Tres días más tarde luego del parto de Irina, nos íbamos a reunir en casa de Bernarda para almorzar el domingo por la tarde. El pueblo tenía más gente que de costumbre y me pregunté si algunos habrían vuelto por el 4 de julio a ver a sus familias y decidieron quedarse un poco más.
Nathan y yo caminábamos bajo el sol caluroso de Hills Town. O bueno, lo más cálido que podía ser el clima de allí. Ya estábamos acostumbrados a temperaturas más altas en California, así que era agradable usar una sola prenda y no morir sofocados.
Aún no había hablado con él sobre esto que intentaba reprimir dentro. Un par de días antes del parto, me quise convencer de que en realidad era solo nostalgia. Solo eran los miles de recuerdos que teníamos en Hills Town y no quería desprenderme de ellos.
Quizá la primera vez que dejé el pueblo, fue porque sabía que por primera vez, podía tomar mi propia decisión. Pues no elegí mudarme a Hills Town, fui arrastrada. Y esa vez, podía elegir si quería ir con Nathan a California o quedarme en mi casa en Minnesota.
Pero todo cambió por completo tres días atrás, luego de varias horas en las que Irina descansó y Bastian salió de su shock por ser padre. Cambió algo dentro de mi cuando pude sostener a mi sobrino Alex Theodore O'Donell en mis brazos. Cuando lo vi durmiendo plácidamente y no se despertó por mis movimientos mecedores.
Mis padres no tuvieron la oportunidad de darme la vida que ellos habrían querido, y mi tía Marcia fue la única que cuidó de nosotros. La única que nos rescató del orfanato Greenwood. La única en la que mi padre confió tan plenamente para darnos la custodia, y quizá él sabía que podía llegar a morir, y aún así supo que ella cuidaría bien de Renzo y de mi.
Yo quería ser esa tía para Alex. Y no iba a poder serlo desde California. Sabía que podía estar exagerando, y era solo el sentimiento de que un nuevo integrante haya llegado a nuestras vidas. Podía haberme encandilado por mi sobrino en mis manos solamente, podía sentir que era una parte de la familia que seguía la rota línea de los Hock. Pero cuando Irina me nombró su madrina, mis ojos se llenaron de lagrimas. Fue entonces que supe que no iba a poder estar lejos de ellos. De mi familia.
Una parte de mi creía que era algo un poco egoísta, pues Nathan también era mi familia. Thais, Alice y Travis eran mi familia. Pero no tenían mi sangre. No eran mi hermana, no eran mi sobrino. Y de alguna forma, siempre sentí que mi lugar era California. Desde el principio, desde que Renzo me alejó de allí. Extrañaba tanto ese lugar porque solo había vivido allí. Pero luego de estar en Hills Town, entendí que mi lugar estaba aquí.
—Ali —me llamó Nate y levanté la vista de la acera.
Él ya estaba en la puerta y yo ni siquiera noté cuando dejamos de caminar. Me observó algo desconcertado y parpadeé, percatándome de la situación.
—¿Estás bien? —me preguntó suave. Me observó detenidamente, con miedo a mi respuesta. Pero negué con la cabeza rápidamente y le esbocé una sonrisa tranquilizadora.
—Si, claro que si —respondí como si fuese obvio, pero no se tragó mi mentira. Lo supe cuando se cruzó de brazos y me miró ladeando la cabeza, esperando que le dijera la verdad.
—Dijimos no más secretos, ¿recuerdas? —preguntó y solté un suspiro, porque tenía razón.
—Si, lo sé —admití acercándome a él y rodeando su cintura para besar su mejilla. —Te prometo que luego del almuerzo hablaremos. No es nada malo, tranquilo. Pero no quiero abrumarte antes de comer.
—Si no es nada malo, ¿por qué me abrumarías? —preguntó con una sonrisa divertida y supe que no lo estaba preguntando en serio. Le di una sonrisa y empujé un poco su hombro para hacerlo reír.
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Controversia (Saga completa)
FantasyAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
