El almuerzo transcurría como todos los días. Augusto y Ulises uno junto al otro mientras Renata hablaba con los dos. Jade intentaba meterse en su conversación intentado que Noel no le quitara albóndigas de su plato. Cato charlaba con Bernarda sobre la vida de alguno de nuestros vecinos y yo comía junto a Noel, escuchando lo que Irina me decía, mientras intentaba que él no me diera codazos cuando sacaba albóndigas del plato de Jade. Si, así eran todos los días.
—Entonces ella dijo que no había forma de que yo me leyera un libro en dos días —me contó y abrió la boca indignada—. Maldita vieja decrepita. ¿Esa señora tiene idea los libros que me leo en dos días? —espetó molesta.
Me reí por lo bajo y oí a Noel chillar cuando Jade le lanzó un pedazo de pan a la cara. Bernarda le reprochó y ella se encogió de hombros, mostrándole que Noel le quitaba la comida. Ahora ella lo miró mal a Noel, que se defendió riéndose. Ambos causaron gracia en Bernarda y tuvo que reírse, antes de decirle que comiera de su propio plato.
—Yo digo que solamente leas el libro y le demuestres en el examen que si pudiste —respondí tomando de mi vaso para beberlo.
—Yo digo que le rompas el vidrio de su auto —agregó Noel, metiéndose en nuestra conversación, totalmente divertido.
Los dos nos giramos hacia él cuando habló, mirándolo con el ceño fruncido. Oí apenas la sonrisa de Irina mientras negué con la cabeza.
—Creí que no estabas oyendo —dijo ella, enrollando espaguetis en su tenedor.
—No lo hacía, solo oí lo que Nathan te dijo. Pero creo que mi consejo aplicó muy bien a la situación —respondió con una sonrisa. Esta vez si me reí y revoleé los ojos para comer.
El teléfono de Irina sonó y lo sacó mientras Noel me preguntaba sobre uno de los exámenes que tuve ese día. Le respondí mientras oía el bullicio en la cocina de Bernarda, pero Irina estaba junto a mi, así que la pude oír.
—Ay, mierda —susurró leyendo su teléfono.
Cato estaba frente a ella y vio su rostro en preocupación. Me giré porque la oí a mi lado, y Noel copió mi gesto, intentando ver que sucedía. Bernarda fue la única del resto de los Clarke que notó que algo sucedía.
—Irina, ¿está todo bien? —preguntó, mientras los menores seguían comiendo y charlando al mismo tiempo.
Pero mi hermana seguía leyendo la pantalla de su celular, totalmente desconectada del mundo. Sus dedos no se movían, solo lo sostenía con fuerza, como si pudiese caerse de sus manos en cualquier segundo. Sentí la mirada de Cato sobre mi y lo miré un segundo, supe que pensábamos lo mismo.
—Si, todo está bien —respondió ella con una sonrisa forzada mientras se levantaba de la silla—. Solo tengo que atender esto, lo siento —dijo antes de salir de allí y subir las escaleras.
Bernarda nos miró a los tres, que nos giramos hacia ella. Tomó una bocanada de aire y la soltó al instante.
—¿Ustedes tienen idea de lo que pasa? —preguntó sin miedo. Los tres asentimos con la cabeza al mismo tiempo. —¿Y creen que necesita de ustedes ahora? —volvió a preguntar y le respondimos de la misma forma—. Vayan —respondió sin ningún gesto.
Pero aún así, Cato le dio una sonrisa suave y besó su mejilla antes de levantarse. Noel y yo lo seguimos y subimos las escaleras uno detrás del otro. Su cuarto estaba vacío, así que seguro se había metido en el cuarto de alguno de nosotros tres, porque estaba más lejos de dónde todos estaban comiendo. Una vez que llegamos al último piso, la vimos dentro del cuarto de Cato.
Estaba caminando en línea recta de un lado al otro, mientras respiraba con dificultad leyendo en su teléfono. Sus ojos tenían pánico y su ceño un poco fruncido mostraba su preocupación.
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Controversia (Saga completa)
FantasyAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
