Kagome solo quería volver a casa.
Había peleado contra demonios, yokais, brujos y vampiros franceses con libido inmortal… pero NADA la preparó para el desastre que venía ahora.
Saltó al pozo del tiempo, igual que siempre. Sintió el remolino de magia, el vértigo, el tirón en el estómago y—
—¡¡AAAAAAAAHHHHHH!!
El portal la escupió como si fuera basura.
Cayó desde varios metros de altura…
Y aterrizó encima de algo que no era tierra, césped, ni un demonio normal.
Era algo duro.
Metálico.
Con botones.
Y estaba diciendo:
—…¿pero qué mier—?
¡CRASH!
Kagome cayó de lleno sobre un pecho que sonaba como un televisor rompiéndose.
Ambos rodaron por el piso del estudio con un grito combinado:
—¡¡AAAAAAAAAAAA!!
—¡¡¿QUÉ DEMONIOS?!!
Se detuvieron cuando Kagome quedó sentada sobre el vientre del demonio, sus manos apoyadas en su torso mientras él jadeaba, sorprendido.
Su pantalla en el rostro parpadeó con interferencia.
Kagome parpadeó.
—¿Eh…? ¿Estoy… encima de alguien?
El demonio la miró desde el suelo, con un zumbido estático y ojos pixelados que se agrandaron de golpe.
—Encima MÍO, nena. —Su voz tenía eco eléctrico—. Y vaya aterrizaje… nada suave, pero no me quejo.
Kagome se puso roja como un tomate.
—¡¿QUÉ?! ¡Perdón! ¡PERDÓN! ¡No era mi intención caer sobre… sobre…!
El demonio la interrumpió levantando un dedo:
—Vox.
Rey de la Televisión.
Millonario.
Poderoso.
Y ahora… —miró descaradamente a donde Kagome estaba sentada—
una alfombra humana accidental.
—¡¡NO ESTABA SENTADA A PROPÓSITO!! —gritó Kagome saltando hacia atrás.
Vox se incorporó lentamente. Su pantalla mostraba una sonrisa peligrosa.
—Tendría muchas quejas, pero… —se sacudió el traje caro, aún mirándola—
no todos los días una chica cae literalmente del cielo para sentarse en mi abdomen.
Eso debe ser buena suerte.
—Yo no diría exactamente “suerte” —murmuró Kagome mientras veía alrededor—. ¿Dónde… estoy?
—En el Infierno, cariño. —Vox se acercó con pasos lentos—. Hogar del pecado, del caos, del entretenimiento 24/7 y…
—sus ojos la escanearon con descaro—
de chicas bonitas con aterrizajes interesantes.
—¿Infierno? ¿Otra vez viajo mal? —Kagome se llevó las manos a la cabeza—. ¡No puedo más!
Vox chasqueó la lengua.
—Tranquila, “Cielito”. —La rodeó, con su sombra enorme sobre ella—.
Si querés explicaciones, puedo darte todas… siempre que aceptes una cosa.
—¿Qué cosa…? —preguntó desconfiada.
Él bajó la pantalla a su altura, sonrisa distorsionada.
—Que te caíste literalmente en mi regazo.
Y ahora quiero una repetición.
Kagome lanzó un grito ofendido.
—¡¡NUNCA!! ¡Solo quiero volver a Japón!
Vox puso una mano en su mentón, analizándola.
—Hmmm… entonces supongo que tendré que ayudarte.
Después de todo… —sonrió con píxeles brillantes—
no todos los días me cae un ángel guerrera en el estudio.
Kagome retrocedió.
—No soy un ángel.
—No importa —dijo él acercándose un paso más—.
Me encantó cómo aterrizaste.
Ella le tiró una flecha de energía espiritual directa al rostro.
Vox se derrite en estática y reaparece detrás de ella, riéndose.
—Shhh… tranquila.
Esto apenas empieza, Cielito.
Kagome vio una ventana abierta en la torre de Vox y corrió sin pensar.
—¡NO VOY A QUEDARME ACÁ! —gritó, saltando por la baranda.
—Cielito, no irás a—… —Vox se quedó a mitad de frase.
Porque Kagome ya estaba colgando de los cables.
Muchos.
MUCHÍSIMOS.
Los cables del estudio, gruesos, negros, tensos como serpientes mecánicas, se enredaron alrededor de su cintura, sus piernas, sus brazos, y uno particularmente atrevido se deslizó debajo de su falda mientras ella pataleaba desesperada.
—¡AAAAAAH! ¡NOO, NO-NO-NO! ¡SUÉLTENME! —Kagome pataleó, roja como un tomate furioso—
¡¡¡ESTO PARECE UNA PELÍCULA HENTAAAAAIII!!!
El eco retumbó por toda la torre.
Los ojos de Vox en su pantalla se agrandaron tanto que parecían dos televisores de plasma encendidos al máximo.
Una barra de “ERROR – SOBREEXCITACIÓN DEL SISTEMA” parpadeó en su rostro unos segundos.
—…bueno —dijo finalmente con la voz un poco distorsionada—
no quería decirlo PÚBLICAMENTE, pero sí, la imagen es muy de hentai.
—¡¡NO LO DIGAS!! ¡¡AYUDAAA!! ¡¡ME ESTÁN TOCANDO EL TRASERO LOS MALDITOS CABLES!! —Kagome gritaba mientras intentaba patear uno que la levantaba más.
Vox chasqueó los dedos.
Los cables, obedientes, apretaron más fuerte.
Kagome chilló:
—¡¡¡VOX, ESTO NO ES AYUDAAA!!!
¡¡ES ACOSOOOOOO!!
Él se acercó lentamente, con una mano en la cintura y la otra en el bolsillo, observándola con descarada satisfacción.
—Técnicamente dije “obedézcanme”, no “libérenla”. Los cables son muy literales, Cielito.
Ella quedó suspendida boca abajo, con la falda peligrosamente caída hacia arriba.
—¡¡VOX!! ¡POR INARI, SI LEVANTO LA CABEZA TE MATO!
—Cielito… —la voz del demonio vibró en las paredes—
no levantes la cabeza así. Me estás tentando, y ya soy un pecador profesional.
Kagome chilló más fuerte, tratando de cubrirse.
—¡¡¡ESTO ES HUMILLANTE!!!
¡¡QUIERO SALIR!!
¡¡QUIERO QUE ME SUELTEN!!
¡¡QUIERO MI ROPA EN SU LUGAR!!
Vox dio un paso más cerca y tocó uno de los cables.
Con eso bastó: los cables comenzaron a bajarla lentamente, como si la estuvieran presentando en bandeja para él.
—Shhh… tranquila —murmuró con una sonrisa pixelada enorme—.
Si hubiera querido hacer algo indecoroso, créeme… habría elegido un ángulo más favorecedor.
—¡¡VOOOX!! ¡¡¡CÁLLATEEEE!!! —Kagome pataleó.
—Está bien, está bien —dijo él, levantando las manos—.
Pero debo admitirlo:
“Película hentai”… muy acertado.
—¡¡¡AAAAAAAHHHHH!!! —Kagome gritó, más de vergüenza que de miedo.
Finalmente los cables la soltaron y ella cayó directo en los brazos de Vox, que ya la estaba esperando como un novio exageradamente dispuesto.
—Sabés… —susurró él—
cada minuto con vos es mejor que la programación en horario estelar.
Kagome se separó de un empujón.
—¡¡NI SE TE OCURRA SEGUIRME!! ¡ME VOY DE ESTA TORRE DE ENFERMOS!
Vox sonrió.
—¿Estás segura?
Te podés caer de nuevo… y puede que la próxima vez los cables se pongan aún más juguetones.
Ella gritó otra vez.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
