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—Adivina —soltó Coni en un chillido. Su cabello caía sobre sus lentes y movió su mano para quitarlo.
Las clases habían comenzado hacía apenas tres horas y yo no quería estar más aquí. Había dormido poco anoche y era debido a que aún no me acostumbraba al cambio de clima.
Levanté la cabeza de mi asiento y pude ver algunos alumnos entrando al salón. Nosotras ya estábamos aquí porque habíamos decidido terminar la tarea juntas para corregirnos.
—Adivino. Mi tía murió y me dejó todo su dinero. —Sonreí con los ojos bien abietos.
—Eh... no. —Su cara se desfiguró al oír eso, no pudiendo creer que yo dijera eso de un familiar. Coni ya sabía la historia de mi familia y no debía sorprenderse de mis comentarios sarcásticos.
—Adivino. Tu madre vendrá a buscarnos a la escuela y dirá que tenemos una grave enfermedad y nos hará saltearnos todas las clases.
—No, Alison —dijo con los ojos entrecerrados, sabiendo que yo nunca iba a adivinar lo que ella quería decirme.
—Adivino —ella suspiró—, volviste a hacerme de esas deliciosas galletas con chispas de chocolate que devoré el otro día en tu casa.
—Por tercera vez, n... ¿tu te las comiste? —Abrí los ojos como platos. Me había hundido sola. Sonreí con culpa y ella fingió llorar. —Las había hecho con mucho amor.
—Y estaban deliciosas. —Lamí mis labios recordando el gusto del chocolate.
—Maldita ladrona de galletas. —Su ceño estaba tan fruncido que sus delgadas y finas ceñas casi podían tocarse.
Sentí una mirada sobre mi y volteé, pero nadie me observaba.
—Bueno, sigo dando teorías. Adivino... —continué, sabiendo que ella ya estaba fastidiada de escuchar mis estupidas ocurrencias.
—No, no adivines más —me interrumpió y me reí—. ¿Recuerdas el chico lindo que me habló la otra vez en la clase de matematicas? —Sonrió como enamorada. Mi mente trató de recordar de quien hablaba.
—¿Cante?—pregunté tratando de recordar—. ¡Lante! —Sonreí porque mi mente había hecho un buen trabajo.
Aunque creo que eso ni siquiera era un nombre.
O eso creí, hasta que vi su ceño fruncido. Otra vez.
—Dante —me corrijió cansada. Problemente ella no entendía como yo había olvidado su nombre, despues de tantas veces que me lo había mencionado.
—¿Cual es la diferencia? Al fin y al cabo los tres terminan en "ante" —Revoleé los ojos y ella rió.
—Bueno, me invitó a salir —ahogó un grito y me reí de su emoción.
—Silencio jovenes, la clase va a comenzar —dijo la profesora Coxon entrando en la sala y me desplomé sobre mi mesa.
Aquí empieza mi maldito lunes.
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Volví a borrar brutalmente el lapiz por quinta vez de mi hoja, cuando esta se rompió.
—Maldicion. —La arrugué y la metí dentro de mi mochila. Tomé otra y volví a escribir. —Estupido trabajo de literatura —gruñí en voz alta.
—¿No tienes otra cosa que hacer que quejarte?
Ni siquiera levanté la mirada, ya había reconocido su voz. El, con su bandeja llena de comida se sentó en la misma mesa que yo. La cafetería estaba casi vacía ya que aún no sonaba el timbre.
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Controversia (Saga completa)
FantasíaAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
