16. Fool's gold.

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Alex:

—¡No puedo! ¿Y si me grita? —bloqueé de nuevo la pantalla del celular—. ¿Y si me regaña solo por existir?

—Desde que te fracturaste el dedo eres más gallina —Nick rodó los ojos—. Solo hazlo, nada pierdes intentándolo, gallina.

—¿Y si quiero llorar? No quiero que me veas llorar —el pelinegro me miró incrédulo—. Bien, por lo menos no de nuevo —rodé los ojos divertida.

—Ponlo en altavoz y te defenderé si es necesario, confía en mí —sonrió.

Lo pensé unos segundos y asentí con una pequeña sonrisa.

Desbloqueo de nuevo el celular y busqué el contacto de mi padre, presioné en llamar y comenzó a sonar. Puse el altavoz.

Me sudaban un poco las manos.

Ya te he dicho que lo discutimos después. No es tiempo aún —alce una ceja sin comprender lo que me acababa de decir.

Nick me miró confundido y me alce de hombros.

—Eh... soy Alex, ¿Esperabas otra llamada?

¡Oh, mierda! —escuchamos a lo lejos, ambos aguantábamos una carcajada—. Lo siento, esperaba la llamada de alguien más. ¿Qué sucede?

Por su tono voz podía asegurar que estaba sonrojado de la vergüenza.

—No mucho, solo quería llamarte para saber cómo estabas.

Ocupado —rodé los ojos—. ¿Necesitas algo?

—No, solo quería saber eso —bufé—. ¿Qué tal tu día?

Productivo y algo cansado. ¿El tuyo?

—Relajado y poco productivo —reí—. Todo lo contrario al tuyo.

Me doy cuenta niña, me doy cuenta —una pequeña carcajada de su parte resonó. Eso me hizo sonreír—. ¿Cómo va todo por allá?

—Supongo que normal. Finn me rompió el dedo meñique —comenté como si fuese lo más normal del mundo.

¿Qué hizo qué? —ahora sonaba algo molesto y preocupado.

—Estábamos en el set y... —me interrumpió.

Hablando del set, te quiero preguntar que...

—No —interrumpí esta vez yo—, pero termino de hablar yo.

Bien —gruñó—. Continua.

—Te decía, estábamos en el set y Finn me lanzó agua mientras me dormía cómodamente en el sofá, lo seguí y comenzamos a correr —reí—. Entonces, casi lo alcanzaba cuando él tiró una caja en medio del camino y me caí sobre mi dedo, y me lo fracturé —papá soltó una gran carcajada.

Ese chico si que tiene agallas. Y yo que creí que quien terminaría en el hospital sería uno de ellos —rio.

—Quizá después.

Ahora sí. ¿Qué traes con ese muchacho? —alce una ceja sin comprender.

—¿Qué? Es mi amigo, supongo.

Alexandra, he visto fotos tuyas con él muy juntos, ¿No crees?

—¿Y tú de dónde sacaste fotos? —fruncí el ceño—. Ni nos hemos tomado una juntos que yo recuerde.

—Ah, están en todo Instagram, dile gracias a los fans y paparazzis —Nick tapó sus labios con sus manos—. Y se supone que no debías saberlo, ahora el chico agua me matará.

Waves -Finn Wolfhard-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora