Tanjiro se desplomó contra un árbol, jadeando. La respiración lunar del demonio al que había enfrentado casi lo había desgarrado. Su haori estaba hecho trizas y un corte profundo cruzaba su costado.
—No… no puedo desmayarme aún… —murmuró apretando los dientes.
Oyó pasos.
Tanjiro alzó su espada, temblando… hasta que la vio.
Una joven con kimono azul, ojos cálidos y una energía tan pura que el bosque entero pareció calmarse.
—¡Estás herido! —exclamó Kagome, corriendo hacia él—. Si sigues moviéndote así vas a desangrarte.
—Estoy bien… solo… —Tanjiro dio un paso y sus piernas cedieron.
Kagome lo atrapó antes de que cayera por completo.
—No, no estás bien. Deja que te ayude.
Tanjiro abrió la boca para protestar… pero el aroma a pureza que rodeaba a Kagome lo envolvió. Tan cálido. Tan familiar. Casi como el de su madre.
Cerró los ojos.
—Gracias… —susurró.
Kagome lo llevó como pudo hasta su pequeña cabaña en el bosque. Lo acostó sobre un futón y empezó a limpiar sus heridas con manos suaves pero firmes. Su poder espiritual brillaba azul, cerrando el corte como si fuera luz líquida.
Tanjiro abrió los ojos apenas sintió ese calor.
—Tu energía… —jadeó—. Es parecida a la respiración… pero más pura…
Kagome sonrió.
—Es poder espiritual. Lo uso para ayudar a la gente… y para luchar contra demonios, a veces.
—Eres increíble… —susurró él sin pensar.
Kagome se sonrojó, bajando la mirada.
—Solo hago lo que tengo que hacer.
Tanjiro la miró como si fuera una bendición caída del cielo.
Ese aroma… dulce, suave, lleno de vida… le hacía latir el corazón con más fuerza.
Quería quedarse.
Y no entendía por qué.
Un rugido del bosque
Un sonido rasgó la tranquilidad.
Kagome se tensó.
—¿Otro demonio? —preguntó.
Tanjiro se incorporó, presionándose el vendaje.
—Es uno fuerte. Huele a sangre reciente.
Kagome ya tenía su arco en mano.
—No pienses en levantarte —ordenó ella.
Tanjiro sonrió suavemente.
—No puedo dejarte sola.
Pero antes de que él pudiera moverse, Kagome salió. Tanjiro quiso seguirla… pero al llegar a la puerta se quedó paralizado.
Kagome estaba de pie frente al demonio, con el arco tenso.
—Alejate de este lugar —advirtió.
El demonio se lanzó…
Kagome disparó una flecha cubierta de luz purificadora.
La energía explotó como un rayo.
El demonio gritó, desintegrándose en un parpadeo.
Tanjiro quedó sin palabras.
—Lo mató… con una sola flecha…
Ella bajó el arco, respirando agitada. El brillo espiritual se apagó lentamente.
Tanjiro sintió que el corazón se le apretaba.
No solo por admiración.
Algo más había nacido en él.
Algo cálido.
Algo inevitable.
De vuelta en la cabaña
Kagome volvió con él.
—¿Estás bien? —preguntó, preocupada.
Tanjiro la miró de una forma tan suave que Kagome se congeló.
—Estoy bien porque estás aquí.
Ella parpadeó.
—¿Eh?
Tanjiro tomó su mano.
Fue un gesto tímido, pero lleno de intención.
—Kagome… tu corazón es tan puro que casi puedo escucharlo. Me salvaste la vida. Me cuidaste. Y… —se sonrojó— …cuando te vi luchar, sentí algo moverme dentro del pecho.
Kagome tragó saliva.
—Tanjiro…
Él la miró como si ella fuera la luz en la oscuridad.
—No quiero irme aún —continuó—. No hasta estar seguro de que estarás a salvo. No hasta… entender lo que siento cuando estás cerca.
Kagome sintió el calor subir por su rostro.
—Tanjiro… yo…
Él la acercó con delicadeza, apoyando su frente contra la de ella.
El toque fue suave, respetuoso… pero lleno de emociones contenidas.
—Kagome… huele a ti.
A tu bondad.
A tu fuerza.
A tu corazón.
Kagome tembló.
—Tanjiro… estás herido… deberías descansar…
—Solo si te quedas conmigo —susurró él.
Ella sonrió, ruborizada.
—Está bien… me quedaré.
Tanjiro cerró los ojos, apoyándose en ella como si fuera su refugio.
Y Kagome, con una mano sobre su pecho vendado, sintió un latido firme y cálido que respondía al suyo.
Tal vez… solo tal vez…
No quería que él se fuera tampoco.
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Kagome crossover
FanfictionCrossover de Kagome con diferentes personajes de anime/ serie/ películas/ OC
