Cap.30 "Mírate tu, chica traviesa."

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Que frío.

Abrí los ojos sintiéndome congelada a excepción de mi espalda que parecía bastante cálida.

La luz del día no fue tan encandilante ya que el sol estaba tapado por unas nubes que decidían mojar toda la ciudad.

La lluvia no parecía ser tan torrencial, pero era lo suficiente para que generara un clima frío.

Me moví intentando taparme con algo más abrigado que mi simple sabana y noté una presión en mi.

Miré hacia abajo y vi un brazo muerto envolviendo mi cintura.

Nathan...

Sonreí como una estúpida, probablemente sonrojándome, recordando la noche de ayer. Volteé despacio, intentando no despertarlo y lo vi dormir.

Tenía la mitad de la cara enterrada en la almohada, sus cejas se fruncían levemente en una expresión casi concentrada y sus labios estaban formando una línea recta.

Me mordí el labio, reprimiendo mis ganas de besarlo en este momento porque quería verlo dormir un rato más.

Me acomodé con las manos debajo de mi mejilla y lo observé cuando un suspiro salió de mi.

—¿Soy más guapo durmiendo? —preguntó asustándome un poco.

Oh, su voz ronca. Dios, no me hagas esto.

Mis mejillas volvieron a tomar un color rojizo. Seguro el me había pillado mirándolo dormir, así que creería que estaba loca por admirarlo durmiendo.

—Solo porque tu boca no puede decir estupideces —su ceño se frunció en una cara simpática y me reí sonoramente de él.

—Estás celosa porque soy sexy hasta durmiendo —dijo con la mitad de la boca dentro de la almohada.

Negué con la cabeza sin que me viera, ya que aún tenía los ojos cerrados. Pero la verdad, es que el tenía razón.

Yo seguramente dormía con la boca abierta, el cabello sobre la cara y los brazos doblados sobre mi cabeza.

Que fina, Alison.

—En realidad, eres tierno durmiendo —apreté su mejilla con mis dedos y sonrió.

Si su voz ronca me había cortado la respiración, imaginen su sonrisa ahora.

Abrió los ojos lentamente y se me quedó mirando con unos ojos adormilados.

—¿Que? —pregunté cuando el silencio se volvió un poco tedioso.

Oíamos la lluvia caer afuera y me había olvidado por completo del frío que sentí cuando me desperté.

—Eres hermosa —cubrí mi rostro porque ya eran suficientes sonrojos para una conversación de unos pocos minutos.

No podía creer que esto estuviese pasando. Era demasiado bueno para ser real.

Intenté levantarme un poco y fue entonces cuando la sabana cayó, revelando mis pechos.

Rápidamente me tapé, olvidando por completo que no llevaba nada más que la parte de abajo de mi ropa interior.

—¿Que haces? —preguntó divertido.

—¿Donde está mi ropa? —dije buscando en el suelo de la habitación.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora