Alex:
—¡Finn Mierda Wolfhard! —grité mientras lo buscaba con la mirada.
—¡No soy mierda! ¡oh mierda! —gritó y salió corriendo, tratando de huir.
Corrí lo más rápido que pude y lo seguí.
Las personas del set nos miraban extrañados ya que ambos corríamos desde hace un rato, aún así se quitaban del camino dejándonos pasar.
Estaban tan cerca de poder atraparlo y por fin darle el golpe que se merecía cuando miré una caja tirada justo frente a mi camino, traté de parar pero me había tropezado con la maldita caja haciéndome caer.
—¿¡Quién mierda puso eso ahí!? ¡Quiten sus mierdas del camino! ¡Mierda, mi mano!
—¡Ah, ayuda, mamá! ¡Creo que la maté!
{...}
—Vas a necesitar reposo —dijo el hombre de bata blanca que ponía no sé qué mierda en mi mano.
—No sea payaso, sólo se me dobló el dedo no es como que me vaya a morir.
—Pero bien que andabas de llorona todo el camino y dejaste sordos a todos los del set, Alex —Mary me miró seria y reí.
Tenía derecho, ¡Me dolía muchísimo!
Maldigo las cajas. Desde hoy, son del demonio.
—No se te dobló el dedo niña, te rompiste el dedo meñique, todo tu peso cayó en tu dedo al caerte —me señaló el doctor y lo mire mal.
—¿Me está diciendo gorda?
—¿Se puede saber qué hacías corriendo por todo el set? —Mary puso su mano en frente dándose unos mini masajes.
Supongo que estaba estresada.
—Nada —rodé los ojos.
—Bien, ¿Entonces que dijo que tenía que tomar para no sé qué?
—¿Tu mamá siempre es así de distraída? —cuestionó el doctor y lo miré mal.
—No tengo mamá.
—Oh, lo siento. Como le decía señora, tiene que tomar lo que anoté en la receta, también puse el horario y mi número por si se llega a sentir que el mundo se le cae encima a la jovencita dramática.
—¿Por qué dramática? —pregunté mirándolo seria.
—Niña, llegaste gritando que te estabas muriendo, ¡asustaste a medio mundo y sólo tenías el dedo roto!
—¿Se le hace poco? Es como romper algo de su abuela.
—No tengo abuela, ella falleció, ten más respeto.
—¿Ya vio lo que se siente? Usted mencionó a mi mamá y yo a su abuela, estamos a mano.
—Le voy a recomendar a tu padre que te eduque bien, jovencita —me miró mal.
—Tampoco pida milagros.
—¡Ay adiós mío! Basta, cóbreme y deme los medicamentos, tengo prisa —se alzó de manos Mary llamando nuestra atención.
Ah bueno, si estaba estresada.
—Entonces mejor me callo —le sonreí.
—Sí, eso debiste hacer desde que llegaste al hospital, niña —murmuró el doctor tomando el dinero que Mary le daba.
—¿Por qué le dice eso a mi niña? Nadie le dio permiso, señor —defendió.
Me quedé mirando anonada, analicé las palabras de Mary y no pude evitar sonreír.
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Waves -Finn Wolfhard-
Fanfiction❝ Me hiciste sentir como si el mundo fuera mío y ahora no importa lo que digas, sin ti el cielo está siempre gris. ❞ {TERMINADA}
