03. Crazy.

5.8K 455 702
                                        

Finn:

—¿Me pueden recordar por qué aceptaron cuidarla? Es como un zombi, no habla y cuando habla es decir "ah" —bufé viendo a mamá—. Un perro hablaría más que ella.

—No deberías opinar todavía de ella, no le hemos hablado lo suficiente como para que digas eso —se alzó de hombros Nick.

—¿Cuántos años tiene? —miré a mis padres.

—Quince, cumple los dieciséis en octubre —contestó mamá viendo la televisión.

—Es menor, aléjate pedófilo —miré a Nick quien rodó los ojos.

—No te preocupes, no te quitaré a tu futura novia —rio y arrugué la nariz.

—Yo no saldría con alguien tan malhumorada —me crucé de brazos.

—¿No te parece bonita? —intervino papá y negué.

—Pues, con ese humor no gracias. Salir con ella sería como salir con un tigre.

—Te han gustado chicas más... —abrí los ojos y le di un codazo a Nick—. ¡Auch!

—Cállate, no hablemos de mis no-novias.

—¿No-novias? —preguntó mamá.

—Son las chicas que le han gustado y que ninguna le ha hecho caso, sus novias que no fueron sus novias.

—No entiendo como se resistieron a mi hermosa carita —halague—. Un día volverán arrepentidas —me cruce de brazos.

—Creo que iré con ella —dijo de la nada mamá—. Me preocupa que no haya salido —se levantó del sofá siendo seguida por papá y Nick.

—Bien, iré solo porque quiero ver que pasa —me levanté y caminé junto con ellos.

—Oh, Alex ¿Puedo, más bien, podemos hablar contigo? —habló mamá tocando la puerta y después la abrió.

¿Entonces para qué la tocaba si de todas maneras la iba a abrir? En esta casa nos quitan nuestra privacidad.

—¿Qué quieren? —se sentó sobre sus piernas.

Su mirada no era fácil de leer, parecía enojada y triste, quizá más enojada, cosa que me asustaba un poco.

—Sólo queríamos decirte que eres más que bienvenida en nuestra casa, quizá estés aquí por mucho tiempo o no, pero esta casa es tuya también. Y no tienes por qué llamarnos señor y señora Wolfhard, sólo llámanos por nuestros nombres y a los chicos también —mamá sonrió cálidamente.

Era una sonrisa muy bonita y sincera.

—Claro.

—Oh vamos, te estamos dando la bienvenida y nos dices un "claro" por lo menos di gracias —rodé los ojos.

Al instante sentí las miradas asesinas de mis padres y sonreí temeroso.

—¿Con qué derecho me reclamas tú? Yo no escuché que tu dijeras ni una mierda niño engreído. Solo te he escuchado hablar como cinco veces y ya eres una de las personas más estúpidas que he conocido.

Antes de que pudiese contraatacar mamá ya estaba hablando.

Miré indignado cruzándome de brazos.

—Alex... —susurró mamá— creo que los dos deben... tratarse. Seguro serán grandes amigos.

—Lo dudo —susurré para mí mismo.

Seguro que me sacaría de mis casillas si fuésemos amigos.

Waves -Finn Wolfhard-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora