso no había evitado queKagome lo notara. Había algo en su porte, algo en su presencia que la atraía, aunque siempre había estado al margen, respetando el vínculo con Sarabi. La conexión con Mufasa era sutil, como un murmullo suave que vibraba en el aire. Pero lo que nunca anticipó era la aparición de Scar, también conocido como Taka, su hermano.
Taka era, en muchos aspectos, la sombra de Mufasa, opuesto en temperamento, pero no menos imponente. Con su melena oscura y sus ojos llenos de una pasión ardiendo que podía verse incluso en su mirada fría, Taka era un león de complejidades. A pesar de su resentimiento hacia su hermano, su amargura escondía una profunda inteligencia que lo hacía atractivo en una forma que Mufasa nunca podría ser.
Al principio, Kagome no supo qué pensar. Taka parecía demasiado enigmático, y su actitud distante solo aumentaba el misterio a su alrededor. No obstante, había algo que la mantenía intrigada. Su mirada no era tan dura como él pretendía mostrar al mundo, y por momentos, se dejaba ver un anhelo, una tristeza profunda que Kagome sentía se reflejaba en ella misma.
Una tarde, mientras Mufasa y Sarabi charlaban cerca del árbol de baobab, Kagome se encontró caminando con Taka por los vastos campos de la Sabana. La calma del atardecer rodeaba el paisaje, con el sol bañando de oro los cielos.
—Nunca te había visto tan tranquila, Taka —dijo Kagome, mirando al león de melena oscura.
Él la observó con una mirada penetrante, sus ojos cálidos bajo su apariencia indiferente.
—La calma es solo una fachada —respondió él con voz baja, como si compartiera una verdad no pedida. Se detuvo por un momento, mirando hacia el horizonte—. No todos los días uno se siente tan... lejos de todo.
Kagome dio un paso hacia él, inclinándose ligeramente, como si invitara a la conversación a ir más allá.
—¿Y qué te hace sentir tan alejado?
Taka la miró fijamente, como si evaluara si debía decir más. Luego, un leve suspiro escapó de sus labios.
—A veces, no todo se trata de poder o dominio. Hay momentos en los que desearía ser el hermano mayor, no el menor. El peso de ese título es demasiado... —su voz se apagó al final de la frase, pero Kagome entendió. Él no solo hablaba del reinado.
Algo en sus palabras tocó una fibra sensible en ella. Kagome podía sentir la intensidad de su lucha interna, la pasión reprimida. De alguna manera, esa vulnerabilidad, escondida en la sombra de su orgullo, la hacía acercarse más a él.
—Creo que... todos tenemos nuestras propias batallas internas —respondió Kagome con suavidad—. La diferencia está en cómo las enfrentamos.
Taka la observó por un momento, como si evaluara sus palabras, y luego, en un impulso repentino, sus ojos se suavizaron. El brillo en su mirada cambió, y sin pensarlo, se acercó más a ella. Sus cuerpos apenas se rozaron, pero la electricidad era innegable.
—Y tú, Kagome... ¿Cómo enfrentas las tuyas? —preguntó con un susurro bajo, tan cercano que su aliento le acariciaba la piel.
Kagome no respondió de inmediato. Estaba completamente atrapada por la cercanía de Taka, por la forma en que su presencia parecía envolverla, tan intrigante y peligrosa al mismo tiempo.
—Con paciencia —respondió finalmente, su voz temblorosa—. A veces, lo mejor es solo... esperar el momento adecuado.
El sol se estaba ocultando, tiñendo el cielo de tonos rosados y anaranjados mientras Taka dio un paso más cerca, sus ojos fijos en los de Kagome. Su mirada, tan intensa y profunda, le decía que había más detrás de esa conversación, más que solo palabras.
Kagome, aunque en el fondo sabía que su lealtad estaba con Mufasa, no podía negar el magnetismo de Taka. La pasión contenida en sus ojos parecía pedirle que cediera a la tentación.
Y así, en un impulso que desbordaba la razón, Kagome cerró la distancia entre ellos. Sus labios se encontraron con los de Taka, un beso breve, pero lleno de una intensidad que las palabras no podían describir.
En ese instante, Kagome supo que estaba atrapada en un juego peligroso. Su amistad con Sarabi, su vínculo con Mufasa... todo parecía tambalear, y ella misma se veía a la deriva, atrapada entre dos hermanos y dos mundos diferentes.
El sol se ponía finalmente, sumiendo la sabana en una oscuridad silenciosa, mientras Kagome sentía que las reglas del destino cambiaban a su alrededor.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
