Enero, 2022.
Mis pies se movían nerviosos. Mi rodilla que iba de arriba abajo por el movimiento de mi pie me estaba estresando pero no podía quedarme quieta. No si no quería entrar en un colapso nervioso.
La sala de la casa de Bernarda seguía igual a como la había visto la última vez. Hacía exactamente una semana y media. Desde que Cato nos llamó para darnos la noticia, Nathan y yo estuvimos intentando acomodarnos lo más rápido posible para volver a Hills Town. Al igual que el resto de los Clarke, por supuesto.
Todos guardábamos silencio sepulcral mientras Renata soltaba lagrimas. Augusto la abrazaba sobando su brazo y besando su sien cada algunos segundos para que se tranquilizara.
Bernarda estaba parada en el marco de la puerta, como si quisiera asegurarse de que nadie saliera corriendo luego de escuchar la historia de su nieta. Cato estaba sentado frente a mi, observando el suelo pero su mente parecía buscar dentro de sí misma alguna lógica o falla en la historia. Noel sentado a mi lado, tenía la cabeza tirada hacia atrás, como si estuviese repasando todo.
Nathan a mi otro costado, movía su dedo pulgar sobre nuestras manos entrelazadas, intentando no entrar en crisis por todo esto. Irina, sentada en el otro sillón individual, se mordía la uña del dedo pulgar, desquitándose con ella.
—Lo siento pero es imposible —rompió el silencio Cato, levantándose de su asiento.
—Yo sé lo que vi —espetó Renata, mirándolo con un poco de hastío. La mirada de él se ablandó un poco al darse cuenta de a quién le hablaba.
—Reni, es casi imposible. Pudo haber sido un sueño o tu imaginación —explicó el con toda la paciencia que pudo—. Elías no se apareció en tu cuarto.
—Yo le creo —dije con la vista clavada en el suelo, como desde hacía casi dos minutos de silencio.
Logré que todos me miraran. Pude ver por el rabillo de mi ojo como Renata se enderezó en su lugar, tal vez, sin poder creer que alguien pensara que decía la verdad.
Los miles de recuerdos cuando algo así me sucedió casi tres años atrás en Hills Town, vinieron a mi mente. Cómo si alguna vez pudiese olvidarme de esos acontecimientos, que me hicieron acercarme a los Clarke, saber que tenía una hermana, saber que tenía magia.
—No me sorprendería más nada al respecto de la magia. —Levanté la cabeza para observar a Cato y luego a Reni. —Todos me llamaron loca y desquiciada cuando les conté que tenía visiones.
Irina bajó un poco la cabeza, sabiendo que su novio había sido uno de ellos. Nathan tragó saliva, recordando que se había aparecido en mi cuarto diciendo que estaba loca por creer que eso sucedía.
—Decían que era mi imaginación y que no podía ser cierto. Les tengo una noticia para nada nueva, todo es posible en el mundo de la magia —dije observando a todos sentados—. Y ustedes más que nadie deberían saberlo.
Mi hermana se inclinó con cuidado sobre su lugar y soltó un sonoro suspiro. Observó a sus tres hermanos mayores, a mí y luego a Renata.
—Cuéntanos otra vez que sucedió —pidió amablemente.
—Estaba preparándome para dormir. Terminé de cepillarme los dientes y cuando fui hacia mi cuarto, él estaba allí parado.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo. No solo por su convicción al hablar de lo que vio, sino porque mi mente estaba haciendo un muy buen trabajo imaginándomelo todo.
ESTÁS LEYENDO
Controversia (Saga completa)
FantasyAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
