Anime : one piece
Pareja : Kagome x aokiji
Advertencias: ninguna
La brisa salada del mar tocaba suavemente la piel de Kagome mientras caminaba por el puente del barco de la Marina, la luz del atardecer bañando todo a su alrededor. Aunque había crecido bajo el ala de Garp, el legendario vicealmirante, había tomado un camino diferente al de su padre adoptivo. Mientras él se sumergía en batallas épicas, Kagome había decidido hacer carrera dentro de la Marina, no como soldado, sino como su secretaria personal. A lo largo de los años, había demostrado ser más que capaz, logrando que muchos se sorprendieran por su dedicación y habilidades organizativas. Sin embargo, lo que más la hacía destacar en su puesto era algo que pocos podían ver: su inquebrantable voluntad, su habilidad para mantenerse imperturbable y, quizás lo más importante, la forma en que trataba a los altos mandos con una mezcla de respeto y una sutil ironía.
Una de las personas que más se sentía atraído por Kagome era Aokiji, el almirante de hielo. Desde que había comenzado a trabajar junto a él, siempre había habido una tensión palpable, una mezcla de respeto mutuo y, a veces, un toque de flirteo que ambos hacían como si fuera parte del juego. Aokiji era un hombre calmado y calculador, pero sus ojos siempre brillaban con una chispa traviesa cuando se trataba de Kagome.
—Kagome, ¿podrías traerme esos informes? —dijo Aokiji con su voz profunda y relajada mientras se recostaba en su silla, sus ojos fijos en la joven mientras ella entraba en la oficina.
Kagome, como siempre, llevaba una bandeja con papeles organizados y perfectamente dispuestos. Su paso era firme, pero al mismo tiempo, una ligera sonrisa juguetona aparecía en sus labios cuando se encontraba con la mirada de Aokiji.
—¿Ya has terminado de hacerme esperar, Aokiji? —respondió con suavidad, colocando los papeles sobre su escritorio. —Pareces distraído.
Aokiji la miró con una sonrisa tranquila, que poco a poco se fue volviendo más traviesa. Sabía que Kagome no era fácil de desestabilizar, pero le gustaba intentar.
—¿Distracción? Creo que estaba observando algo mucho más interesante que esos informes. —Su tono de voz era lo suficientemente bajo para hacer que Kagome se detuviera un momento.
Kagome levantó una ceja, sin perder su compostura.
—¿Y qué es tan interesante? —respondió, manteniendo su tono desafiante, pero con una sonrisa oculta.
Aokiji se inclinó hacia adelante, cruzando los dedos de las manos sobre el escritorio, su mirada fija en la de ella.
—Tú. —La palabra se deslizó entre ellos con una calma inquietante, cargada de un significado que solo él y ella comprendían.
Kagome sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sabía lo que Aokiji estaba insinuando, pero se mantenía firme. Después de todo, aunque sus bromas y coqueteos eran divertidos, no era tan fácil que ella se dejara llevar por el calor del momento. Sabía que debía mantener la profesionalidad, aunque a veces era difícil no responder al magnetismo del almirante.
—No te hagas el interesante —dijo Kagome, con una sonrisa ligera mientras daba un paso atrás, dándole a Aokiji una mirada fugaz antes de girarse para salir.
Sin embargo, antes de que pudiera llegar a la puerta, Aokiji la detuvo.
—¿Te vas tan pronto, Kagome? —Su tono fue más suave, pero aún conservaba esa ligera carga de picardía. —No me gustaría que pensaran que te asusté.
Kagome se giró con una mirada desafiante, pero con un brillo en los ojos que dejaba entrever que le divertía el juego.
—No me asustas, Aokiji. Solo… no quiero que me distraigas de mis tareas. —Sonrió de lado, dando un paso hacia él. —Aunque, si te esfuerzas lo suficiente, tal vez consiga un descanso.
Aokiji no pudo evitar sonreír, su mirada intensa y apreciativa.
—Te tomaré la palabra, Kagome.
Ambos compartieron una mirada cargada de significado, y aunque ninguno de los dos mencionó el tema directamente, ambos sabían que el juego entre ellos seguía, un tira y afloja silencioso, pero siempre presente. Mientras ella se retiraba de la oficina, pudo sentir sus ojos siguiéndola, lo que provocó un suave rubor en su rostro.
Esa noche, cuando regresó al cuartel de la Marina, Garp, su padre adoptivo, la estaba esperando en la entrada, como siempre. Aunque él sabía que Kagome estaba capacitada para manejarse por sí misma, siempre se preocupaba por ella, especialmente con alguien como Aokiji cerca.
—¿Cómo va todo? —preguntó Garp, su tono relajado, pero con una pizca de preocupación.
Kagome sonrió, sabiendo exactamente a lo que se refería.
—Todo bajo control, Garp. No tienes que preocuparte.
Pero Garp, con su eterna mirada burlona, le lanzó una mirada cómplice.
—Si lo dices... aunque creo que alguien tiene una debilidad por el hielo.
Kagome se ruborizó levemente, pero no dijo nada. Después de todo, su padre adoptivo siempre había sido astuto, pero a veces prefería no decir más de lo necesario.
A medida que el sol se ocultaba y la noche caía sobre el mar, Kagome sabía que su vida en la Marina nunca sería monótona. Entre las tensiones políticas, las batallas y los secretos, tenía una relación complicada y secreta con Aokiji que, si bien no era tan evidente para los demás, era algo que ni ella ni él podían ignorar.
El futuro era incierto, pero por ahora, Kagome se limitaba a disfrutar de los pequeños momentos robados, entre la rutina diaria y las travesuras de un almirante de hielo.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
