Cap.3 "Entréguense y no habrá venganza".

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Mi corazón dio un respingo cuando oí la bocina. Era un día martes y eran las tres de la tarde. Estaba en la sala de la casa de Bernarda, mirando televisión con Irina como casi todas las tardes luego de hacer nuestros deberes. Cato estaba practicando con el balón en el patio y Augusto se había quedado dormido luego de su tarea.

—¡Es él! —dije levantándome de mi lugar y una sonrisa apareció en el rostro de Irina, sabiendo que esperaba este momento hacía más de un mes.

—Nathan, creo que es para ti —habló Bernarda con una emoción oculta que me puso nervioso.

Ella salió de la cocina y se dirigió hacia la puerta para abrirla. Corrí hacia ella con una sonrisa y me alegré de ver a mi papá allí parado. Me abrazó con fuerza y pude sentir el perfume que solía tener desde que tenía memoria.

—¡Aquí está mi hijo! —dijo él, moviendo el gorro sobre mi cabeza y me reí de su mueca divertida—. Ya vámonos, tenemos un buen tramo hasta el aeropuerto.

Asentí con la cabeza y corrí hacia la sala dónde había dejado mi mochila. No empaqué todas mis cosas, porque solo estaría dos semanas en California y luego volvería a Hills Town. Solo el cargador del celular, mi cuaderno y un abrigo por si tenía frío en el avión.

Irina levantó la cabeza de sus dedos hacia mi cuando notó que llegué a su lado. Tomé mi mochila alegre y me detuve de correr un segundo cuando me di cuenta que no me había despedido de ella. Ya había saludado a Augusto y Cato se despidió de mi antes de irse al patio, porque no iba a oír la bocina desde allí. Pero Irina se había quedado a mi lado, esperando el momento en el que mi padre llegara para despedirse última.

—Espero que te diviertas —dijo con voz suave y supe que no quiso que fuese así, pero la que me dio fue una sonrisa triste.

Por mi cabeza, pasaron todas las cosas que sucedieron estos meses. Desde que mamá me llamó para decirme que tendría una hermanita mujer. Todas las veces que Irina jugó conmigo, que estuvo conmigo. Y supe que parte de su tristeza, era no solo porque yo no estaría esas próximas dos semanas, sino que porque a ella jamás iban a ir a buscarla sus padres para llevarla a casa.

Tiré mi mochila al suelo y me acerqué para rodearla con mis brazos. Ella no se sorprendió, porque siempre lo hacía cuando notaba que sus ojos estaban tristes. Creí que iba a llorar allí, pero no lo hizo. Al contrario, cuando me alejé, me dio una sonrisa con dientes. Su cabello castaño cayó sobre su rostro y lo corrió rápidamente.

—Saluda a tu mamá y tómale fotos a Thais para mostrármela cuando vuelvas —agregó para distraerme.

—Quisiera que pudieras venir conmigo —dije sin pensarlo. Porque en realidad, pasaba más tiempo con Cato que con Irina y era como mi mejor amigo, pero Irina de verdad tenía muchas ganas de conocer a mi familia. Y sabía que era por el hecho de no tener una.

Ella negó con la cabeza y se colocó el cabello detrás de la oreja, sabiendo que no podía involucrarse de esa forma. Ella se sentiría de más y no podía permitirme que papá tuviese que pagar otro boleto así de pronto.

—Estaré bien. Cato me va a prestar su teléfono y nos enviaremos mensajes. Solo serán dos semanas —agregó y me empujó un poco, como diciendo "ya vete". Sonrió y cuando me movió la mano, le devolví la sonrisa.

—Estaré aquí antes de que te des cuenta —la saludé y corrí hacia la puerta.

—Lo traeré otra vez en dos semanas —le dijo mi papá a Bernarda y la vi asentír con la cabeza.

—No hay problema. Que tengas buen viaje, Travis. Cuídate Nathan, me saludas a tu mamá —me habló Bernarda antes de darme un abrazo y besar mi frente. Asentí con la cabeza y salí detrás de papá que me llevaría de vuelta a casa.

Controversia (Saga completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora