Narra Mica:
Agustina se quedó mirando la puerta con una melancolía tremenda mientras las chicas seguían jugando en la pileta sin darle bola a nadie. Subi rapido las escaleras mientras los chicos me miraban raro pero no me importo.
Matias, Mica, lo importante es Matias... concentrate en eso.
La imagenes de Rodrigo se pasaban por mi cabeza una y otra vez como una historieta recordándome todo lo malo, lo horrible y lo peor. Pendejo puto, cayo lo mas bajo que pudo caer. Como no puede conmigo se mete con las personas que quiero para lastimarme. La cosa es que si me atacas a mi... todo piola porque me la banco yo sola pero esta vez no era yo sola. Estaba todos involucrados, todos los que quería.
¿Porque cuando todo esta bien al fin, algo tiene que cagarlo todo?
El que tiene mi muñequito budu lo esta haciendo bolsa porque para que me pase lo que me pasa la magia negra resulta ser la unica razon valida que logra explicar todo este quilombo.
Corri hasta la pieza de Matias lo mas rapido que pude. Abri la puerta y lo vi a Valentin desinfectandole las manos a Matias que antes estaban sangrando. Los dos me miraron suspirando cuando entre, mire el pasillo para ver si no habia nadie y cerre la puerta. Yo me acerque a Matias sin importarme lo que seguramente Valentin tenia para decir... que deduzco que son puteadas la mayoria y yo no estaba con animos de aguantar nada.
¿Tanto se puede cagar algo en un fin de semana?¿EN DOS PUTOS DIAS? La respuesta es si, en mi vida por lo menos si.
Hermanas.
Casamiento.
Nuevo hermano bebé.
Ex psicópata enfermo tras mi amigos.
Esto es mucho para mí. Mucho para cualquiera. Sigo sin entender como un fin de semana se puede ir tan al carajo.
—¿Estas bien?— me arrodille en el piso quedando cara a cara con el y asento acariciendose los nudillos que apenas tenia raspones chiquititos a comparacion con los que le dejo a Rodrigo.
Le acaricie la cara a Matías y me sentí culpable porque al fin y al cabo no es Rodrigo quien lastima a los que quiero. Soy yo, yo y toda la mierda que traigo y con la que arrastro hace años. Mi primo, Rodrigo, el bullying, mi papa, todo. Pasaba el tiempo y me seguían persiguiendo esos recuerdos.
Me destruyeron pero ahora lo importante no era yo, eran los chicos. A ellos no los van a dejar como yo, no mientras lo pueda impedir.
Despues de unos minutos se miraron entre el y Valentin haciendome dudar.
—¿Que pasa?
—¿Ahora si me vas a contar que es lo que pasó allá afuera?— Valentin se apoyo en la pared de brasos cruzados mientras respiraba. Mire a Matías esperando que no le dijera nada pero el solo bajo la mirada.
—Nada que afecte la vida de las personas a las que queres o tu vida ya sea musicalmente o emocionalmente asique podes estar tranquilo que esto no es asunto tuyo y no es relevante para tu vida.— dije parandome y poniendome enfrente de el. Abrio su boca pero lo interrumpi antes de que hable— ademas... ¿quien le creeria a una chica violada no?
Agacho su mirada y asento mordiendose el labio en modo de arrepentimiento por lo que dijo hace horas. De todos modos ¿de que se arrepiente? si eso soy para el, asi me ve. Como una chica violada, el mismo me lo dijo asique si me piensa de esa forma que me trate de la misma forma.
No era mi intención ser una forra pero quería echarle en cara unas cuantas veces más haciendole recordar que se pasó con lo que dijo.
—Bueno... Yo mejor me voy.— dijo Matías parándose después del incómodo silencio.
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«Tu mirada» •Wos•
Fanfic«No puedo evitar esto ¿entendés? yo no te elegí, solo llegaste a mi vida sin avisar» Fue ahí cuando me sonrieron sus ojos y me tembló hasta el alma. •No se aceptan copias ni adaptaciones de ningún tipo•
