Cap.25 "Quédate quieta y nadie morirá".

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La niña parada frente a mi en el marco de la puerta salió corriendo hacia algún lado. Mi mente no le pudo enviar a mis piernas que se movían detrás de ella porque aún estaba analizando que ya la había visto.

Era la pequeña de mi visión.

Ahora si reaccioné y corrí detrás de ella. La vi abriendo la puerta de una de las habitaciones y la seguí. El pasillo largo, oscuro y frío me recordó mi visión y sucedió. Allí estaba yo persiguiéndola.

—Sígueme. —Su voz era él exactamente igual a cómo la había escuchado hace un rato. —Sígueme Alison. —Se metió en un pequeño cuarto y me costó detener mi corrida. Entré en el pequeño cuarto, pero ella no estaba allí. Había cajas y muebles viejos cubiertos de polvo. Me moví por la habitación buscándola en completo silencio.

—¿Hola? —Aclaré mi garganta porque mi voz había salido como la del Gallo Claudio. —No voy a hacerte daño.

—Oh, yo se que no. —Escuché su voz desde el suelo y me agaché. La vi sentada debajo de una mesa y ella gateó fuera para sonreírme. —Eres Alison. —Un destello de esperanza y amor brilló en sus ojos.

Genial, Jade version 2.0

—Si, ¿tú como te llamas? —pregunté intentando no asustarla pero no parecía intimidada por mi.

—Me llamo Thais.

La voz de Nathan resonó en mi interior y todo tuvo sentido cuando vi sus ojos. Ese parecido, esa similitud con esas facciones que yo ya conocía. La voz de Nathan resonó en mi cabeza.

No puedo dejar que nada le pase. Tu misma lo viviste...

Bernarda sabía lo que se sentía tener a su hermana en peligro.

Mi hermana pequeña, Thais...

Eres la hermana de Nathan. —Comprendí como una idiota.

Eran iguales, por el amor de Dios, ¿donde estaba mi cerebro ahora? Ella sonrió y no pude evitar ver que se le formaban los mismo hoyuelos que a su hermano cuando sonreía. Se veía pequeña de cuerpo pero parecía más grande para su edad. Podía jurar que en unos cuantos años sería una de las chicas más sexys que habría visto.

Malditos genes.

—Tu eres su novia. —Hasta su tono de voz sonaba más adulto, pero era solo una niña de siete años. Me enfoqué en la idea que ella me conocía y no sabía cómo. ¿Tenía el poder de Jade y me podía conocer con tocarme?

—Tu... —No sabía que decir.

—Que no te sorprenda que te conozca. Nathan nos ha enviado algunas fotografías. —Sonrió mostrando sus dientes perfectos. Yo a su edad los tenía chuecos y alguno que otro se me había caído.

¿Ella no sabía que no estábamos más juntos? ¿Nathan no les había dicho? Más preguntas que tendría que hacerle.

—¿Pero qué haces aquí? —Negué sin entender.

—Reynaldo envió a dos hombres a buscarme. Me secuestraron una tarde en una plaza, mamá me buscaba pero no me dejaban gritar. Estabamos en San Francisco pero no se donde estamos ahora. El clima aquí es más difícil de controlar. —¿Controlar? —Ellos buscaron a Nathan y le pidieron que se entregara para participar del sacrificio o no volvería a verme. No me dejaron hablar con él, solo querían que gritara en el teléfono para que el supiera que era yo. —Me tapé la boca con la mano sin querer escuchar más de esta horrible historia. —Los que me raptaron desaparecieron, Reynaldo estaba muy molesto. —Claro que si, están un poco muertos. —Consiguió más sobrenaturales para forjar a Nathan a participar del sacrificio. Me tenían encerrada en una jaula de perros —escupió molesta.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora