Cap.29 "Hablemos del beso".

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Me moví cuando sentí que ya no tenía más sueño. Mis ojos se abrieron, mostrándome la oscuridad de la habitación. Tragué intentando dormir otra vez pero no solo ya había dormido lo suficiente, sino que tenía la garganta seca y un poco de sed. Me levanté y vi a mi hermana aún dormida a mi lado. No me sorprendió, ya que estaba aún más fusilada que yo pero si me tomó por sorpresa ver a Tessa durmiendo.

¿Pero que ahora era?

Moví mi mano al celular de Irina que estaba más cerca y la luz me cegó. 02:35. Maldición, dormí todo el santo día.

La cama de Danali aún estaba vacía y volví a sentir ese gusto amargo en la boca, lo que hizo que quisiera aún más el agua.

Salí lentamente de la habitación en silencio y la oscuridad me hizo dar frío, pero había una pequeña luz que venía de abajo.

Antes de bajar, mi vejiga me reclamó no haber orinado en varias horas, así que entré en el baño y de paso, cepillé mis dientes, tenía un gusto amargo que no iba a quitar solo el agua.

Bajé las escaleras intentando no hacer mucho ruido y me detuve en seco cuando entré en la cocina.

Nathan estaba de espaldas a mi, con el torso desnudo y el pantalón un poco más bajo de donde debería. Si estuviese de frente, podría ver su V perfectamente. Parecía estar tomando un vaso de agua.

Mi cabeza unió que Danali no estaba en su cama y que el estaba aquí, tomando agua a las dos de la mañana. Ellos habían...

Oh no.

—¿Que haces ahí parada? —preguntó con su voz ronca cuando dejó el vaso en la encimera y me asustó que se diera cuenta que estaba allí.

Va, no sabía de que me sorprendía, el siempre sabía cuando yo estaba en alguna habitación, incluso si yo quería fingir que no estaba. Los músculos de su espalda ancha se movieron y volteó a mi. Hubiese querido mirar sus abdominales perfectamente tallados, pero su cara me llamó más la atención. Tenía el cabello despeinado como si hubiese tenido sexo varías veces, ojeras como si no hubiese podido o querido dormir y veía su cara de cansancio.

Por favor, que no sea lo que estoy pensando. Eliminé las imágenes de ambos desnudos en una cama y me recompuse de que parecía una idiota sin responder nada.

—Solo... venía por agua. —Caminé hasta la nevera y tomé una botella para servirme en un vaso.

Obvio que no iba a preguntarle nada. No era de mi incumbencia y el podía tranquilamente responder eso. Así que bajo ninguna circunstancia, yo iba a preguntarle...

—¿Que haces despierto? —Genial Alison, simplemente genial.

—No podía dormir. —Se limitó a contestar al cabo de unos segundos. Refregó su cara con fuerza y me dolió ser su piel.

¿O no te han dejado? Maldito deseo sexual, abandona el cuerpo de Nathan ahora mismo.

Asentí con la cabeza, lista para no decir ni una palabra más, pero entonces escuché la puerta de la entrada abrirse y cerrarse con suavidad. Volteé esperando saber quien llegaba a estas horas. Nadie solía llegar más tarde de las doce, aunque era fin de semana y Bernarda nos daba libertad para salir por donde quisiéramos. Además, llevaba un día entero durmiendo, no tenía idea quien había salido y quien no. Unos tacones sonaron en el hall hasta detenerse en la cocina. Ella apareció con todo su esplendor como siempre.

—Oh, hola. —Sonrió ella.

Mi cuerpo se relajó por completo cuando vi a Danali aparecer en el marco de la cocina. Llevaba un vestido verde, un abrigo negro y tacones del mismo color. Su atuendo y su cabello combinado me hizo ver lo mucho que se parecía a Ariel de La sirenita. Su maquillaje estaba perfecto aunque su labial se veía retocado hace unos cuantos segundos. No pude evitar observar algunos chupones sobre su cuello y algunos en su escote.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora