Kagome nunca pensó que terminaría siendo la enfermera de alguien como Pickle, el hombre prehistórico y extremadamente fuerte que había sido despertado del hielo. Su enorme cuerpo, musculatura descomunal y esa mirada salvaje la hacían sentir un poco incómoda, pero lo que la ponía aún más nerviosa era la forma en que parecía fijarse en ella, como si fuera una criatura que necesitaba proteger... o algo más.
Era un día tranquilo en el hospital donde trabajaba, y Kagome estaba haciendo su ronda, revisando a los pacientes. Cuando llegó a la habitación de Pickle, él la miró desde su cama con esa expresión seria y primitiva, como si estuviera observándola profundamente, evaluando cada uno de sus movimientos.
—¿Cómo te sientes hoy? —preguntó Kagome con su tono habitual, aunque no podía evitar sentirse un poco nerviosa.
Pickle no contestó de inmediato, solo la observó fijamente, como si estuviera procesando algo en su mente. Al final, sonrió, pero no una sonrisa amistosa. Era una sonrisa que hacía que Kagome sintiera que algo no estaba bien.
—Hembra… —murmuró con voz profunda y grave, y su mirada pasó de su cara a su cuerpo con una intensidad inquietante.
Kagome frunció el ceño, sintiendo una ligera punzada de incomodidad. ¿Qué quería decir con eso?
—No soy tu "hembra", soy una enfermera y estoy aquí para ayudarte. —Intentó mantener la calma, pero la mirada de Pickle la hacía sentirse vulnerable, como si fuera una presa en la que él estuviera interesado de una forma mucho más primaria.
Pickle se sentó de golpe en la cama, un movimiento que hizo que el suelo temblara levemente, y la acercó con un gesto que le quitó el aliento.
—Tú… me haces sentir algo. Quiero estar… solo contigo.
Kagome dio un paso atrás, su instinto de supervivencia alertándola. Este hombre era como una bestia, y no tenía idea de qué tan peligroso podría ser.
—No… no es posible. Estoy aquí para ayudarte a que te recuperes, no para…
Pickle no parecía escucharla. Su mirada estaba fija en ella, como si no tuviera control sobre lo que estaba pensando o sintiendo. Se levantó lentamente, bloqueando su camino.
—Tú… me entiendes. Quiero… estar contigo. Necesito… sentir.
Kagome se paralizó, su mente corriendo a mil por hora. ¿Cómo lidiar con esto? Sabía que Pickle era fuerte, mucho más que cualquier hombre que hubiera conocido. Si él quería algo, probablemente no podría detenerlo. Pero también sabía que no iba a dejar que algo así ocurriera.
Con una rápida decisión, levantó una mano, tratando de mantener la distancia entre ellos.
—¡Basta, Pickle! —su tono fue firme, y sus ojos mostraron una determinación que él nunca había visto en alguien tan frágil.
Pickle se detuvo por un momento, como si estuviera reconociendo la firmeza en su voz, algo que nunca había sentido en su mundo salvaje.
—No… tú eres mía. —Su voz sonó como un rugido, pero esta vez, algo en su mirada se suavizó, como si finalmente comprendiera el límite que ella había establecido.
Kagome dio un paso atrás, controlando su respiración.
—No soy "tú" nada, Pickle. Soy una persona. Y no te pertenezco.
Aunque Pickle no estaba acostumbrado a ser rechazado, algo en la firmeza de Kagome lo hizo retroceder, aunque no sin una mirada de deseo reprimido. Él aún quería lo que no podía tener.
Kagome aprovechó la oportunidad para salir de la habitación, pero su corazón latía aceleradamente. Sabía que tendría que mantener una vigilancia constante sobre Pickle, porque en su mente primitiva, él no entendía los límites de la misma forma que otros.
Kagome salió de la habitación con rapidez, cerrando la puerta detrás de ella con un suspiro de alivio. El hecho de que Pickle no hubiera reaccionado agresivamente la había sorprendido, pero su mirada persistente aún la perseguía. ¿Qué pasaría si volvía a intentarlo? Su mente se llenó de preguntas y dudas. Aunque confiaba en su habilidad para manejar a los pacientes, algo en la naturaleza de Pickle la hacía sentir vulnerable, y no podía ignorar esa sensación.
Al día siguiente, se encontró con una nueva preocupación. Pickle había comenzado a moverse más, a recuperarse rápidamente de sus heridas. Aunque sus habilidades de curación eran impresionantes, eso también significaba que ya no podía mantenerlo en el mismo espacio. Necesitaba ser más cuidadosa, más estratégica, especialmente porque sabía que la conexión entre ellos ya no sería tan fácil de manejar.
Al entrar en la sala, vio a Pickle de pie, mirando por la ventana con una expresión pensativa. Su enorme cuerpo, aunque impresionante, parecía estar en paz por un momento. Pero Kagome sabía que esa paz era superficial.
—¿Cómo te sientes hoy? —preguntó, manteniendo una distancia prudente mientras se acercaba a la mesa con los suministros médicos.
Pickle giró lentamente hacia ella, sus ojos brillando con esa intensidad salvaje. Era claro que él no entendía lo que había pasado entre ellos el día anterior. Para él, todo seguía siendo una cuestión de instinto y deseo.
—Me siento bien —respondió en su tono grave, pero esta vez, algo en su mirada era diferente. Era más suave, menos dominante, como si estuviera buscando una señal de aceptación.
Kagome decidió no retroceder. No podía dar la impresión de debilidad, especialmente ahora que él parecía más centrado. Era una batalla de voluntades, y necesitaba mantener el control de la situación. Si él quería algo más de ella, no podía dejar que se saliera con la suya.
—Eso es bueno —dijo, manteniendo la calma mientras comenzaba a revisar sus signos vitales. A pesar de la aparente tranquilidad, su cuerpo seguía tenso.
Pickle la observó de cerca, sus ojos fijos en ella con una intensidad que la hizo sentir incómoda, pero también curiosa. ¿Qué quería de ella exactamente?
—No soy tu "hembra", Pickle —dijo, sin girarse, como si necesitara afirmarlo una vez más, aunque sabía que sus palabras podrían no ser suficientes para cambiar la mentalidad de alguien como él.
—No lo entiendo… —murmuró él, su voz era profunda y algo triste, como si estuviera intentando procesar algo que no encajaba en su mundo.
Kagome suspiró, el sentimiento de frustración creciendo dentro de ella.
—Tú vienes de un mundo diferente, Pickle. Pero aquí, las cosas son distintas. Las personas no son propiedad de otras. Yo soy una persona, no un objeto. —Dijo esas palabras con firmeza, aunque sabía que no sería fácil que las entendiera.
Por un momento, Pickle permaneció en silencio, mirando al suelo, como si las palabras de Kagome estuvieran penetrando en su mente primitiva, haciendo que su naturaleza agresiva se debilitara un poco.
—¿No soy suficiente para ti? —preguntó, casi con dolor en su voz, y sus ojos mostraron una vulnerabilidad que no había visto antes.
Kagome se detuvo, sorprendida por la pregunta. Nunca había pensado que alguien como Pickle podría sentir algo tan… humano.
—No se trata de ser suficiente para mí, Pickle. Se trata de respeto, de entender que cada persona tiene su propio espacio, sus propios límites. No puedo estar contigo de la forma en que lo deseas, pero eso no significa que no podamos entendernos, o que no podamos estar cerca de manera diferente.
Pickle no respondió de inmediato, pero su postura se relajó un poco. Parecía estar procesando lo que ella decía, tratando de entender un concepto que estaba más allá de su naturaleza salvaje.
Finalmente, dio un paso atrás, asintiendo lentamente.
—Lo intentaré… —dijo en voz baja, y aunque su tono seguía siendo fuerte, había algo en su mirada que parecía más calmado, más consciente de los límites de Kagome.
Kagome exhaló, aliviada pero aún cautelosa. El camino por delante no sería fácil, pero al menos había una pequeña oportunidad de que Pickle pudiera aprender a respetar sus límites. Aunque su naturaleza salvaje nunca desapareciera completamente, en ese momento, Kagome supo que tenía algo más de control sobre la situación de lo que pensaba.
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Kagome crossover
Fiksi PenggemarCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
