Kizaru

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Anime : one piece
Pareja : kagome x Kizaru
Advertencias: ninguna


El sol se estaba poniendo en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. El barco de la Marina se deslizaba suavemente sobre las aguas, y Kagome, como siempre, caminaba por la cubierta, disfrutando de la paz momentánea. Había crecido bajo la tutela de Garp, el infame vicealmirante, lo que le otorgaba una posición bastante respetada dentro de la Marina, pero también una constante vigilancia por parte de él. A pesar de su fuerte figura y su actitud intimidante, Kagome sabía que tenía un lugar especial en su corazón, pues, después de todo, ella era su nieta favorita.

Ese día en particular, Kagome se sentía un poco más ligera. Después de todo, a pesar de los innumerables deberes y las tensiones que siempre acompañaban a la Marina, ella tenía su propio refugio. Y uno de esos refugios era Kizaru, el almirante de la luz.

La relación entre Kagome y Kizaru siempre había sido… peculiar. Ambos compartían una química innegable, un juego constante de miradas y bromas cargadas de un sutil coqueteo. Aunque Kagome nunca había pensado que algo más podría surgir entre ellos, los momentos a solas que compartían tenían una cierta intensidad que ni ella podía negar.

En un rincón apartado del barco, bajo la luz tenue de las estrellas, Kagome y Kizaru se encontraron sin que nadie los viera. Con una risa suave, Kizaru se acercó a ella, su mirada traviesa fija en los ojos de Kagome.

—¿Sabías que es peligroso estar tan cerca de mí, Kagome? —dijo Kizaru, con su tono característico lleno de sarcasmo y una pizca de diversión.

Kagome sonrió, sin mostrar ninguna señal de incomodidad.

—Si tuviera miedo, no estaría aquí —respondió, mirando hacia él.

Kizaru, siempre tan despreocupado, se acercó más hasta que sus labios casi se rozaban.

—Entonces no me hagas esperar, Kagome. —Dijo, antes de cerrar la distancia entre ellos y besarla.

El beso fue suave al principio, pero la chispa entre ambos se encendió rápidamente. Kagome pudo sentir la familiaridad y la calma que Kizaru siempre le proporcionaba, como si su presencia le quitara el peso de la responsabilidad que siempre llevaba sobre sus hombros.

Sin embargo, el sonido de unos pasos inesperados interrumpió el momento. Kagome, rápidamente, separó sus labios de los de Kizaru, buscando de inmediato una salida de la escena. Y, en ese preciso instante, Garp apareció en el umbral, mirando fijamente a los dos.

—¡Kagome! ¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?! —Garp exclamó con su tono autoritario, pero el brillo en sus ojos mostraba que estaba, en parte, sorprendido y, en parte, furioso.

Kagome se quedó paralizada por un momento, mirando a Garp y luego a Kizaru, que parecía tan calmado como siempre, una sonrisa irónica en su rostro.

—Abuelo, no es lo que parece... —comenzó Kagome, intentando explicarse, pero Garp la interrumpió, caminando hacia ella con paso firme.

—¡Lo que pasa es que no quiero ver a mi nieta metida en líos con ese almirante perezoso! —Garp gruñó, apuntando con el dedo a Kizaru, que simplemente se encogió de hombros.

—Tranquilo, viejo, estoy siendo todo un caballero. —Kizaru levantó una mano en señal de calma, sin que el tono de su voz cambiara.

Pero, como siempre, Garp no estaba dispuesto a dejar que la situación pasara sin consecuencias.

—¡Kagome! ¡Este asunto no se queda así! —dijo Garp, antes de dar un paso hacia atrás. —Te lo advierto, ¡te voy a seguir! ¡Y no dejaré que esa chispa de locura entre tú y Kizaru siga! —gritó con una mezcla de frustración y celos paternales.

Kagome suspiró, sabiendo que su abuelo no dejaría de perseguirla por mucho tiempo. Pero, por otro lado, algo en su interior, algo travieso y desafiante, la empujaba a retar ese control de Garp. Kizaru, por su parte, parecía disfrutar de la situación, sabiendo que eso solo aumentaría la tensión entre Kagome y su abuelo.

—¿Estás seguro de que quieres hacer esto? —le dijo Kizaru con una sonrisa burlona a Garp, mientras veía la determinación en los ojos de Kagome.

—¡Sí! ¡Lo voy a hacer! ¡Voy a seguirte hasta el fin del mundo si es necesario! —respondió Garp, su voz firme y decidida.

Y, con eso, comenzó la persecución. Kagome, completamente avergonzada, no pudo evitar reír ante la situación, mientras Kizaru, como siempre, mantenía su actitud relajada. Sabía que Garp, por más que intentara imponer su autoridad, no podría detener lo que estaba ocurriendo.

Kagome miró a Garp con una sonrisa traviesa.

—¡No te hagas ilusiones, abuelo! —gritó mientras se alejaba rápidamente, sabiendo que, por el momento, el juego entre ella, Garp y Kizaru estaba lejos de terminar.

Garp comenzó a perseguirla con furia, pero la rapidez de Kagome y la naturaleza despreocupada de Kizaru solo añadían más combustible al fuego.

Finalmente, cuando pensó que Garp la había alcanzado, Kagome, con una sonrisa de victoria, giró para mirarlo.

—¡Sabías que no podrías atraparme, abuelo! —burló, sintiendo la adrenalina en su cuerpo.

Garp resopló con frustración, pero en el fondo sabía que no había forma de detener a Kagome.

Kizaru, riendo suavemente desde un lado, observó cómo el anciano intentaba alcanzar a su nieta. A pesar de todo el caos, algo le decía que este sería solo otro episodio en una serie de juegos y desafíos entre ellos. Y, en algún lugar, se dio cuenta de que le gustaba.

Kagome crossover Donde viven las historias. Descúbrelo ahora