Cap.31 "¡Libéranos de ser sobrenaturales!".

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El bosque estaba desolado. Aún había hojas secas en el suelo pero otras en las copas de los árboles. Estar aquí otra vez me revolvió el estómago. Por el ritual, todos juntos...

Sin Elias.

Un sabor amargo hizo presencia en mi boca y me obligué a tragar duro. Mis manos temblaban y sentía que me faltaba saliva. Nos adentramos un poco más entre los árboles, llegando hasta donde no llamáramos la atención de nadie que pasara por la carretera.

—Aquí estamos bien. —Bernarda y Cato se detuvieron el mismo tiempo, como si se hubiesen leído el pensamiento entre ellos.

—Vamos. —Renzo me colocó la mano en la espalda para que caminé un poco hacia adelante.

Nos tomamos de las manos y sentí un miedo correr por mi cuerpo. Esperaba que esta vez no sucediera nada malo. Mis ojos se encontraron con los de Thais, quien tomaba la mano de Nathan y la de Noel, sonriéndome. Le devolví una sonrisa y bajé la mirada a mis zapatillas. No sabía porque estaba tan nerviosa.

—Que la fuerza de la magia y lo sobrenatural de nuestra sangre se libere de nosotros. Que no padezcamos aflicciones ni desenfreno. —El viento comenzó a revolotear los hojas secas, logrando que dieran vueltas a nuestro alrededor. —Que no enfrentemos la sangre de nuestros enemigos. Que nos compadezcamos de ellos también. —Observé a los Clarke frente a mi y no pude evitar el dolor que se instaló en mi por no tener a Elias presente. —¡Liberanos a nosotros! ¡Pedimos nuestra liberación de la magia! —El tornado se dio paso, dejándonos dentro de él. La voz de Bernarda tuvo que gritar para que todos podamos oírla. —¡Libérame! —vociferó ella.

—¡Libérame! —Nathan la siguió con los ojos cerrados. Algo se metió en uno de mis ojos y me vi obligada a cerrarlos también. El viento lograba volar todo por los aires.

—¡Libérame! —La vocecita de Thais apenas se oyó.

No podía creer lo igual y distinto que era el ritual pasado a este. Elias estaba con nosotros y ya no. Thais había sufrido un secuestro pero ahora estaba con nosotros. Yo aún amaba a Nathan, pero estaba sufriendo como una condenada. Ahora solo me sentía confundida.

—¡Libérame! —grité cuando fue mi turno. Tosí con la garganta seca y doliendo un poco. Las voces de todos a mi alrededor sonaban tapadas por el sonido del viento envolviéndonos.

—¡Libéranos a todos nosotros! —Terminó Bernarda cuando la ronda acabó en ella. —¡Libéranos de la sangre, de los poderes y de la magia! ¡Arrebata tu porción de nosotros y cámbianos! ¡Libéranos de ser sobrenaturales!

El tornado se volvió tan fuerte que logró levantarnos a todos en el aire. No solté las manos de Irina y Renzo a mis lados pero pude ver cómo Jade y Ulises se habían soltado. El viento desapareció en un segundo y caímos desplomados sobre el suelo. Mi cuerpo cayó sobre mi brazo izquierdo y solté un quejido de dolor. Abrí los ojos y pude ver hojas y más hojas en el suelo.

Lentamente, me senté mientras podía escuchar quejidos de dolor y algunas voces. Renzo ayudaba a Irina a sentarse mientras yo me giraba en mi lugar.

—Ali —me nombró el desde su lugar.

—Estoy bien —dije intentando levantarme.

Cato y Noel ayudaron a Bernarda a levantarse mientras Nathan revisaba si Jade y Thais estaban bien. Las pequeñas eran tan pequeñas y delgadas que volaron varios metros lejos de nosotros.

—Bueno, hay que probar —habló Augusto y sobe mi cabeza, buscando heridas o sangre, pero estaba ilesa.

—¿Que tal la tierra de lava? —Ulises se posicionó frente a Irina.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora