vox x kagome x valentino

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Kagome, todavía colgando de los cables de la torre, pataleaba desesperada.

—¡¿POR QUÉ SIEMPRE TERMINO EN POSICIONES RARAS?! —gritó, tratando de zafarse.

Los cables temblaban peligrosamente, uno crujió… y luego—

¡PAAAF!

El cable principal se partió como si fuera un tallarín demasiado cocido.

—¡NO NO NO NO NOOOO—!

Kagome cayó a toda velocidad, girando en el aire como si fuera protagonista de un anime barato.

Abajo, Valentino apenas tuvo tiempo de mirar hacia arriba.

—¿Qué rayos—?

¡CRASH!

Kagome aterrizó encima de él, piernas y brazos en un enredo que parecía demasiado sugerente incluso para los estándares del Hotel Hazbin.

Valentino quedó aplastado contra el suelo, ojos muy abiertos.

Kagome, roja como un tomate:

—Yo… yo juro que esto NO es mi culpa…

Valentino arqueó una ceja, labios curvándose en una sonrisa lenta.

—Nena… si querías caer sobre mí, solo tenías que pedirlo.

Kagome chilló, intentando levantarse, pero estaba atrapada entre sus brazos y su pecho.

—¡ESTO PARECE UNA ESCENA HENTAI, NO MI VIDA REAL! —se quejó ella agitando los brazos.

—Mmm… podría ser… si querés —susurró Valentino, disfrutando cada segundo del caos.

Kagome lo golpeó con una almohada que no sabía de dónde había salido.

—¡NO QUIERO SABER QUÉ SIGNIFICA ESO!

Él se rió, encantado.

Valentino seguía en el piso con Kagome encima cuando una sombra se proyectó sobre ambos.
Un zumbido eléctrico llenó el aire.

—…¿Qué carajos estoy viendo? —preguntó Vox, con la pantalla del rostro parpadeando como si no pudiera procesar la escena.

Kagome levantó la cabeza, con el pelo desordenado, la ropa torcida y todavía sentada arriba de Valentino de la manera más comprometedora posible.

—¡ESTO NO ES LO QUE PARECE! —gritó.

La pantalla de Vox mostró un gran “ERROR 404”.

Valentino, en cambio, sonreía como un demonio satisfecho.

—Eh, Vox… parece que la nena cayó justo donde quería.

Vox chasqueó la lengua, molesto.

—¿Otra víctima de tu… magnetismo, Valentino? —dijo con desprecio.

—No soy víctima de nada —protestó Kagome, intentando ponerse de pie.

Pero apenas lo hizo, su pie quedó atrapado en un cable roto que había caído con ella.
Kagome tropezó, giró sobre sí misma, y—

—¡AY NO, OTRA VEZ NOOOO—!

Vox extendió la mano instintivamente para detenerla, pero Kagome chocó contra él con tanta fuerza que ambos rodaron unos pasos.

Vox quedó en el suelo, sorprendido, con Kagome aferrada a su abrigo para no volver a caerse.

—…Debería cobrarte por cada vez que aterrizás encima de alguien —comentó él, seco.

Valentino se estaba riendo a carcajadas.

Kagome, completamente avergonzada, murmuró:

—Yo solo quiero bajar de esta torre… ¡sin caer arriba de nadie! ¡¿ES MUCHO PEDIR?!

Vox la soltó y se levantó.

—Definitivamente. Sos un imán del caos humano.

Kagome respiró profundo, vio una escalera de emergencia a un costado y asintió.

—Bien. Me voy. Me escapo. Me fugoooo—.

Dio dos pasos.

El escalón crujió.

—…no.

¡CRACK!

El escalón cedió y Kagome volvió a desaparecer hacia abajo.

—¡¡PERO QUÉ MALDITA TORREEEEE—!!

Su voz se perdió entre los niveles inferiores mientras Vox y Valentino la miraban caer por tercera vez ese día.

Vox suspiró.

—Voy a poner cámaras. Esto es demasiado entretenido como para perderse la próxima caída.

Valentino asintió.

—Y yo voy a ir a buscarla… solo para ver dónde aterriza ahora.

Kagome crossover Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora