CAP 158

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NARRA ALBA

Una siempre cuando es pequeña se hace un plan de vida, lo que le gustaría hacer cuando sea grande, estudiar una profesión, encontrar al amor de su vida, casarse, tener hijos y dedicarse a su familia. Pues bueno yo creo que pertenecía al 1% de la población que no pensaba así, siempre he creído que el matrimonio solo es un formalismo impuesto por la sociedad, por ello nunca lo vi como una prioridad, si llegaba pues bien y sino pues me daba igual; pero como bien dicen siempre llega esa personita que te descoloca todo, que te hace soñar despierta y que te hace cometer las más grandes locuras en nombre del amor, esa personita para mi tiene nombre y apellido, Aida Domenech Pascual, desde que la vi por primera vez supe que ella era lo que siempre he soñado, mi gran amor, la mujer con la que quiero pasar el resto de mis días.

Una vez mi madre me dijo que "los ojos son las puertas del alma", solo con verla sé que ella es la mujer indicada.
Estoy perdidamente enamorada de ella, por eso hoy estoy aquí parada, rodeada de todas las personas que nos quieren.
Al oír la canción de frozen, me giro para ver a mi futura esposa.
Es un ángel, se ve más que preciosa, es una diosa, es mi bonita; mi cara debe ser un puto cuadro.


Tal y como me lo esperaba todo fue maravilloso, la ceremonia, nuestros votos. Cada palabra que me dijo Aida es lo que yo siento por ella.
Lo que me dice mi bonita hace que quiera matar a Gutiérrez, sabía que ese mandilón le diría a Silvia 😏.
Está siendo un día muy guay, estamos desbordando felicidad, todo es mágico.

Bruna: Quien iba decirlo Albin! Te atraparon.
Alba: Pues si rubia, nunca creí que me enamoraría tanto.
Bruna: Tw mereces toda la felicidad del mundo. Aida es una mujer maravillosa.
Alba: Ella me enamoró.

Tengo muchas ganas de estar con mi esposa a solas, le propongo que nos vayamos y ella acepta. Nos despedimos de todxs para ir ha pasar nuestra primera noche de casadas.
Llegamos al hotel, subimos en el ascensor hasta nuestra habitación, antes de entrar en ella.

Alba: Entrarás a la habitación como es la tradición.

Tomo a mi esposa en mis brazos, ella enrolla los suyos en mi cuello, abrimos la puerta y entramos a esta magnífica habitación.
Pétalos de rosas rojas regadas por todo lado, en la cama A y A, una botella de caba, fresas y demás cosas.
Aida se aparta un poco de mi, veo como se va desprendiendo de su vestido ante mi atenta mirada. Waooo esa lencería que trae está de infarto, me acerco hasta ella, intento sacarme la chaqueta pero ella me detiene.

Aida: Yo lo haré.
Pone una mano en mi pecho mientras me rodea, se acerca a mi oído para susurrarme.

Aida: Empieza tú castigo, mando yo mi amor.

Solo le asiento con la cabeza como si estuviera hipnotizada, me va desnudando poco a poco mientras deja besos por mi cuerpo. Me lleva hasta la cama me da muchos besos, no me deja ni tocarla.

Alba: Me estás volviendo loca, bebe.

Besa todo mi cuerpo, de punta a punta. Al momento que me doy cuenta veo que estoy esposada a la cama, en qué momento lo hizo?
Alba: Qué haces bebe?
Aida: Solo déjate llevar.

Esto de no poder tocarla hace que retuerza de placer, ella si que me está torturando.
Reparte besos por toda mi parte íntima, me desprende de mi braga para poder seguir con su tortura. Me está haciendo un maravilloso oral, mis chillidos cada vez son más fuertes. Siento que en cualquier momento voy a explotar. Aida me hace llegar a un maravilloso orgasmo, reposo mi cabeza en la almohada mientras mi mujer hace lo mismo sobre mi pecho. Al tener nuestras respiraciones calmadas, me saca las esposas, solo es cuestión de segundos para empezar a besarla, a tocarle todo el cuerpo.

Alba: Esto te queda demasiado sexy, pero ahora solo estorba.
Aida se hecha a reír por lo que acabo de decir, al tenerla completamente desnuda, le doy la vuelta quedando yo encima.
Recorro con mis manos todo su cuerpo, ella es perfecta.
Juego con su intimidad, ella me pide más y más, subo para besarla en los labios mientras meto dos dedos en ella haciendo que arquee su espalda. Una y otra embestida, siento como su cuerpo va endureciendo hasta que gritando mi nombre llega al orgasmo. Caigo agotada sobre su cuerpo.
Me pongo de pie, me coloco una bata de baño, Aida hace lo mismo. Voy hacia la botella de cava, la destapo, sirvo dos copas.

Alba: Hasta que la muerte nos separe. (Levantando la copa)
Aida: Hasta que la muerte nos separe. (Chocando nuestras copas)

Bebemos nuestras copas, me acerco a ella para darle un largo beso.

Alba: Te amo mi amor, no sé cómo le hiciste, pero eres tú quien me ha enamorado. (Rozando nuestras narices)
Aida: Prometo caerte encima todos los días de mi vida.

Abrazadas nos vamos a contemplar las preciosas vistas que ofrece el hotel.
Alba: Amor tenemos que apresurar la búsqueda de nuestra casa.
Aida: Tengo varias en mente, se que te encantarán.
Alba: Lo que diga mi bonita.

Al regresar a la cama nos damos amor hasta que el amanecer empieza a colarse por las cortinas. Abrazada a mi bonita, nos quedamos profundamente dormidas.
Al despertarme veo lo más hermoso que me ha regalado la vida, me acerco para besar todo su rostro; al separarme me quedo contemplándola.

Alba: Ay Dios mío, nunca me quites esta felicidad que siento.... (Acariciando el rostro de mi mujer)


Mi Felices Para SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora