Finn:
Realmente me sentía preocupado y triste.
A pesar de que dijo que volvería, algo dentro de mí no quería que ella se apartará de mi lado.
Así como tampoco quería que estuviera con su padre. No odio al hombre, pero sé el daño que le ha hecho. Sé que muchas de sus inseguridades son por él. Y eso me aterraba.
Yo no era de su agrado en lo absoluto y lo podía ver, pero él tampoco me agradaba. Me agradaría si tratara bien a su hija, cosa que no hace.
Aquí estaba protegida y cuidada por todos nosotros. ¿Y que tenía en Seattle? Su padre. Padre que cada vez que le habla la hace sentir mal.
En el transcurso de camino mantuve mi mano unida a la de ella.
A pesar de que mostraba seguridad y sin ningún tipo de miedo, sé que en realidad está asustada. Y no sabe qué hacer, pero no quiere dejarme inquieto, ni a mí, y tampoco a mi familia.
Sabía que se estaba muriendo de nervios por dentro, porque cada vez que tomaba mi mano tan repentinamente era cuando algo le ocurría.
Sabía que en algún momento ella se tendría que ir, pero no quería que fuera de esta manera, y mucho menos ahora que las cosas entre estaban tan bien.
Scott me miraba con una sonrisa un tanto falsa, miraba nuestras manos unidas y la cabeza de Kendy recargada en mi hombro, podía notar que no le agradaba la idea de que ambos estuviéramos juntos.
Y no me importaba en lo absoluto. Que siga mirando y que se resigne a que no pienso dejarla jamás sola. Que se resigne a verme a su lado, porque por mi cabeza no pasa dejarla pronto.
Pero a ese hombre nadie le podía sacar de la cabeza el estúpido "son un juego", no es mi culpa que a él no lo hayan querido o algo por el estilo.
Amar tiene consecuencias, pero esas consecuencias no serán un problema si la relación se cuida.
Le di una última mirada a Scott y regresé mi vista a ella.
Traía puesta una de mis sudaderas. Sudadera que hurtó de mi cuarto con el pretexto de "es por si te extraño" pero en realidad se la había robado porque le gustaba. A mí no me engaña.
—Kendy —llamé su atención—, ¿En qué piensas?
—No mucho —terrible mentirosa.
Evans era una terrible mentirosa. Sus ojos siempre la delataban. Y su mirada estaba terriblemente gritando que se sentía fatal.
Amaría poder hacer algo más para ayudarla, pero en estos momentos lo único que podía darle era mi mano y tratar de hacer sentir acompañada.
Un rato después llegamos al aeropuerto. Estar ahí siempre me hacía feliz, porque sabía que tendría una nueva experiencia, pero esta vez no. Esta vez tenía un dolor en el pecho.
Al bajar tomé de nuevo la mano de Alex y la apreté con fuerza, ella solo me dio una mirada cabizbaja y giró su cabeza a otra parte intenta evadir la mirada.
—Bueno, es una despedida temporal. Borren esas caras tristes —comentó con cierto tono de gracia Alex—. Adiós, Eric —soltó mi mano para abrazar a mi padre.
De uno en uno comenzó a despedirse de mis padres y de Nick, entre cada abrazo Alex se mostraba más triste. Se le era más difícil decir adiós.
—Bien, inútil —se paró frente a mí—. Ven y dime adiós, me voy a la guerra —se abrió de brazos y la abracé fuerte.
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Waves -Finn Wolfhard-
Fanfiction❝ Me hiciste sentir como si el mundo fuera mío y ahora no importa lo que digas, sin ti el cielo está siempre gris. ❞ {TERMINADA}
