Acababa de terminar mi tarea, por fin. Detestaba la tarea de historia porque era demasiado para estudiar, el resto de las materias eran textos más cortos que eran más fáciles de recordar. Así que cuando cerré mi carpeta sobre el escritorio, dejé salir un suspiro de alivio. Tomé uno de mis libros para continuar leyendo, porque me relajaba leer durante las tardes. A pesar de que no podía dormirme, porque dentro de un buen rato Bernarda nos llamaría para entrenar. Aún así, me recosté sobre mi cama.
Al fin, paz y tranquilidad.
—No sabes lo que acabo de descubrir —dijo Irina entrando en mi cuarto y cerrando la puerta detrás de ella.
—Si, pasa —dije mirándola desde mi lugar. Ella revoleó los ojos y se cruzó de brazos, ignorando mi reprenda. Pero la puerta estaba abierta, así que si me necesitaba, iba a entrar.
—Deja ese libro y escúchame —habló moviendo las manos. Me senté pesadamente y dejé el libro a un lado para mirarla.
—Lo haré pero más te vale que sea importante —espeté porque me acababa de quitar mi rato de lectura.
—Hoy en la escuela descubrí algo... terrible —susurró sentándose a mi lado en mi cama y acercándose a mi.
—¿Y por qué susurras? —pregunté en un susurro como ella, con una sonrisa burlona. Pero ella no sonrió, solo miró hacia la puerta con miedo.
—Porque quizá Noel esté en su cuarto —respondió y mi rostro se contrajo en confusión.
—¿De qué hablas? —presioné a que me dijera de una vez que estaba sucediendo.
—Hoy en el recreo, en el baño de la escuela, encontré a Thalasa con dos chicas. Yo justo salía y me acerqué para peinarme un poco el cabello porque estaba desastroso.
Mi ceño se frunció porque no vi que esa conversación fuese a ningún lado, pero aún así, me quedé en silencio y la escuché, porque sabía que si la interrumpía solo perdería más tiempo.
—Entonces una de las chicas que estaba con Thalasa le arrojó agua a otra y ella solo se rio, pero Thalasa se enfadó. Le empezó a gritar que como se le ocurría tirarle agua en sus jeans nuevos y se puso como loca —continuó explicando, totalmente metida en la anécdota.
—¿Y? —pregunté esta vez, sin entender el punto.
—¿No te das cuenta lo que es? —preguntó moviendo la cabeza.
—¿Una chica que no quiere que le mojen sus jeans? —pregunté riéndome, sabiendo que esa no era la respuesta que rondaba su cabeza.
—Una sirena, Nathan —respondió totalmente seria.
Lejos de ponerme serio, mi risa explotó en su cara durante unos segundos. Ella se volvió a cruzar de brazos y revoleó los ojos mientras me miraba con los labios apretados.
—¿Solo por no querer que la mojen es una sirena? —pregunté molestándola.
—Tú mismo dijiste que no confiabas en ella —me espetó y lo pensé durante unos segundos.
—Bueno, si. Pero no confío en ella en el sentido que creo que puede llegar a jugar con los sentimientos de Noel, no porque sea una sirena —continué riéndome.
—Bien, ahora no vas a reírte cuando oigas esto. Cuando la profesora me envió a buscar los mapas a la biblioteca, ella estaba allí. Creí que estaba sola, pero había un chico también. Ella estaba cantándole y él estaba mirándola extraño, como si estuviese...
—Hipnotizado —terminé la oración por ella y asintió con la cabeza. Ya no me estaba riendo, y si nosotros éramos mágicos, no era una locura que hubiese más gente con magia.
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Controversia (Saga completa)
FantasyAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
