dark

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(Dark Schneider x Kagome – One-Shot)

Kagome había visto muchas cosas raras en su vida: demonios, viajes en el tiempo, híbridos mitad bestia... pero nada la preparó para conocer a Dark Schneider.

Lo conoció por accidente, literalmente. Estaba investigando una distorsión mágica en otra línea temporal cuando apareció en medio de una batalla caótica entre un grupo de guerreros y un mago de cabello blanco, pecho descubierto y ego del tamaño de una galaxia.

—¡Inclínense ante el grandioso y sensual Dark Schneider! —gritó él, riendo mientras lanzaba un hechizo con una sola mano y derrotaba a un dragón de un solo golpe.

Kagome parpadeó.

—¿Sensual?

El mago se giró hacia ella en cuanto la escuchó. Sus ojos brillaron con una chispa de interés al verla. Su ropa no era reveladora como la de las otras mujeres que solían rodearlo, y tampoco lo miraba como si fuera una deidad. Al contrario… tenía las cejas arqueadas como si lo considerara un payaso.

Intrigante.

—¿Y tú quién eres, belleza celestial? —le dijo acercándose sin vergüenza, bajando el tono de voz como si recitara una poesía erótica de dudoso gusto.

Kagome se hizo a un lado con cara de “otra vez no”.

—Soy Kagome. No me interesa.

Dark Schneider sonrió como si eso fuera un reto personal.

—Todas dicen eso al principio. Luego no pueden resistirse a mi carisma, mi magia, mi cuerpo… —enumeró mientras flexionaba un músculo como si estuviera en una competencia de culturismo.

Kagome levantó su arco.

—¿Y si te disparo una flecha purificadora justo en ese ego inflado?

—¡Ah, peligrosa! Me encanta.

Desde ese momento, Dark se obsesionó. Era la primera mujer en ignorar su encanto, en responderle con sarcasmo y, peor aún, en resistirse a su magia seductora. Y eso... eso lo volvía completamente loco.

Pasaba los días acosándola poéticamente, enviándole flores con pétalos que explotaban en corazones, y conjurando hechizos ridículos como uno para que un unicornio la siguiera todo el día diciendo “Eres hermosa”.

Kagome simplemente lo miraba con cara de fastidio mientras le disparaba flechas purificadoras (que él esquivaba riendo como un lunático).

—¿Sabes qué, Kagome? —le dijo un día, atrapándola entre sus brazos en medio de una tormenta mágica—. Nunca me había sentido tan rechazado y tan… vivo.

Kagome suspiró, atrapada entre su pecho y su labia.

—Y sin embargo, aquí sigues.

—Porque quiero que seas mía.

—¿Y si digo que no?

Él sonrió con una mirada tan intensa como arrogante.

—Entonces haré que quieras decir que sí. Porque soy Dark Schneider. Y nadie resiste esto.

Kagome se sonrojó, pero solo un poco. Maldita sea, ¿por qué tenía que tener ese cabello perfecto?

Y mientras el mundo a su alrededor ardía en caos mágico, ella pensó que tal vez… solo tal vez, no sería tan horrible perder una discusión con un mago sexy, poderoso y completamente insoportable.

Kagome crossover Donde viven las historias. Descúbrelo ahora