Oía mi nombre y una otra vez, pero no me importó, yo necesitaba huir de allí. Salí por la puerta de esa casa que no conocía, a la cual no volvería y comencé a caminar por la calle. El frío chocó contra mi rostro y me puse la capucha para continuar caminando hasta llegar a la casa de Bernarda. La noche se hizo presente pocos minutos atrás, solo eran las ocho de la noche, pero parecía más tarde por la oscuridad del cielo.
Quería fingir que no me había dolido, pero si lo había hecho. En realidad, no me había dolido por ella, porque como Irina había descubierto, Danali solo era una máscara que utilizaba para no forzarme. A conocer a otra persona, a conocer alguien que me hiciera mejor persona. Si yo decía blanco, Danali decía blanco. Y siempre accedía a todo y yo no era mejor, incluso creía que era peor.
Sin embargo, me dolía por mi mismo, por el tiempo que perdí haciéndome creer que Danali y yo podíamos funcionar. Por eso desde un principio no pude darle el brazalete que mi madre me dio, por eso tuve que preguntar. Por eso tenía tantas dudas. No era ella.
—¡Nathan, espera! —continuó gritando mientras yo caminaba por la calle, ignorándola por completo.
Hacía tres minutos atrás, había llegado a la casa dónde Irina me dijo que la vio. Toqué la puerta y un chico mucho más grande que yo me abrió. Me preguntó a quién buscaba y le pregunté si Danali estaba allí. Me dejó pasar y me dijo que subiera las escaleras, que el primer cuarto era el suyo.
No tuve que adivinar qué cuarto era, porque los gemidos que oí desde las escaleras me lo dieron a entender. No pensé en tocar la puerta, simplemente abrí como si supiese lo que iba a encontrar. Danali desnuda sobre Jack.
De todos los idiotas con los que podía estar, jamás creí que estaría con ese. Con ese que asesinó a una pobre chica en nuestra casa, en plena fiesta de Noel y fue por su culpa que todo el mundo nos temía.
Ella se giró hacia mi y abrió los ojos, envuelta en pánico. Jack solo sonrió como si hubiese disfrutado ese momento como ningún otro. Un antiguo yo habría molido a golpes a Jack, se habría dejado llevar por la furia. Pero entendía que él no tenía la culpa, él solo era un idiota que se follaba a todas las que podía. Aquí el problema era Danali.
No dije nada y me volteé para salir de allí. Oí la risa de Jack mientras que Danali me llamaba, probablemente vistiéndose a los tropezones. Y fue entonces como llegué a estar caminando por la calle.
—¡Nathan! —me llamó Danali tomando mi brazo. No pudo tomar mis manos porque estaban dentro de mis bolsillos, a propósito, porque sabía que intentaría tomar mi mano.
—Suéltame —dije en un susurró zafándome de su agarre para continuar caminando.
—¡Escúchame! —gritó un poco y me volteé a ella, hecho una furia.
—¡Qué! —grité y la vi asustarse de mi voz—. ¡Qué mierda quieres! ¡Qué puedes decir después de lo que vi! —le espeté.
Ella apenas había logrado ponerse el vestido y salió con pantuflas porque le llevaría mucho tiempo ponerse zapatillas o zapatos. Se quedó en silencio mirándome, probablemente pensando una respuesta.
—¡Qué! —insistí, solo porque quería demostrarle que no podía decir nada que la defendiera, que me demostrara que fue un error.
—Yo... de verdad no quería —dijo cuando sus ojos se llenaron de lágrimas. Me reí totalmente cínico a pesar de que ella comenzó a llorar.
La imagen de ella subida sobre él, gimiendo y gritando como si no hubiese un mañana, apareció en mi mente. Lejos de dolerme, me enfureció. Me causó un fuego interno y sentí la necesidad de gritar. Apreté mis dientes y solté un suspiro para no golpearla.
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Controversia (Saga completa)
FantasiAlison Hock, arrastrada por su hermano a un pueblo desierto llamado Hills Town, comienza a vivir nuevas experiencias. Tras conocer a los hermanos Clarke, quienes despertarán una intriga en ella, se dispone a conocerlos mas de cerca. En el medio de t...
