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Narra Valen:

Daba y daba vueltas en mi cabeza todo lo que dijo Mica y no puedo creer que tuvo que pasar por todo eso. Ojalá me hubiese pasado a mí. Odio verla triste.

Es increíble cómo cambio todo en cuestión de un par de meses, está piba me tiene como quiere, encerio la amo.

Me acosté en mi cama boca arriba y puse mi mano izquierda atrás de mi cuello. Ella estaba acostada arriba de mi pecho abrazándome el torso mientras yo la abrazaba lo más fuerte que podía y la apegaba más a mi cuerpo. Me encantaba estar así con ella, la abrazaba cada vez más porque quería hacerle saber que conmigo no le va a pasar nada... que está segura mientras yo esté acá.

Nuestros pechos estaban coordinados mientras respirabamos profundamente. Me encantaba verla dormir, verla despierta, verla feliz, verla atrevida, verla divirtiéndose como niña de cinco años cuando tomaba como albañil recién pagado. Al pensar esto último me reí un poco provocando que Mica se despierte y me dejara ver sus hermosos ojos.

No me puede gustar tanto.

—Perdon por despertarte heemosa— digo sonriendole y haciéndole mimos en la cabeza.

—Mhmm, si seguís así me voy a dormir de nuevo— susurró apretándome más contra su cuerpo. Me encantaba.

—¿Dormiste bien?— le pregunté.

Trepo un poco para quedar cara a cara conmigo y me besó.

—Con vos siempre duermo bien—aclaro cuando se separó de mi.— me encanta que estemos así... Cómo antes.

Y se escondió en mi cuello. Creo que se puso roja y quería verle la cara hermosa que tiene.
Le lavante la cara para verla y efectivamente estaba roja.

— A mí también. Sos hermosa cuando estás rojita— dije apretándole los cachetitos de ardilla que tenía.

—Vos sos hermoso en todos los sentidos—dijo besándome nuevamente y después volvió a la posición original en la que estábamos.

Este era uno de mis momentos favoritos, uno de esos momentos en los que sentís que está todo en paz y todo tranquilo, uno de esos en los que querés que el tiempo pare ahí y se detenga. Enserio la amaba y no me voy a cansar de decirlo nunca.

Aunque ese momento duro poco porque el choto de mi hermano entro sin golpear la puerta.

—¿No sabes tocar la puerta o te parió un teletubi?— le grité. Obviamente el me ignoro.

—No, no se, baja que está la comida.— dijo saliendo de mi pieza.

—Que pedazo de pelotudo que es...— dije susurrando chasqueando la lengua.

—Calmate bobito...— dijo Mica besándome y no aguante. La empecé a besar intensamente poniéndola abajo mío para verla mejor. Empecé a acariciarla y llenarla de besos para despues apretarle el culo.

—Si hay algo que me recontraremil encanta de vos diria que es esto...— dije apretándole otra vez el culo.

Ella largo un jadeo bastante notorio y yo la besé para que no haga ruido.

Ella hizo lo mismo conmigo.

—Vos no te quedas atrás tampoco— dijo levantando y bajando las cejas cuando dejó de besarme.

¿Para que bajar a comer si me la puedo comer a ella? Ahre.

Cuando guíe mi mano para desabrochar el short de ella, ella agarró mi mano y se separó de mi cortando nuestro beso.

—Tengo hambre ¿Bajamos?— preguntó cortando todo.

Yo me mordí los labios y negué con la cabeza para aguantar una risa. Era muy tierna.

«Tu mirada» •Wos•Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora