Cap.25 "Aquí comienza todo".

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Salimos de la escuela cuando sonó el último timbre y los alumnos se amontonaron en la puerta. Irina tomó el brazo de Noel para no perderse entre la multitud mientras se reía de algo que le contaba. Una vez que hicimos unos cuantos pasos lejos de la gente, pude oír por fin de qué hablaban.

—Fue genial el momento en el que Noel y yo comenzamos a tirarnos pintura creyendo que éramos de distintos equipos —comentó Irina, riéndose.

—Tenía la máscara llena de pintura, no podía ver nada. ¿Cómo podía saber que eras de mi equipo? Yo solo oí pasos y comencé a disparar —contestó y todos nos reímos de él.

Habíamos vuelto al campo de paintball el sábado, tal como el año anterior. A Bernarda se le ocurrió que podríamos repetir esa experiencia y tomarlo como un día de "entrenamiento divertido", como ella lo había llamado.

—Aun así ir a jugar paintball fue más divertido el año pasado, cuando acribillé a Danali con pintura. ¿Lo recuerdas, Nathan? —preguntó ella mirándome y le di una mirada de molestia.

—Si, lo recuerdo. Adivina quién pasó horas limpiando la pintura de su cabello —agregué y todos se rieron. Negué con la cabeza, invadido por los recuerdos y los eliminé al instante.

—Yo te de lo advertí —canturreó Cato, negando con la cabeza.

—Me encanta ese día de entrenamiento. Prometan que iremos el año que viene otra vez —pidió ella, saltando de un lado al otro.

—¿Cómo haces para tener tanta energía luego de salir de la escuela? Yo necesito dormir dos horas mínimo —bromeó Cato, deteniendo su brazo para que no cruzara la calle porque se aproximaban unos autos.

—No lo sé, creo que es la impaciencia por toparme con alguno de mis dos hermanos. Lo cual es irónico, porque quizá ya los crucé cientos de veces y no tengo ni idea de quienes son —respondió con una sonrisa indiferente.

—¿Y Nathan? ¿Cuándo piensas hablarle a Alison? —preguntó Noel y subí mi cabeza del suelo para mirarlos. Los tres me miraban fijamente, esperando una respuesta. Una sonrisa se formó en el rostro de Cato, queriendo indagar en el tema.

—¿Por qué creen que no he hablado con ella aún? —pregunté de vuelta, encogiéndome de hombros.

—Quiero creer que me habrías dicho algo —respondió Irina, cruzando la calle cuando todos volvimos a caminar.

—Mi trabajo es que ella se interese en mi, no contarte todo lo que suceda —me defendí y ella soltó un suspiro frustrado, porque sabía que tenía razón.

—Bien, solo espero que me digas si algo importante sucede —intervino señalándome y asentí con la cabeza.

El resto del día fue una monotonía total, a pesar de que mi cuerpo tenía energías, mi mente no. Me había quedado pensando en ella un buen rato luego del entrenamiento, tendido sobre el pasto, fingiendo que recuperaba aire pero solo estaba mirando el cielo sin ninguna nube.

La había observado durante varios días en la escuela, casi dos semanas habían pasado y no tenía idea de por qué aún no me había acercado a hablarle. No tenía miedo de ser rechazado, me daba pánico descubrir que ella ya me conocía. Por alguna razón, estaba esperando que ella no me conociera. No quería que todo fuese como ya lo era en sueños, quería poder conocerla como se debe. Presentarse desde el principio, saludarla y empezar de a poco.

Esa mañana la vi en la cafetería con un chico con el que solía estar, pero hacía ya varios días que los veía solo caminar juntos y compartir algunas clases. Incluso no estaba muy seguro de que él no fuese gay, pero no descarté la opción de ambos juntos. Aún así, solo parecían amigos.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora