Shouhei Ariyama x Kagome

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El sol comenzaba a ponerse sobre la ciudad, tiñendo de naranja y rosa las calles tranquilas. Kagome caminaba, nerviosa, hacia el lugar donde Shouhei Ariyama le había propuesto encontrarse.

—Espero no llegar tarde… —murmuró, ajustándose el bolso—. Quiero que esta primera cita sea perfecta.

Al llegar, lo vio apoyado casualmente en la entrada del café, con una sonrisa que parecía iluminar todo a su alrededor.
—¡Kagome! —exclamó Ariyama, caminando hacia ella con esa mezcla de torpeza y encanto—. Me alegro de verte.

—¡Hola, Shouhei! —dijo ella, sonriendo suavemente—. Me alegro de verte también.

Ambos caminaron hacia el interior del café, un lugar acogedor con luces cálidas y aroma a café recién hecho. Se sentaron frente a frente, y un pequeño silencio cómodo se instaló.

—Entonces… —dijo Ariyama, rascándose la nuca—. ¿Qué te gustaría pedir? Yo invito.

—Mmm… creo que un té verde estaría bien —respondió Kagome, observando cómo él sonreía al escucharla.

—Perfecto —dijo, y llamó al mesero—. Entonces… primera cita, ¿eh? —añadió, un poco nervioso, jugando con su taza—. Esto… es un poco emocionante, ¿no?

Kagome rió suavemente, acomodando su cabello.
—Sí… pero me gusta. Es diferente, y me hace feliz estar aquí contigo.

Ariyama sonrió, sintiendo que su corazón latía más rápido de lo habitual.
—Sabés… yo también me siento así. —Tomó un sorbo de su café, intentando calmarse—. Me… me alegra que hayamos decidido hacer esto.

Mientras charlaban, el tiempo parecía detenerse. Compartieron risas, historias pequeñas de su día a día, y miradas que duraban un segundo más de lo habitual.

En un momento, Kagome se inclinó hacia adelante, señalando algo divertido en la calle a través de la ventana.
—Mirá eso… —dijo, riendo suavemente.

Ariyama la observó, fascinado por cada gesto, cada sonrisa.
—Sabés… Kagome… —dijo en un susurro—. Sos… realmente linda cuando sonreís así.

Kagome se sonrojó levemente, pero no pudo evitar sonreír más.
—Gracias… vos también sos encantador, Shouhei.

El café se llenaba de risas suaves y charlas tranquilas, y aunque era solo su primera cita, ambos sentían que algo especial estaba naciendo, un vínculo dulce, tierno y lleno de promesas que apenas comenzaban a descubrir.

Kagome crossover Donde viven las historias. Descúbrelo ahora