CAP 112

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NARRA ALBA

No sé qué hacer, no sé qué pensar, no puedo vivir sin Aida, pero tampoco puedo permitir que le pase algo. Me alejaré, tengo que hacerlo, jamás me perdonaría si le pasara algo por mi culpa, ella es lo que más amo y tengo que protegerla.
Salgo de la comisaría, conduzco sin saber a dónde ir. Al momento que me doy cuenta veo que he llegado hasta la playa, me quito los zapatos, camino durante varios minutos tratando de pensar en otras cosas, pero mis pensamientos se van a ella, como haré para vivir sin ella? No puedo, la sola idea de imaginarlo me da terror, no puedo, no quiero. Quiero vivir a su lado, pero sin ella solo sería tratar de sobrevivir, no sé qué hacer. Al perderla a ella, lo pierdo todo, aunque prefiero eso a no verla nunca más.
Regreso a mi departamento totalmente cansada, siento que me he quedado sin lagrimas. Entro directamente a mi habitación, no quiero hablar con nadie, no por hoy.
Al levantarme lo primero es llamar a mi bonita, solo de escuchar su voz hace que mi corazón salte de alegría, ella está bien y tiene que ser así.
Estoy apunto de salir de la comisaría hasta que entra una llamada a mi móvil de un número desconocido.

Xxx📞: Qué tal Paul?
Alba📞: Que demonios quieres? Diablo📞: Saber si ya cumpliste con tu parte del trato.
Alba📞: Aún no.
Diablo📞: Como que no? Que estás esperando?
Alba📞: Dame chance de que regrese, si lo hago por teléfono no va creerme, por favor.
Diablo📞: Está bien, no tienes idea de cómo lo disfruto.
Alba📞: Ruégale a Dios que no de contigo porque al momento que lo haga, haré que te arrepientas hasta de haber nacido.

Corto la llamada, mis lágrimas vuelven a salir por sí solas. Voy conduciendo hasta un bar, voy hacia la barra y me pido un whisky.
Ya perdí la cuenta de cuantas copas me he tomado, siento como si mi cuerpo estuviera adormecido, intento ponerme de pie, pero no lo consigo.

Camarero: No puede conducir así, entienda oficial.
Alba: Creo que tienes razón, llama a este numero y que vengan por mí por favor.
Camarero: Claro que si.

En menos de 30 minutos aparece la persona que había pedido que llamen, sabía que vendría.

Alba: Alex!! Hermano. (Intentando ponerme de pie)
Alex: Joder Albin! Qué pasó? Tú no tomas tanto. (Agarrándome)
Alba: Lo necesitaba, gracias por venir y discúlpame.
Alex: Nada que agradecer, estoy para cuando me necesites, ahora vámonos.

Nos subimos a mi auto, Alex me quiere llevar a mi piso, pero le pregunto si puedo pasar la noche en la habitación de Aida, me dice que no hay problema y nos vamos para allá.
Nada más de llegar, voy hacia su vestidor, cojo una playera y me acuesto en su cama. Huelo una y otra vez su almohada, huele a ella, a su maravilloso aroma.

Hoy mi bonita está de regreso, todos estos días la he estado evitando, le puse de pretexto que tenía mucho trabajo para no ir por ella. Sé que solo de verla no voy a tener el valor de dejarla, no sé cómo hacerlo, la única manera de apartarla es haciendo que me odie, lo haré, eso haré.
Decido irme a casa antes de tiempo, estos últimos días he tenido constantes dolores de cabeza. En el estacionamiento me encuentro a Silvia.

Silvia: Hola hermosa.
Alba: Hola Silvia.
Silvia: Tan temprano a casa?
Alba: Tengo dolor de cabeza, necesito descansar.
Silvia: Por favor déjame acompañarte, prometo no molestar.

Le asiento con la cabeza, nos subimos a mi auto y nos vamos a mi piso.
Al llegar pedimos comida para las dos, nos ponemos a hablar un poco de todo hasta que Silvia me dice algo que ya me lo esperaba.

Silvia: Me gustas, me gustas mucho, sé que tú no me correspondes, pero quería que lo sepas.
Alba: Amo a Aida y eso es algo que no va cambiar, de verdad lo siento.
Silvia: No sientas nada, sólo te pido que no me apartes de tu lado. (Acariciando mi mejilla)

l sonido del timbre nos saca de este momento, mientras Silvia va abrir yo voy a dejar los platos a la cocina.
Oigo una voz, se de quién se trata.

Aida: Se puede saber que haces aquí? (Entrando)

Me quedo estática al verla, está más hermosa que nunca.
Tiene un intercambio de palabras con Silvia, logro sacarla para hablar con ella. Quisiera abrazarla, besarla, decirle lo mucho que la he extrañado, pero no!
Aida: Se puede saber que te pasa? Por qué estás pasando de mi? Por qué me mientes? Qué sucede, Alba?
Alba: Pasa que no sé cómo decirte, estaba buscando la manera de como hacerlo, pero no sabía cómo.
Aida: Habla de una vez!
Alba: Pasa que ya no quiero estar contigo, me he dado cuenta que no te amo. (Digo sin mirarla)

Ella se acerca a mi, me levanta de la barbilla para verme fijamente.

Aida: Que tonterías estás diciendo?
Alba: Ninguna tontería, es lo qué pasa, de verdad lo siento pero ya no puedo estar contigo. (Soltándome)
Aida: Es por Ricardo? Por lo qué pasó? Yo puedo explicártelo.
Alba: No es por eso.
Aida: No te entiendo, tú me amas, por qué me dices esto?
Alba: No te amo Aida (sin mirarla), ya no quiero seguir contigo, somos muy diferentes, yo no encajo en tu mundo ni tú en el mío, estos días me he dado cuenta de eso. Te pido que te vayas de aquí, olvídate de mí. (Digo llorando)
Aida: Te has vuelto loca, verdad? Estoy segura que algo ha pasado y por eso estás reaccionando así, me estás lastimando y no lo merezco. (Dice llorando)

Se acerca hacia mi, toma con sus manos mi rostro y muy cerca de mí me dice.

Aida: Mírame bien a los ojos, mírame Alba!
Levanto la mirada para encontrarme con esos hermosos ojos verdes que ahora están tristes por culpa mía y no puedo, no puedo alejarme de ella.

Aida: Dime que no me amas y te juro que me voy, no vuelves a saber de mi. (Dice llorando)
Alba: Yo...


Mi Felices Para SiempreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora